China redacta un plan para regular la banca "en la sombra"

El Gabinete de China ha redactado un nuevo borrador para aumentar la regulación de las actividades de la banca en la sombra, en una señal de que el Gobierno trata de ralentizar el crecimiento de la deuda y de impulsar la estabilidad económica del país.

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China redacta un plan para regular la banca "en la sombra"
07deEnerode2014a las06:00

El Gabinete de China ha redactado un nuevo borrador para aumentar la regulación de las actividades de la banca en la sombra, en una señal de que el Gobierno trata de ralentizar el crecimiento de la deuda y de impulsar la estabilidad económica del país.

El plan fue entregado a los reguladores por el Consejo de Estado a finales del año pasado, según fuentes que han tenido acceso al documento, pero todavía no se ha hecho público. El documenta fija un límite de crecimiento para los créditos generados fuera de los canales formales de préstamos bancarios y pide una supervisión mayor de los créditos informales por parte de los reguladores del país, incluido el banco central.

De acuerdo con las normas esbozadas en el documento del Consejo de Estado, la regulación de diferentes tipos de actividades de banca en la sombra se realizará "caso por caso", según fuentes que han visto los documentos.

No obstante, el plan contempla que las entidades de préstamo en la sombra --un revuelto de fondos, aseguradoras, compañías de alquiler, prestamistas y otras firmas de financiación-- han jugado un importante papel en la economía, lo que sugiere que el Gobierno no tiene intención de acometer medidas drásticas contra el sector, como pedían algunos economistas. La banca en la sombra es un resultado "inevitable" de la innovación financiera y ha jugado un papel "activo" para ayudar a la economía y ampliar los canales de inversión para los ciudadanos chinos, según las fuentes.

El documento del Consejo de Estado llega después de declaraciones similares por parte de varias agencias gubernamentales sobre las prioridades económicas, que incluyen la reestructuración del sector público, abrir las contrataciones a empresas extranjeras, allanar el camino para que los inmigrantes de zonas rurales se instalen en las ciudades chinas y definir lo que está permitido en la nueva zona de libre comercio en Shanghai. En todos los casos, las autoridades chinas declararon principios generales, pero dejaron los detalles para que posteriormente los publicaran los reguladores.

Básicamente, el Gobierno chino está tratando de aplicar los dictámenes generales realizados durante la reunión de noviembre de los líderes del Partido Comunista, que prometieron que las fuerzas del mercado jugarían un papel "decisivo" en la economía.

La banca en la sombra supone un desafío especialmente difícil. Por un lado, Pekín quiere incentivar el desarrollo de entidades financieras no bancarias, que suelen prestar a tipos de mercado a empresas más pequeñas que son ignoradas por los grandes bancos estatales chinos. Adicionalmente, muchos prestatarios importantes, especialmente los gobiernos locales, están muy endeudados y deben gran parte de su financiación a fuentes no bancarias.

En total, el 43% de los 17,9 billones de yuanes (US$2,95 billones) de deuda de la administración local china a finales de junio de 2013 procedía de fuentes no bancarias, según un informe de la Oficina de Auditoría Nacional publicado la semana pasada. Las entidades de banca en la sombra representan el 11% de la deuda de las administraciones locales. Cualquier medida enérgica contra la banca en la sombra podría amenazar la viabilidad financiera de los gobiernos y su capacidad para devolver los préstamos y los bonos.

Por otro lado, el crecimiento de la banca en la sombra ha sido la razón fundamental de que la deuda de China haya aumentado a un ritmo similar a las de Estados Unidos, Europa y Asia antes de que colapsaran. Desde 2008, la deuda interna se ha disparado hasta el 216% del Producto Interior Bruto desde el 128%, y podría subir hasta el 271% para 2017 si no se corrige, según Fitch Ratings. El banco central y los reguladores han estado debatiendo cómo reducir el ritmo de crecimiento sin que la economía se resienta.

El primer ministro chino, Li Keqiang, dijo a finales del mes pasado que aunque China mantendría este año una política monetaria prudente, así como una liquidez "apropiada", espera que haya un crecimiento razonable del crédito. No insinuó ninguna medida severa.

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