En la cuenca lechera, la alfalfa está de regreso

La “vedette” de las forrajeras gana espacios en los lotes y desplaza a la soja en el centro de Santa Fe.

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La alfalfa es un cultivo perenne. Por eso, una inversión a futuro.

La alfalfa es un cultivo perenne. Por eso, una inversión a futuro.

16deDiciembrede2014a las07:28

En el norte de Santa Fe, la alfalfa se toma revancha. La forrajera es reconocida como la base de la alimentación de los tambos de esa importante región lechera y hoy vuelve a recuperar parte del terreno que le quitó la soja en los últimos años. En buena medida esa tendencia es la resultante del comportamiento de los mercados granarios mundiales de los últimos meses, pero también es una mirada al mediano plazo. La alfalfa es un cultivo perenne, por lo tanto las inversiones en esta pastura representan una apuesta a la producción láctea de los próximos años.

Sistemas de producción de leche

Al referirse a los desafíos que enfrentan los sistemas de producción de leche, Fernando Bargo, asesor privado especializado en producción lechera, enfatizó, en primer lugar, sobre la necesidad de que las vacas alcancen altos niveles de consumo de materia seca.

El técnico lo dijo en el marco de Experiencia Forrajera, las jornadas organizadas por Claas y Forratec destinadas al entrenamiento en la confección de forrajes conservados, en Sunchales, en pleno corazón de la cuenca lechera santafesina.

Al respecto, Bargo indicó que eso justifica la tendencia hacia la utilización de raciones con menores tenores de humedad, como es la elaboración de silajes que alcancen niveles de materia seca del orden del 40%.

También se refirió a la necesidad de disminuir la variabilidad que se suele encontrar en los niveles de consumo de las vacas y citó casos en los que, de un día para el otro, se encontraron variaciones del 25% en la cantidad de algunos ingredientes de la ración.

“Este es un aspecto muy importante que se nos presenta tanto en el sistema confinado como en el pastoril -explicó-, como trabajamos con sistemas biológicos, enfrentamos planteos que son variables per se; nuestro desafío permanente es disminuir esa variabilidad”.

El técnico insistió en que en los tambos “hay que lograr altos consumos de materia seca, ya que esa es la vía para alcanzar una mayor eficiencia, y además bajar la variación diaria de ese consumo”.

Así manifestó que se midieron casos en los que encontramos 7 u 8 litros de diferencia de producción de leche diaria entre grupos de vacas, sin que hubiese causas en términos nutricionales que lo justificaran.

Las causas estaban en deficiencias de manejo, como la falta de algún ingrediente en la dieta o la variación drástica de la materia seca del alimento.

Situaciones que encuentran los contratistas

Por su parte, Patricio Aguirre Saravia, de la Cámara Argentina de Contratistas Forrajeros, se refirió a las diferentes situaciones con las que se suelen encontrar los contratistas al momento de realizar el picado y acondicionamiento de los silajes.

“Nos enfrentamos permanentemente a situaciones variables que nos llevan a que los contratistas debamos colaborar en la toma de decisiones sobre algunas cuestiones que parecen menos importantes pero que son justamente las que hacen al buen aprovechamiento de las reservas de calidad que se pretenden obtener -explicó-; por lo tanto solemos manejarnos entre lo ideal que nos marca el manual y la realidad que nos encontramos en cada caso en función del híbrido, la fecha que se sembró, la fertilidad del lote y la variabilidad que existe entre años, de manera que tenemos que tener la cabeza un poco abierta para adaptarnos a la condición de cada momento”.

Uno de los asistentes fue el ingeniero agrónomo Hernán Pueyo, asesor con varios años de experiencia en la lechería extrapampeana. En su opinión, “está clara la necesidad de seguir trabajando en la capacitación del personal que trabaja en la confección, conservación y suministro de los alimentos que se destinan a las vacas lecheras”.

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