Un sector que busca salir del estancamiento

Argentina volverá a mostrar en este ciclo una nueva caída en la producción de leche, alejando otra vez la posibilidad de alguna mejora.

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Un sector que busca salir del estancamiento
27deJuniode2014a las07:49

Mientras Estados Unidos se convirtió hoy en el segundo mayor productor mundial de leche, detrás de la India, nada menos que con más de u$s 6.000 millones anuales en exportaciones, a partir de un crecimiento acumulado del 21% en los últimos 10 años, y los principales países productores también siguieron aumentando sus volúmenes alentados por un período de fuerte crecimiento económico mundial; la Argentina volverá a mostrar en este ciclo una nueva caída, alejando otra vez la posibilidad de alguna mejora productiva, tras más de una década de producción estancada entre los 10.000 y 11.000 millones de litros.

La baja, la segunda consecutiva, y que colocará el volumen en torno a los 11.000 millones de litros, y tal vez menos aún (a fines de los 90 ya se habían superado los 10.500 millones de litros), será producto en este caso tanto de los problemas climáticos, con muchas lluvias y humedad, lo que dañó especialmente a las pasturas y verdeos de invierno (imprescindibles para la producción lechera), como por la caída de la renta, resultado del continuo aumento en los costos, con grave incidencia del nuevo "congelamiento" en los precios que reciben los tamberos, impuesto otra vez por el Gobierno nacional.

En este sentido, si bien el acuerdo entre "privados" había alcanzado a los $ 3,30 por litro, la Secretaría de Comercio Interior sólo autorizó $ 3 que, de incumplirse, podrían significar una restricción/castigo en los otorgamientos de permisos de exportación (ROE) para las usinas lácteas que se excedan en el pago de la materia prima. Éstas, a su vez, también están muy complicadas por salarios, impuestos, mayores costos, caída de la demanda interna, baja en los precios internacionales de la leche en polvo, y los cuestionados "precios cuidados", fijados por la Secretaría de Comercio Interior, con los que pretenden proteger el poder de compra de los consumidores.

Costos

Pero el caso es que los $ 3 para los tamberos no alcanzan para cubrir los costos de producción del litro de leche de acuerdo con los cálculos de los principales analistas, tales como Márgenes Agropecuarios que, en su edición de este mes, destaca que el costo en dólares del litro de leche es de u$s 0,38 lo que equivale a casi $ 3,10, lo que no sólo no dejaría margen para que viva el tambero, sino que estaría arrojando un quebranto de 10 centavos por litro.

De ahí que, además del estado de asamblea permanente declarado por la Mesa Lechera, que conforman 15 organizaciones del campo (incluyendo a las 4 entidades de la Mesa de Enlace), se multipliquen las gestiones para intentar que alguna autoridad interceda para que la producción láctea no termine como la carne en 2011/12, o el trigo el año pasado, con caídas tan abruptas que casi comprometieron hasta el consumo interno. Para eso se cuenta con el respaldo, para nada menor, de los gobiernos de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, justamente las tres principales provincias productoras que ven, con alarma creciente, el cierre y achicamiento continuo de establecimientos, tanto tamberos como usinas, ambos, con importante absorción de mano de obra.

Así, la cadena láctea productiva está cada vez más complicada con crecientes pérdidas operativas en lo que va del año que, en el caso de las industrias, fueron "disimuladas" en algún caso, con venta de activos, pero que, en general, están marcando un aumento del endeudamiento general, agravado por la falta de financiamiento (accesible), ya que las altísimas tasas de interés y los plazos de pago, imposibilitan casi cualquier opción. Por su parte, los créditos oficiales (escasos) apenas se circunscriben a tambos de determinadas características y en zonas declaradas en emergencia, lo que deja al grueso afuera.

Ante esto, la estrategia tiene dos instancias: la coyuntural, lo inmediato, y lo estructural para el mediano-largo plazo. En el primer caso, el hecho es que si no se mejora ya la renta tambera como para que se pueda aumentar el nivel de alimentación de las vacas que están a punto de parir, la producción de primavera, que es la más importante, sufrirá una caída aún mayor a la prevista, acentuando el retroceso.

Góndolas

La industria, a su vez, requiere la remoción inmediata de todas las restricciones, externas e internas, a la comercialización, desde los ROE, hasta las retenciones, pasando por los precios internos que, finalmente, deberán ser liberados, o continuarán desapareciendo productos de las góndolas, ya que no es posible mantenerlos "congelados" con un 30%, un 35%, o más de inflación.

Se estima que, de liberarse los precios al consumo, la leche fluida, que constituye más del 25% de la producción total, podría pasar de $ 7,40 el litro, a $ 8,20 (8% a 10% de suba), lo que afectaría a la población de menores recursos, aunque el grueso de la demanda es de clase media que recibe un "subsidio" de precios de parte de los tamberos.

Lo que queda claro es que si la industria, cada vez más comprometida económicamente, no mejora su renta, tampoco le va a pagar precios compensatorios a los tamberos.

Pero el círculo no está totalmente cerrado. Hay otro eslabón, menos conocido y bastante poco controlado, como es la comercialización, donde los márgenes son de lo más variables según negocios y hasta barrios. En forma global, se dice que la brecha de precios en lácteos se amplió del 8% al 20%, pero son pocos o ninguno los datos oficiales para saber lo que estuvo sucediendo (sin hablar, de irregularidades impositivas como las ventas sin factura, etc.) que sufren, incluso, los negocios que trabajan en blanco y que tienen la competencia desleal de los que no lo hacen. Para colmo ya no actúan los grupos de defensa del consumidor, jaqueados por el exsecretario de Comercio Interior Guillermo Moreno, y que constituían una fantástica arma de controlar.

La realidad es que hoy el Gobierno, si quiere, puede comenzar a revertir la situación de profundo deterioro en que fue sumiendo a este sector prácticamente desde 2005 en adelante; o puede mantener su política acentuando las pérdidas y desaparición de establecimientos (tambos y usinas). La oferta todavía alcanza, y con excedentes, para el mercado interno, lo que no se sabe es por cuánto tiempo más.

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