Rotundo triunfo de Merkel, que roza la mayoría absoluta

Logró el 41,5% de los votos, el mejor resultado desde 1990; podría haber coalición. Logro ayer un histórico triunfo en las elecciones legislativas alemanas, un resultado que le permitirá disfrutar de un tercer mandato de cuatro años.

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Rotundo triunfo de Merkel, que roza la mayoría absoluta
23deSeptiembrede2013a las07:36

A los 59 años, Merkel confirmó su estatura de mujer más poderosa del mundo al convertirse en la primera dirigente europea que logra la reelección desde que comenzó la crisis que sacudió a la Unión Europea (UE). Con el 41,5% de los votos, "Mutti" (mamá) -así la llaman los alemanes- permitió que su partido conservador, la Democracia Cristiana (CDU), obtuviera el mejor resultado desde la reunificación del país, en 1990: un aumento de casi 9 puntos frente a las últimas elecciones, en 2009, según cifras finales.

Visiblemente feliz, luciendo una chaqueta de terciopelo color azul Francia, la canciller festejó ante sus simpatizantes lo que calificó de "superresultado" y prometió "otros cuatro años de éxitos".

Al hablar antes de conocerse las cifras definitivas, Merkel dijo que no era momento de pronunciarse sobre las posibles alianzas. Privada de su aliado liberal, el FDP, que obtuvo menos del 5% de los votos necesarios para entrar en el Parlamento, la CDU podría necesitar un nuevo socio para gobernar. En ese caso, será sin duda el Partido Social Demócrata (SPD), con el que repetirá la experiencia de la Grosse Koalition (gran coalición) de su primer mandato, entre 2005 y 2009. Pero la CDU también podría disponer de la mayoría absoluta en el Bundestag, que cuenta con 606 diputados.

Esa configuración marcaría un hecho histórico que agregaría aún más lustre al triunfo de Merkel. Ningún partido alemán obtuvo la mayoría absoluta en la Cámara baja del Parlamento desde el canciller conservador Konrad Adenauer, en 1957.

La CDU llega muy por delante de su principal adversario, la SPD, que obtuvo 25,7% de los votos, y permanece cerca de su nivel histórico más bajo de hace cuatro años.

Ese mal resultado parece ser producto de los numerosos pasos en falso que dio su candidato. Entre polémicas y gaffes , Peer Steinbrück perdió la ocasión de imponer los temas de debate que caracterizan a su partido, sobre todo en lo que atañe a la agenda europea. Casi al final de la campaña, una foto que muestra al candidato haciendo un gesto procaz con la mano en la portada de la revista dominical del diario Süddeutsche Zeitung terminó de sellar la suerte de su formación. "No obtuvimos los resultados que esperábamos", reconoció Steinbrück.

Pero la peor decepción recayó en los liberales del FDP, que vieron a su partido eyectado del Parlamento por primera vez desde 1949. Con el peor resultado de su historia (4,8%), los actuales socios de la coalición de gobierno fueron víctimas de una mala estrategia de campaña y de una demoledora polémica sobre la tolerancia a la pedofilia que habría tenido el movimiento en el pasado. Por su parte, con 8,6% de los votos, la izquierda radical de Die Linke perdió casi cuatro puntos desde las últimas elecciones.

La otra sorpresa de estas elecciones fueron los resultados obtenidos por el partido antieuro Alternativa para Alemania (AfD). Con un 4,7% de los votos, la formación podría quedar también fuera del Parlamento.

"Si el AfD queda fuera del Parlamento, el debate sobre el euro cambiará totalmente en Alemania", confió anoche un dirigente de la CDU.

En términos de diputados, la CDU obtendría 296 bancas sobre un total de 606. Tres partidos de izquierda quedarían representados en el Bundestag: el SPD, con 182 bancas; Die Linke, con 60, y los Verdes, con 60.

Como se esperaba, Merkel fue nuevamente plebiscitada por sus compatriotas, que consideran que la canciller administró en forma ejemplar la crisis del euro y supo proteger a la primera economía europea. La envergadura de ese triunfo también puede leerse en el alto nivel de participación, que alcanzó el 73% del electorado inscripto.

Durante la campaña, la canciller subrayó una y otra vez la excelente situación de las finanzas públicas y la reducción del desempleo, que alcanza apenas al 6,8% de la población, muy por debajo del promedio europeo, que supera el 11%.

Sus allegados afirman que Merkel no vería con malos ojos la formación de una gran coalición con el SPD. La posibilidad tampoco disgusta a muchos de sus socios europeos, que esperan que la canciller aproveche este tercer mandato para suavizar su posición con respecto a los países del bloque maltratados por la crisis, como Grecia o Portugal.

Merkel se vio obligada a aliarse con el SPD durante su primer mandato. Pero la experiencia provocó un importante retroceso electoral de la formación de centroizquierda, por lo cual muchos de sus militantes manifiestan una real hostilidad a la idea de una nueva coalición "roja y negra".

"No es momento de hablar de coalición", declaró anoche el "número dos" del SPD, Andre Nahles.

En todo caso, si la hipótesis de una necesaria alianza se confirma, las negociaciones se prolongarán durante varias semanas.

Pero las cosas tampoco serán fáciles en el caso de que Merkel tuviera que gobernar sola. La Bundesrat, Cámara alta del Parlamento, está dominada por partidos orientados hacia la izquierda desde las victorias obtenidas en los últimos años por los Verdes y el SPD.

"Si la canciller obtiene una mayoría absoluta, será realmente estrecha y no le resultará nada fácil gobernar", afirma Carsten Koschmieder, de la Universidad Libre de Berlín. "Tendrá que prestar más atención a la gente de su propio partido, por ejemplo a aquellos que votaron contra los planes de rescate a Grecia", agrega.

 

Científica, acostumbrada a analizar las cosas desde todos sus ángulos antes de decidir, Merkel sabe que, a pesar de los buenos indicadores, Alemania debe enfrentar numerosos desafíos en el futuro inmediato: el país cuenta con la mayor cantidad de bajos salarios de Europa, una degradación de una situación social que amenaza la jubilación de millones de ciudadanos. Alemania también padece una de las tasas de natalidad más bajas del mundo, una verdadera bomba de tiempo para su economía. Sin olvidar que la crisis del euro, que aún no terminó, podría hipotecar el futuro de los alemanes.

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