El riesgo-país cayó al nivel más bajo en casi tres años

Contra todos los pronósticos, el riesgo-país se desinfló el viernes más de 100 puntos básicos (un 13%), y se ubicó en 709 puntos básicos.

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El riesgo-país cayó al nivel más bajo en casi tres años
23deJuniode2014a las08:49

La obligación de empezar a encarar, por la vía de la negociación, un problema que había pospuesto durante más de una década, permitió a la Argentina reducir imprevistamente en estos días el costo para tomar deuda en el exterior. Contra todos los pronósticos, el riesgo-país se desinfló el viernes más de 100 puntos básicos (un 13%), y se ubicó en 709 puntos básicos, el nivel más bajo de los últimos 34 meses.

Fue luego de que, tras el revés judicial que llegó desde la Corte Suprema de Estados Unidos, el Gobierno se viera empujado a reconocer públicamente la necesidad de conversar con los fondos buitre para efectuar el pago de la deuda que reclaman. La novedad ilusionó a los inversores con una normalización de la relación de la Argentina con los mercados, en un momento en que se ve apremiado por la escasez de divisas y requiere imperiosamente traer dólares del exterior.

El EMBI+, que mide el JP Morgan sobre los países emergentes, se movió con vaivenes durante la última semana en sintonía con las contradicciones del discurso oficial. Se disparó un 18,4%, de los 737 a los 873 unidades, en las dos jornadas siguientes a que se conociera el rechazo de la Corte estadounidense al caso argentino. Pero empezó a bajar en cuanto el mercado empezó a dilucidar, más allá de los discursos, la estrategia oficial de sentarse ante el juez Thomas Griesa para negociar el pago.

Empieza a entusiasmar ahora a los inversores la posibilidad de que la Argentina dé un paso inédito en esta década: el de llegar a un acuerdo por el total de la deuda no estructurada. En Wall Street ya muchos bancos de inversión habían anticipado, sobre el final de la semana pasada, que las expresiones de los funcionarios que amenazaban con un incumplimiento podían ser parte de una táctica para debilitar a los holdouts en la negociación, y para empujar a Griesa a restablecer el stay.

Se estima, sin embargo, que la solución sea difícil y extensa, con lo cual en las próximas semanas los mercados mostrarían una fuerte volatilidad. Y que el riesgo de la propuesta oficial no termine por convencer a los holdouts aún no se disipa. 

Según ya anticipó este diario, hay acuerdo dentro del Ejecutivo en la eventual oferta que se le llevaría a una mesa de negociaciones a los hold-outs, que incluyen la emisión de un bono similar al que se le entregó a Repsol por la renacionalización de YPF, la participación de un banco que luego compraría esos títulos públicos y los colocaría en el mercado y hasta la posibilidad de ofrecer a Griesa un depósito de unos u$s 300 millones para que permita hacer las liquidaciones del 30 de junio sin el fantasma de los embargos judiciales.

"Recién con el discurso presidencial del viernes quedó claro que el Gobierno se había resignado a aceptar el fallo y negociar el pago a los holdouts, tras haber tomado conciencia del enorme costo político de un nuevo default", comentó en su último informe el economista Federico Muñoz. "Aún con muchos obstáculos y una negociación muy compleja por delante, el Gobierno nacional está obligado a resolver definitivamente la cuestión de la deuda pública irregular remanente, paso crítico para normalizar las relaciones financieras con el resto del mundo y para que la economía retome un sendero de crecimiento sostenido", completó.

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