China es la principal amenaza para la recuperación de los emergentes

Después de varias décadas de auge, la bestia asiática se está desacelerando. Eso impactará en el mundo en desarrollo, incluso más que el retiro de estímulos de la Fed

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China es la principal amenaza para la recuperación de los emergentes
12deOctubrede2013a las07:49

¿Los mercados emergentes harán su regreso en 2014? Si bien pareciera poco probable dadas las pérdidas registradas en el verano boreal, algunos estrategas y administradores de fondos sostienen que sí.

El nerviosismo de los inversores a raíz del cierre del gobierno norteamericano y las negociaciones por el tope de la deuda limitaron las ganancias de las acciones, bonos y monedas del mundo en desarrollo, pero sin embargo septiembre fue un mes positivo para la mayoría de los mercados. Y muchos analistas se volvieron “tácticamente optimistas” en cuanto a los emergentes desde que la Reserva Federal el mes pasado inesperadamente demoró su decisión de reducir el estímulo monetario, y prevén saludables ganancias una vez disipada la incertidumbre.

No obstante, algunos administradores de carteras y economistas divisan algunas nubes preocupantes en el horizonte lejano, que podrían hacer que el “berrinche de la reducción del estímulo” de este verano boreal se parezca a una brisa de primavera.

El debate sobre cómo y cuándo terminarán las compras de activos por parte de la Fed podría decirse que saca de foco un hecho más importante: que la Fed elevará su tasa de interés de referencia. Además, el prolongado auge de China probablemente se apague cuando Beijing intente reequilibrar su economía, exportando menos y dependiendo menos de las inversiones.

Individualmente, tanto las tasas de interés como el menor crecimiento de China representan grandes desafíos para el mundo en desarrollo. Esa combinación tiene el potencial de complicar a casi todos los países, y crear serios problemas en algunos. “Son todos vulnerables,” aseguró Stephen Jen de SLJ Macro Partners, un hedge fund.

Históricamente, las tasas de interés norteamericanas provocaron o contribuyeron a los dolorosos derrumbes de los mercados emergentes, incluyendo una ola de quiebras soberanas en América Latina, la “Crisis del Tequila” en 1994 y la crisis financiera asiática a fines de los noventa.

Asustados por esas debacles, muchos países reformaron radicalmente sus economías y reforzaron sus defensas financieras. La pregunta crucial es si han hecho lo suficiente para evitar que se repita la historia. Esta vez podría ser diferente, pero a muchos expertos les preocupa que hasta el mero indicio de cambios en la política monetaria norteamericana, allá en mayo, produjera tal agitación.

Muchos inversores no están preocupados, y aseguran que la mayoría de los países pueden manejar perfectamente cualquier problema. Jan Dehn, director de investigación en Ashmore, afirma que es “ridículo” pensar que los mercados emergentes son más vulnerables a un alza de tasas que los países desarrollados. “Los mercados emergentes no están apalancados al tope como EE.UU. y Europa”, aseguró.

Pero hay otro riesgo latente que el mundo en desarrollo no tuvo que enfrentar antes: China. El milagro económico del gigante oriental ha sido una bendición para la mayor parte del mundo en desarrollo. Pero después de varias décadas de auge, la bestia asiática se está desacelerando. El crecimiento probablemente disminuya aún más en el futuro mientras Beijing intenta desapalancarse y direccionar su economía hacia la demanda interna para alejarse de las exportaciones y las inversiones.

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