En Uruguay, los ganaderos defienden el libre mercado y rechazan intervención

Las 22.732 reses de la última semana es el volumen más bajo en varias décadas. INAC podría recomendar la aplicación de medidas para obligar a aumentar la faena.

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En Uruguay, los ganaderos defienden el libre mercado y rechazan intervención
11deEnerode2014a las07:14

Mientras la industria frigorífica mantiene el silencio y decidió no opinar ante las acusaciones del presidente de la República, José Mujica, de concertar una caída de la faena para bajar los precios del ganado, las gremiales de productores le piden a los frigoríficos que no den señales que desestimulen a la cría y hagan bajar todavía más la oferta de ganado en los próximos años.

La faena cayó más todavía -había varias plantas que decidieron no faenar, dando licencia al personal- y la última semana informada por el Instituto Nacional de Carnes (INAC), apenas se llegó a 22.732 cabezas, lo más bajo desde la década del 80.

En INAC no se descarta recomendar al Ejecutivo una serie de medidas que todavía no están definidas, para obligar a la industria a levantar los niveles de faena, pero las gremiales de productores siguen defendiendo el libre mercado.

El presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Ruben Echeverría, dijo ayer a El País estar muy preocupado por la señal que está dando la industria por "la baja injustificada del precio del ganado gordo", principalmente por el desestímulo que causa a nivel de los criadores.

"Este sector se preocupó por conseguir los tres millones de terneros que había pedido la industria para disminuir su capacidad ociosa y poder abastecer los mercados que Uruguay ganó", pero ahora que se consiguieron "parecen ser un problema".

Echeverría dijo que la industria frigorífica tiene que tener bien claro que no puede "desestimular" a los ganaderos criadores, porque "con los números que tiene hoy la agricultura, si se los desestimula, van a terminar vendiendo las vacas preñadas como vaca gorda y se van a pasar a otro rubro con mejor rentabilidad".

El ruralista aseguró que la industria "debe preocuparse porque en lugar de tres millones de terneros, en poco tiempo, con estas señales, se podría pasar a producir 2,5 millones o incluso menos".

Visión.Al igual que la ARU, la Federación Rural defiende a rajatabla el libre mercado. Sin embargo, el delegado de la gremial en la Junta Directiva del INAC, Guillermo Vila, reconoció que de un tiempo a esta parte, "se están dando soluciones a los problemas donde consciente o inconscientemente, el gobierno está interviniendo en un negocio entre particulares".

Vila puso como ejemplo la emisión de permisos de exportación de ganado en pie. "El Ejecutivo sufrió presión por parte de la industria y del gremio de la carne, donde se dijo que al permitir la exportación de ganado en pie se estaba dejando al Uruguay sin ganado y sin trabajo. Durante prácticamente un año, no salieron negocios de exportación, porque los permisos salían con cinco o seis meses de atraso y nadie compraba ganado para ver si lo podía exportar".

También puso como ejemplo el seguro de paro excepcional para los trabajadores de la industria cárnica. "Quedó demostrado que una buena herramienta se usó mal", porque según la Federación Rural "permite a la industria, que si quiere comprar menos ganado, reduzca la faena, porque no paga de su bolsillo los jornales a los operarios".

Los productores sostienen que el precio del ganado se debe fijar por libre mercado y que "en estos momentos la industria está regulando la demanda".

Vila recordó que los servicios técnicos del INAC demostraron que "se generó un bolsón de más de 100.000 cabezas gordas cuya compra se fue difiriendo en el precio, para generar una oferta mayor en estos meses que les permita a los frigoríficos que los precios del ganado gordo no se disparen".

Contrarrestando las críticas hacia los productores, acusados de retener ganado porque hoy las lluvias los favorecen, el vocero reconoció que la salida pasa por "mejorar el precio para que el ganado aparezca. El precio se bajó forzadamente, no fluyó naturalmente del mercado internacional, hubo una retracción de la demanda".

En tal sentido aseguró que si la industria "pone un precio razonable de US$ 3,50 (por kilo de carne) para el novillo, no pretendemos los US$ 3,80 de hace un año, pretendemos un valor razonable que nos posicione mejor en la región, estoy seguro que en pocos días, el ganado aparece". Vila insistió en que no hay señales del mercado internacional que sean nocivas para la carne bovina.

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