Acuerdo de última hora en EE.UU. evita el default y reabre el gobierno

La propuesta eleva el techo de la deuda hasta el 7 de febrero y garantiza fondos a la Administración hasta el 15 de enero, mientras se negocia un pacto fiscal a largo plazo

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Acuerdo de última hora en EE.UU. evita el default y reabre el gobierno
17deOctubrede2013a las07:12

Una vez más, tal como ocurrió en 2011, los legisladores estadounidenses llegaron ayer a un acuerdo presupuestario de última hora para acabar con una crisis política que mantuvo paralizado el Gobierno por tres semanas y evitar finalmente una cesación de pagos potencialmente desastrosa para la economía mundial. 

El acuerdo bipartidista fue sellado por líderes del Senado poco menos de 24 horas antes de que venza el plazo legal de vigencia del anterior límite aprobado por el Congreso. Al cierre de esta edición, ya había sido aprobado por la Cámara alta por 81 votos a 18 y estaba a un paso de ser votado por la Cámara de Representantes, algo que ya se daba por descontado, para enviarlo después para su promulgación al presidente Barack Obama. 

“Reabriremos el Gobierno de forma inmediata y quitaremos de encima esta nube de incertidumbre e intranquilidad a nuestras empresas y a los estadounidenses”, afirmó Obama anoche, apenas se concretó la votación en el Senado. “Mi esperanza es que hayamos aprendido de lo sucedido en estas tres semanas. Tenemos que dejar esta costumbre de fabricar crisis. Dejemos de lado la política, las elecciones, y pensemos en medidas concretas que ayuden a los trabajores de este país”, agregó.

Con la noticia, las acciones estadounidenses subieron a niveles cercanos al récord histórico aunque con bajos volúmenes de operaciones, en una señal de cómo la disputa política en afectó a Wall Street. 

El acuerdo eleva el tope de endeudamiento del Tesoro hasta el 7 de febrero y garantiza de nuevo fondos a la Administración federal para que se mantenga en funcionamiento hasta el 15 de enero, poniendo fin a 15 días de parálisis parcial.

El pacto instruye además tanto a la Cámara de Representantes como al Senado a negociaciones bipartidistas para alcanzar un acuerdo antes del 13 de diciembre sobre un plan a largo plazo sobre las políticas fiscales y de gasto en la próxima década.

Es por esto que algunos legisladores, sobre todo del ala republicana, advertían ayer que el acuerdo alcanzado no es más que un punto final a un capítulo de una batalla que volverá a repetirse “en unos meses”.

La propuesta no hace ningún cambio sustancial a la reforma sanitaria de Obama (“Obamacare”), en un revés para los republicanos extremistas del Tea Party, que hasta último minuto bloquearon cualquier tipo de acuerdo condicionando el aumento del techo de la deuda a un recorte significativo del gasto en este plan. 

“Tenemos que reconocer que hemos perdido esta batalla. Es uno de los capítulos más vergonzosos que he visto en los años que pasé en el Senado”, sostuvo el republicano John McCain, quien insistió a sus correligionarios del Tea Party a no ligar sus demandas por la ley “Obamacare” al límite de endeudamiento o el financiamiento federal.

El acuerdo representa en la práctica una victoria para Obama, que consigue lo que pidió durante todo este tiempo: un aumento directo del límite de endeudamiento y una ley que financia al Gobierno sin condicionamientos. Pero de todas formas, la solución será temporal y dejará abierta la posibilidad de una nueva paralización parcial del Gobierno a principios del próximo año. Y la impresión de que la crisis política será, de aquí en más, algo normal en Washington. De hecho, la votación de ayer a última hora recordó a lo que ocurrió en 2011, cuando el acuerdo llegó apenas 12 horas antes de que se venciera el plazo legal de endeudamiento del Tesoro estadounidense. 

Pero, sin duda, la peor parte se la llevan los republicanos, que en estas tres semanas vieron derrumbar su imagen en las encuestas, donde 7 de cada 10 estadounidenses los veían como “culpables” de esta crisis política. 

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