Altos costos hacen peligrar la viabilidad de empresas del agro en Uruguay
Carlos Uriarte, presidente de la Federación Rural, aseguró que hay empresas argentinas que están vendiendo sus campos y se retiran del país por pérdida de competitividad.
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Mientras en la Argentina sectores del ruralismo envidian el modelo económico del presidente José “Pepe” Mujia, sin retenciones ni cupos de exportación, en Uruguay el ruralismo oriental asegura que las empresas están al borde del quebranto.
En las últimas semanas, se promocionó en la prensa argentina la migración de firmas locales que -hartas ya de la intervención kirchnerista- decidieron probar suerte sembrando trigo del otro lado del charco. La semana pasada, Luis Etchevehere, presidente de la Sociedad Rural Argentina, puso como ejemplo ante una consulta de El Enfiteuta el modelo agropecuario del Uruguay.
Pero la visión del ruralismo uruguayo está en las antípodas de lo que se proclama en la Argentina. Muy por el contrario, allí se habla de cierre de establecimientos agropecuarios y de huida de fondos argentinos del país ante la pérdida de competitividad por suba de costos que fundamentalmente se debería al atraso cambiario.
El presidente de la Federación Rural (FR) de Uruguay, Carlos Uriarte, declaró al medio uruguayo El Observador, que los altos costos de producción que representan principalmente los pagos de tarifas públicas, mano de obra e impuestos, ofrecen una situación cada vez más crítica para el sector agropecuario.
Tan mal está todo que el dirigente sostiene que los números “no dan” y asegura que muchas de las inversiones que estaban previstas en el sector, en forrajes y mejoras fijas, se están suspendiendo, mientras que en otros casos se están reduciendo para tener un mejor control de los gastos.
Ese compilado de calamidades empresarias “es causante de que algunas empresas comiencen a tener serios problemas de sustentabilidad económica”, sostuvo Uriarte. Uno de los cultivos más afectados es el arroz y algunas firmas productoras ya “han cerrado”. El panorama dista mucho de reflejar “la meca de las agroempresas” que se intenta mostrar en la Argentina.
El dirigente uruguayo fue más allá y señaló que “el caso más notorio ha sido el de la empresa El Tejar de origen argentino”. Uriarte explicó que esta firma se dedicaba a la producción agrícola a gran escala y que debido “a los elevados costos de producción perdió competividad, por lo que decidió vender sus tierras y retirarse del país”.
Como el ruralismo de la Argentina, el dirigente oriental recomienda -más que sugiere- que para mejorar la competitividad exportadora nada mejor que la devaluación de la moneda local. Actualmente hay una elevada tasa de interés bancaria (15%) para mantener planchado “el valor del dólar”, dijo Uriarte.
Luego reconoció que si sube el precio del dólar, el ajuste cambiario será causante de más inflación un tema que el gobierno de Mujica ya califica como “preocupante”, cuando se registró una suba de precios del 1,66% en febrero, y se aproxima a los dos dígitos anuales.
Uriarte justificó un dólar más caro, al señalar que “el tema es que los aumentos de tarifas, la energía, la mano de obra e impuestos se han encarecido en forma importante”. En pocas palabras para el campo uruguayo la inflación licuaría los precios de los insumos en pesos del sector que pasaría a recuperar rentabilidad y competitividad, pero trasladando el costo al resto de sus compatriotas.
El titular de la gremial sostuvo que la transferencia de recursos del campo exportador al resto de los sectores de la economía uruguaya viene ocurriendo desde 1990, y eso es precisamente lo que pretende revertir. “Todos los presidentes que han prometido corregirlo son conscientes de este problema, pero sigue estando vigente”, se quejó Uriarte.
Lo que quieren desde la FR es una devaluación en torno al 9/10% del peso uruguayo, para compensar un “estancamiento” -cuando no bajas- en los precios internacionales registrados desde 2012 de las materias primas con la inflación actual de ese país, que en los últimos 12 meses acumula un 9,82%.
Mientras el gobierno de Mujica analiza las medidas a adoptar para combatir la inflación con acuerdos de precios y exención de IVA a la canasta básica, energía y comunicaciones que tendrían un costo fiscal de 100 millones de dólares, la FR está en total desacuerdo con ese menú de medidas.
Uriarte destacó que la única manera de bajar la incidencia de los costos en el sector agropecuario es la devaluación señalada. Además subrayó que lo que hoy está incidiendo en el nivel de inflación es “el gasto público, que es un gasto improductivo, para nosotros cuando se intenta controlar la inflación hay que atacar el gasto improductivo”, es decir un ajuste.
