Proyecciones complicadas

La nueva campaña arranca con recursos financieros escasos, luego de los quebrantos que provocaron los excesos hídricos la primavera pasada.

Por
16deAgostode2013a las06:40

El cuadro adjunto muestra la proyección de resultados para la zona oeste de Buenos Aires, sobre la base de los precios estimados a cosecha 2014, para girasol, maíz, soja, y trigo. Se presentan las cifras para los cultivos realizados por administración en campo propio y bajo la forma de arrendamiento en campos de terceros.

La nueva campaña arranca con recursos financieros escasos, luego de los quebrantos que provocaron los excesos hídricos la primavera pasada. A pesar de la importante suba en el precio disponible del trigo, originada en una cosecha pobre y con falta de calidad, se sembró poco trigo en la zona, ya que el productor decide la siembra mirando los precios a cosecha. En efecto, la política de intervención vigente en el mercado de exportaciones de trigo apunta a mantener inventarios muy superiores a los que requiere el consumo interno. La demanda interna ofrece entonces precios en el disponible inferiores a los de la paridad de exportación (que ya soportan el descuento de las retenciones). Esta situación se ve en los precios del MAT, donde la posición enero/14 marca 196 u$s/t, mientras que el FAS de paridad exportación para ese mes se ubica en 203 u$s/t. Las diferencias suelen ser más amplias en cosecha. Esta situación desalienta la siembra.

Los costos directos e indirectos en dólares están en aumento, mientras que los precios a cosecha muestran bajas, ante la voluminosa cosecha esperada en EE.UU. Con esta ecuación aumentan los costos en quintales y el riesgo de inversión es más alto. Para siembras en campo propio, el rinde de indiferencia para trigo es de 32 qq/ha; para soja de 2ª de 17 qq/ha; al igual que en girasol. Para maíz es de 71 qq/ha; y para soja de 1ª de 26 qq/ha. En campo arrendado, para un precio de arriendo estimado en 9,5 qq/ha de soja, los rindes de indiferencia son de 38 qq/ha en trigo; 21 qq/ha en soja 2ª; 88 qq/ha en maíz; 23 qq/ha en girasol; y 34 qq/ha en soja 1ª.

Con recursos escasos, las decisiones de siembra se toman con mucho más criterio, priorizando el retorno por peso invertido. Por esta causa el cultivo de maíz, que requiere mayor inversión que la soja, muestra una caída en la intención de siembra. Aún quedan muchos campos sin arrendar, y se verifican bajas en los valores de arriendo. Aumenta la proporción del precio de arriendo que se paga a cosecha. Muchos arrendatarios acordaron compartir el riesgo productivo, pagando en quintales un mínimo, y tablas en las que se reparte el rinde con porcentajes que crecen a medida que aumenta el rinde. También hay arreglos directamente a porcentaje.

Las proyecciones son complicadas. Los altos costos en quintales hacen necesario obtener rindes altos. Esto dependerá del clima (variable que no está en manos del productor) y de la inversión en fertilizantes y tecnología, que se hace difícil en un contexto de recursos escasos. Los precios dependen en buena medida del clima y la producción en EE.UU. También de las retenciones a las exportaciones, que hoy están demás. 

Fuente: Márgenes Agropecuarios

Temas en esta nota