El congelamiento de precios debutó sin grandes cambios en las góndolas
Los faltantes son los mismos que ya había desde hace meses y tampoco se vio un aumento en la demanda de los clientes.
El congelamiento de precios que impuso el Gobierno debutó sin grandes cambios en los supermercados. Tres días después de la puesta en marcha de la medida anunciada por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, no se produjo una avalancha de los consumidores que buscan abastecerse ni tampoco un eventual incremento de los faltantes de mercadería.
En una recorrida realizada por LA NACION por varios supermercados de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires sólo se encontraron los mismos problemas de abastecimiento que ya se volvieron habituales en los últimos años.
El rubro más golpeado por los faltantes es el de los lácteos, aunque en este caso el menor abastecimiento se explica por los problemas financieros que enfrentan las diferentes usinas lácteas y el conflicto en la cadena productiva que mantienen las empresas del rubro con los tambos, que exigen una recomposición del precio de la leche en tranquera.
Otro de los negocios afectados es el de los aceites, aunque aquí también las deficiencias en las entregas vienen de larga data y no se explican por el flamante congelamiento de precios. Por una decisión oficial, el aceite es el único producto de consumo masivo en el que el precio de venta al público debe figurar estampado en el envase. Esta obligación es cumplida, casi sin excepciones, por las grandes cadenas de supermercados. Sin embargo, no hace falta más que visitar un autoservicio chino o un almacén de barrio para descubrir que en esos locales la mayoría de los comerciantes aplica una etiqueta sobre el precio original que figura en el envase de la botella de aceite, lo que termina encareciendo el producto un 20, 30 o hasta 50 por ciento.
