Dilatan la negociación con las fuerzas de seguridad
En el tercer día de tensión con las fuerzas de seguridad , el gobierno de Cristina Kirchner postergó hasta el martes próximo la discusión salarial con los efectivos de la Prefectura Naval y la Gendarmería Nacional, que continúan en rebelión.
En la Casa Rosada consideraban ayer que ese día rechazará el reclamo de las fuerzas, que exigen ahora un salario mínimo de 7000 pesos de bolsillo y en blanco para las categorías más bajas.
"El impacto fiscal sería imposible de afrontar. Obligaría a desembolsar recursos no previstos. Pero lo importante será negociar una reestructuración salarial como se intentó con el decreto 1307", confiaron a LA NACION altas fuentes del Ministerio de Seguridad, que dirige Nilda Garré.
El Gobierno congeló ayer todas las negociaciones y resolvió dilatar la expectativa de los manifestantes. El secretario de Seguridad, Sergio Berni, no recibió a los suboficiales de la Prefectura, a los que había convocado para las 15. Luego, los hizo reunirse con un funcionario de segunda línea. Berni tampoco mantuvo contacto con la Gendarmería.
Sólo en la madrugada de ayer, Berni había recibido un petitorio de cuatro gendarmes y cuatro prefectos, nuevo grupo negociador, acompañados por los flamantes jefes de la Gendarmería, comandante general Enrique Zach, y de la Prefectura, prefecto general Luis Heiler.
