Volcán Copahue: la angustia de vivir a los pies de una amenaza
Entre la resignación y el temor, los residentes de Caviahue esperan volver a sus casas; siguen las dudas sobre una eventual erupción.
Orden, resignación y ansiedad en altas dosis signan una espera que muchos imaginan en su tramo final. Y, como repiten aquí, "quien elige vivir a los pies de un volcán activo y gozar del repertorio natural que cada tanto regala, debe también soportar los riesgos y contingencias que ese privilegio acarrea".
Esa idea resume el sentir de los 575 caviahuenses evacuados aquí y en la localidad de Las Lajas desde hace una semana por la muy probable -pero no necesariamente inmediata- erupción del volcán Copahue. Su patrón de comportamiento, con erupciones acotadas en el pasado, les da algo de tranquilidad a los pobladores.
Mientras las autoridades evaluarán hoy el nivel de alerta que regirá para los próximos días, los monitoreos a ambos lados de la cordillera coinciden en que la sismicidad dentro del volcán muestra una tendencia decreciente. Esos registros, no obstante, suceden en el marco de un proceso volcánico de alta intensidad que podría desencadenar una erupción de mayor envergadura que las que ha enfrentado la villa Caviahue, enclavada en las entrañas del macizo andino. Así lo señalaban hasta ayer los informes vulcanológicos. Expertos de ambos países analizan en Chile la posible evolución del volcán Copahue.
A la expectativa, cargada de ansiedad por poder regresar a los hogares, los locales (y no solamente en Caviahue) suman el desvelo de una temporada de esquí incierta, cuyo inicio está programado para el 15 de este mes.
