Destacan ventajas estrategicas para producir carne de cerdo en argentina

Referentes locales y de Brasil del negocio porcino afirman que la Argentina tiene ventajas estratégicas para producir carne de cerdo. Qué está bien y qué falta en el sector. Un informe a fondo.

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Destacan ventajas estrategicas para producir carne de cerdo en argentina
06deSeptiembrede2013a las07:17

El mejor año del cerdo es siempre el que está por venir. En base a abundantes materias primas, genética destacada y la potencialidad de vincularse en cadena, el productor porcino cuenta con varias ventajas estratégicas. Pero para aprovecharlas hay que ordenarse y hacer bien las cuentas, tomarse la actividad más en serio y pensar estratégicamente las inversiones.

Estas fueron algunas de las prioridades que plantearon varios referentes del negocio porcino en Fericerdo, la principal muestra del sector, que se realizó, recientemente en la provincia de Córdoba, en el INTA Marcos Juárez.

De acuerdo a las perspectivas que planteó el economista Carlos Seggiaro, el productor de cerdo puede esperar una situación ventajosa, pero más moderada que los últimos dos años. Con un esquema de costos de granos estable y un posible aumento del precio de la carne, se puede esperar una rentabilidad mesurada. Pero Seggiaro recomienda cautela en las decisiones, no lanzarse en gastos desmedidos y prende una luz amarilla por el escenario brasileño. Es que ante la recesión de su mercado interno, teme que los productores de Brasil inunden las góndolas argentinas.

El economista, además, advirtió que la economía mundial se ameseta. “Se perfila un escenario de recuperación de stock de granos y baja de precio en los mercados a futuro, lo que es positivo para el productor porcino”, reconoció.

A la hora de comparar, la cadena del pollo saca un tranco de ventaja a la del chancho. “En las aves todo se aprovecha. En cerdo, en cambio, se descartan partes que, puestas en el mercado internacional, podrían reportar miles de dólares”, destacó el economista.

Para ganar competitividad, Seggiaro aconsejó firmar convenios con frigoríficos específicos para evitar los de dedicación mixta, que le bajan la calidad al producto, y trepar en escala para llenar contenedores con vísceras, orejas, careta, hocicos y todo lo que pueda ser vendido en cortes.

Para alcanzar estos objetivos, el veterinario Jorge Brunori, referente en cerdos del INTA Marcos Juárez, dijo que hay que cambiar el paradigma. En su visión es clave profesionalizar la empresa familiar, ajustar cuestiones productivas y reproductivas, llevar un registro detallado de gastos y resultados, y apuntar a la gran cuestión pendiente -especialmente entre los productores más chicos- que es la integración en cadena, tanto horizontal como vertical. “Si el productor no se da cuenta, le será dificil permanecer. Es una actividad con muchas oportunidades, pero exige eficiencia”, insistió Brunori.

Como temas principales a atender dentro de la granja señaló: organización de las madres, manejo en bandas y ajuste de instalaciones. “Si no, es el cerdo el que termina manejando al productor” remató. Brunori también dijo que llegó el momento de entrar en estrategias de manejo fino de puntos críticos, como porcentaje de preñez, mortandad en parto, lactancia y terminación.

Pero tampoco debe olvidarse un aspecto central: el alimento, que representa el 70% del costo. Un plantel de adecuada calidad genética debe ser apuntalado con nutrientes balanceados para cada edad productiva, para evitar procesos que impliquen pérdidas en la conversión grano-carne.

Uno que sabe del tema es el brasileño Vicente Ledur, de Porto Alegre, que hace dos años se radicó en Argentina para asesorar en nutrición. Como director del área de la empresa Teknal lleva recorridas cientos de granjas de la Región Centro y de la provincia de Buenos Aires, lo que le permite tener un diagnóstico certero acerca de los principales problemas.

“Muchos trabajan con granos contaminados con microtoxinas, que pueden presentar síntomas clínicos en los animales, como repetición de celo y abortos, con impactos que no siempre se miden por no llevar registros”, indicó. Además, se suele descuidar la granometría, alertó. “Muchas veces se muele rápido y grueso para volver a otras actividades y no perder rinde, lo que genera un impacto económico. Cuanto más gruesa la molienda, más tendrá que consumir el animal para alcanzar el mismo peso”, contó.

El brasileño planteó que el principal problema del productor chico o mediano es que no sabe dónde está parado porque no lleva registros. “Hace mucho a ojo y se basa más en lo subjetivo que en los números”, señaló.

Ledur coincidió con otros expertos en que hay mucho margen para crecer. “Si los productores se pusieran más en serio a hacer números y llevaran registros verían que el mercado es interesante para invertir más. El potencial es increíble en este país”, concluyó el especialista brasileño.

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