Atrasar el tipo de cambio, la estrategia para el año electoral

El Gobierno apuesta a profundizar el atraso cambiario de cara al año electoral. Ése es el escenario que proyectan varios especialistas.

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Los analistas creen que el Gobierno buscará así contener la inflación y la licuación del salario.

Los analistas creen que el Gobierno buscará así contener la inflación y la licuación del salario.

20deDiciembrede2014a las08:44

Gracias a una política de "alquiler" de dólares y al renovado impulso al endeudamiento -que suspendieron la presión sobre las reservas-, el Gobierno apuesta a profundizar el atraso cambiario de cara al año electoral.

Ése es el escenario que proyectan varios especialistas consultados por LA NACION para un año en el en que se elegirá nuevo presidente. No es una decisión inocente. El atraso cambiario será el ancla para contener la creciente inflación y, al mismo tiempo, mejorar artificialmente los ingresos reales de los trabajadores. Sin embargo, de acuerdo con los expertos, ese tipo de cambio minará la ya débil competitividad, lo que presionará aún más sobre el comercio exterior, la alicaída economía y la afluencia de dólares. En ese contexto, los economistas no ven con optimismo las declaraciones del presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, sobre una posible relajación del cepo cambiario.

"El principal foco de incertidumbre que tenía la economía de cara a 2015 era la escasez de reservas y la capacidad del Gobierno para evitar nuevas correcciones cambiarias de magnitud", afirma un informe de la consultora Labour, Capital & Growth (LCG). Según explicitaron, la activación del swap con China, los acuerdos con las empresas cerealeras, la licitación de las frecuencias 3G y 4G, sumado a la emisión de bonos dollar-linked y la decisión de emitir más Bonar 24 "logró estabilizar la dinámica de las reservas del BCRA y pinchar las expectativas de depreciación" del peso.

"Queda claro que la principal apuesta del Gobierno para 2015 es utilizar todo lo que sea posible el atraso cambiario para tratar de dinamizar el consumo privado y contener la dinámica inflacionaria", advierten en LCG.

La llegada de Vanoli, que trabaja en tándem con el ministro de Economía, Axel Kicillof, fue una señal. Desde su desembarco en la silla que ocupaba Juan Carlos Fábrega, el tipo de cambio de referencia se depreció un promedio de 0,5% mensual con una inflación promedio de 1,8% por mes. Al mismo tiempo, todas las monedas de la región se están depreciando en relación con el dólar.

"En 2015, el dólar va a actuar como semiancla. El Gobierno lo va a mover en línea o por debajo de la inflación del Indec", estimó la economista del Estudio Bein Marina Dal Poggetto. "Esto busca moderar la suba de precios y mejorar los salarios reales de los trabajadores".

En LCG creen que la inflación de 2015 puede rondar un 30% cuando este año tocaría 36 por ciento. En Elypsis, en cambio, afirman que el piso de inflación del año que viene es de 15 por ciento.

Los salarios reales se redujeron, en tanto, un 5% en 2014, según LCG. No obstante, la caída fue mucho más pronunciada cuando se miden en dólares, divisa en la que se desplomaron un 13 por ciento. La estrategia del Gobierno es intentar no replicar esta licuación en 2015.

"Ese es el escenario que nosotros también venimos viendo", coincidió Luciano Cohan, economista jefe de la consultora Elypsis. "Incluso es lo que viene haciendo Vanoli desde que asumió. Quizá le juegue un poco en contra la situación internacional por la apreciación del dólar", explicó.

Pero el impacto de la estrategia oficial no será estéril para la economía. El informe realizado por Gastón Rossi (LCG) anticipa que el tipo de cambio real multilateral (TCRM) cerrará este año incluso más apreciado que a fines de 2013 (predevaluación) y en un mínimo histórico de toda la gestión kirchnerista. "Esto ya está afectando las exportaciones", añadió Cohan. Ayer, por caso, el Indec mostró la mayor caída del año en las ventas al exterior. La intención del Gobierno es resolver la carencia de esos dólares con deuda.

En ese caso, la negociación con los holdouts -que arrancaría el mes que viene- dará algunas pistas sobre la posibilidad del Gobierno de lograr acceso a dólares en el mercado voluntario luego del fracaso de la nueva emisión del Bonar 24.

"Si no consiguen más dólares y deben seguir con el cepo, eso tendrá sus costos en la brecha con el dólar informal, en las tasas de interés y en el nivel de actividad", estimó Dal Poggetto. El Gobierno les debe a los importadores más de 5000 millones de dólares.

El camino que ya recorre el kichnerismo dejará una pesada herencia: un enorme atraso cambiario acumulado con una tasa de inflación de dos dígitos. "Es probable que desarmar ese combo lleve unos años", anticipó Cohan.

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