Producir cuidando el ambiente

Qué piden los compradores de carne de los países desarrollados en materia de cambio climático y cuales son las oportunidades que tiene Argentina al respecto.

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Producir cuidando el ambiente
06deMarzode2014a las16:34

“Los minoristas de los países desarrollados no están exigiendo aún certificaciones sobre las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de los cortes vacunos, pero sí piden información objetiva elaborada por el país proveedor. No tener datos ni demostrar el accionar en materia de mitigación del cambio climático podrá llevar a la pérdida de competitividad e incluso a la exclusión del producto de la góndola”, planteó Gustavo Idígoras, Director del Centro de Estudios del Sistema Agroalimentario (CEAGRO) en el seminario Sustentabilidad y Modernización de la Ganadería Argentina, organizado por el Programa de Agronegocios de la UBA, la Universidad de Lomas de Zamora y la Fundación Gestión y Estrategia Agraria (GEA).

La Argentina está dando los primeros pasos en la investigación sobre la temática, pero diversos estudios internacionales ya suponen y divulgan que las emisiones que genera su  ganadería son mucho mayores que las de los países europeos y americanos.

“Para el comercio argentino de carnes, es estratégico desarrollar una metodología de cálculo con factores de emisión propios, que sea dinámico y permita contemplar diferentes escenarios productivos. Además, debe ser consistente con la normativa internacional, o sea que tiene que incluir todo el ciclo de vida del producto, desde los insumos que se emplean en el establecimiento ganadero hasta el consumo final, incluyendo el transporte, el reciclaje y los desechos”, señaló Idígoras.

En este marco, se inscribe el proyecto interinstitucional que se lanzó en el ámbito del Ministerio de Agricultura (Minagri) con la participación de la FAUBA, la Universidad de Tres de Febrero, la Universidad de Lomas de Zamora, CREA y GEA.

Las otras ganaderías

En cuanto a los países competidores, la mayoría está trabajando activamente en la temática. Por ejemplo, Australia asumió un compromiso de reducción de emisiones GEI conforme al  Protocolo de Kioto. Según fuentes de ese país, el sector agropecuario representa el 15% de las emisiones totales, siendo la producción animal responsable de la mayor parte de las mismas.

“El Gobierno australiano ya abordó la problemática mediante un programa que monitorea las emisiones, con su propia metodología; incentiva a los ganaderos que llevan adelante iniciativas para reducirlas y tiene mecanismos para comercializar los bonos de carbono que surjan de la actividad”, dijo Idígoras. En tanto, en Nueva Zelanda, donde las emisiones agropecuarias llegan al 50% del total, se implementó un programa parecido al de Australia.

Por su parte, Brasil es el único país en desarrollo que ya asumió el compromiso voluntario de reducción de gases de efecto invernadero ante el fuerte cuestionamiento ambiental que enfrentan sus productos agropecuarios en los mercados. Desde 2009, lleva adelante un programa nacional de mitigación y ya hay empresas frigoríficas que realizan inventarios de GEI en sus plantas y están avanzando al respecto con sus proveedores de ganado. Finalmente, Uruguay también esta trabajando activamente en el tema, de la mano de Nueva Zelanda.

“Las demandas ambientales están creciendo y en los próximos años van a masificarse planteando nuevos retos para el comercio internacional de carnes”, subrayó Idígoras.

El proyecto argentino

“Necesitamos conocer los factores de emisión locales para tener con qué defendernos ante las estimaciones que hacen otros países basadas en sus modelos productivos. Ellos aplican sus metodologías a la ganadería argentina y dicen: ‘ustedes están emitiendo tanto’. Y por cierto los números no son nada alentadores”, argumentó Cristian Feldkamp, Coordinador de Ganadería de Crea, refiriéndose al proyecto que se lanzó en la órbita del Minagri.

Según el experto, el país ya cuenta con importantes antecedentes como para desarrollar la iniciativa. Entre ellos, los estudios satelitales que brindan datos sobre la disponibilidad de pasturas a nivel nacional -más del 90% del consumo del ganado- y la caracterización de los principales sistemas productivos, que surgen de la tarea que lleva adelante el Observatorio de la Cadena Bovina y a partir de los cuales se puede simular su evolución.

“Una de las cuestiones más importante es conocer cuánto del consumo de los animales se transforma en metano, principal gas de efecto invernadero que producen los rumiantes a partir de la fermentación entérica en el rumen”, explicó Feldkamp.

La tarea se encargó a un equipo integrado por la UBA y el INTA que hizo un análisis para los sistemas de producción más comunes de la Argentina. Como resultado se determinó el factor de conversión, que expresa la proporción de la energía bruta ingerida por los bovinos que se pierde como metano. “Es un adelanto que podría implicar varios años de investigación y ya está disponible. Creemos que es un punto de quiebre para cuantificar los gases de efecto invernadero”, aseguró.

Algunos datos

Así las cosas, Feldkamp presentó las estimaciones para la ganadería argentina basadas en la metodología del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) que es la entidad supranacional reconocida en la temática.

Hoy, el destete a nivel nacional es del 63%, lo que significa que hay una cantidad de animales que producen por debajo de su potencial pero que emiten gases a la par que un rodeo eficiente.

“La cría emite 23,8 kg de CO2eq/kg carcasa; si mejoramos el destete al 70% bajamos a 21 kilos lo cual significa una mejora del 9% sólo en esa etapa. Y esto es clave porque el 70% de las emisiones de la producción de ganado proviene de la cría o sea que todo lo que hagamos para mejorar su eficiencia va a repercutir en el total”, detalló.

En cuanto a la invernada, en el escenario actual, en el que el 90% de los machos se termina a los 360 kilos, la emisión del ciclo completo es de 31 kg CO2eq/kg carcasa. “Si se aumentara el peso de faena y se acelerara el proceso, incorporando mejores recrías y más feedlots de terminación, se produciría más carne por cantidad de GEI emitido. Así, con la mejora de la eficiencia en la cría y el engorde, la emisión bajaría un 16%, lo cual no es nada despreciable”, aseguró Feldkamp, mostrando el camino que debería seguir una ganadería sustentable.

Para el profesional de Crea, contar con mediciones propias tiene implicancias comerciales muy fuertes. “Nos serviría para revertir los números que nos están achacando. El último informe de FAO, que por cierto es más benevolente que el primero (La larga sombra de la ganadería), dice que Sudamérica emite en promedio 100 kg CO2eq/kg carcasa cuando los números a nivel mundial dan 68 kilos. Con los primeros cálculos ya podemos mostrar que incluso en el escenario actual los valores están muy por debajo y si progresamos dan mejor todavía”, subrayó.

El negocio ambiental

Para Sebastián Senesi, Co-director del Programa de Agronegocios de la FAUBA, la incorporación de buenas prácticas ambientales puede generar beneficios en el mercado de bonos de carbono.

“Si hoy cualquier productor quiere hacer un negocio acoplado a la ganadería tiene que generar bonos de carbono que puedan ser comercializados en el mercado internacional, llegando a compañías de distintos rubros que sean deficitarias y que necesiten comprarlos para equilibrar el exceso de emisiones que generan”, aseguró.

Si bien, por lo pronto, la Argentina no tiene proyectos vinculados a la ganadería vacuna Senesi piensa que se abre un camino interesante para recorrer. “Estoy convencido de que el Gobierno y las empresas van a buscar los instrumentos para poder colocar este tipo de productos en términos globales”, finalizó.

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