Qué evalúan para adoptar tecnología

Una investigación revela quiénes y cómo son los ganaderos de punta, los adoptadores tempranos y los tradicionales, y qué tienen en cuenta a la hora de las decisiones, una información clave

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Qué evalúan para adoptar tecnología
14deOctubrede2013a las07:10

“Sabíamos cuántos ganaderos aplican ciertas tecnologías, pero desconocíamos qué los lleva a adoptar unas y a dejar otras de lado. Comprender estas razones nos permitió sistematizar las problemáticas según los diferentes perfiles de productores para desarrollar estrategias que faciliten el cambio”, contó María Eugenia Molinari, estudiante de la UBA, en la presentación del trabajo “La adopción de tecnología en la Cuenca del Salado”, realizado en el marco de un convenio entre la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Católica Argentina, el Mercado de Liniers y el Centro de Consignatarios de Productos del País.

El estudio hizo foco en la cría porque es el eslabón que limita la eficiencia global de la ganadería argentina. Se seleccionó la Cuenca del Salado, que abarca 6,5 millones de ha, por ser la región más importante para la actividad y, en particular, el partido de Las Flores, representativo de la misma. “Abordamos a los criadores con más de 100 vientres, que significan el 34% del total y tienen el 86% del stock de vacas del distrito. Pensamos que ante un cambio tecnológico este segmento podría generar un impacto en la producción a nivel nacional”, explicó Lucía Gómez, alumna de la UCA.

El paso a paso

Primero se realizó un taller con referentes y profesionales locales donde se validaron las tecnologías críticas para la actividad, tanto de procesos como de insumos, y se indagó acerca de su complejidad a la hora de implementarlas. Sobre esta base, se encuestó a la tercera parte de los productores que tienen más de cien vacas y se hicieron entrevistas en profundidad, individuales y grupales, con el objetivo de conocer las causas por las que adoptan o no esas tecnologías.

El paso siguiente fue segmentar la muestra según diferentes parámetros: la edad de los productores (31% tiene menos de 42 años y 49% menos de 53); el máximo nivel educativo (52% tiene terciario completo o universitario); el asesoramiento técnico (88% tiene veterinario y 70%, ingeniero agrónomo); la cantidad de vacas (66% tiene entre 100 y 500); y la aplicación de prácticas básicas (60% estaciona el servicio en tres meses).

Luego se definieron los perfiles de productores, teniendo en cuenta que no se registraron diferencias significativas en la adopción de tecnología de acuerdo a su escala. Los de punta, el 8%, son aquellos que tienen mayor predisposición al cambio, a probar cosas nuevas y son proclives a correr riesgos. Realizan inversiones en alimentación y reservas, inseminación artificial y servicio anticipado de vaquillonas, y en algunos casos destete precoz. Cuentan con empleados capacitados, llevan registros y hacen márgenes brutos.

Los adoptadores tempranos, el 34%, no son los primeros en implementar la tecnología, aunque la incorporan rápidamente al observar los resultados obtenidos por los de punta. No suelen correr riesgos. Utilizan todas las tecnologías de manejo y realizan alguna inversión en alimentación (pasturas y verdeos, diferidos y rollos).

Los productores tradicionales, el 29%, conocen la mayoría de las tecnologías de manejo (tactos, revisan toros, servicio estacionado), pero no hacen gastos en insumos. La falta de personal es clave en este segmento.

Finalmente, los de baja adopción, el 29%, desconocen el real impacto de la tecnología y no implementan ni siquiera las prácticas básicas de manejo.

El entrecruzamiento de datos reveló que el 83% de los productores de punta tiene entre 25 a 42 años, a diferencia de los de baja adopción de los cuales el 80% es de edades avanzadas. Un aspecto clave es que el 100% de los de punta tiene terciario completo o universitario.

Con respecto a la escala, un dato muy significativo es que los de punta están repartidos en igual forma en estratos que van de 250 a más de 1000 vacas. A su vez, entre los de los restantes perfiles, aproximadamente la mitad tiene de 100 a 250 vacas.

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