Producción basada en el uso eficiente del pasto

Las 3.200 hectáreas que la familia Orodá dedica a la cabaña Brangus en Quilino tienen en la oferta de pasto a su razón de ser.

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El estado corporal de las vacas es clave para mantener los servicios.

El estado corporal de las vacas es clave para mantener los servicios.

22deDiciembrede2014a las07:57

Las 3.200 hectáreas que la familia Orodá dedica a la cabaña Brangus en Quilino tienen en la oferta de pasto a su razón de ser. Las lluvias son las que marcan en el establecimiento el destino de la producción de carne, que se desarrolla en 36 potreros.

Una seguidilla de cinco años con precipitaciones anuales promedio de 180 milímetros obligó al cabañero a tener que remitir hacienda a otros campos. Fue así que los reproductores viajaron con destino a Villa de María del Río Seco, Obispo Trejo y Santiago del Estero en la búsqueda de pasto que les permitiera mantenerse en producción.

“Recién en junio de este año volvimos a juntar toda la hacienda en el campo y a comenzar a organizar nuevamente los servicios en tiempo fijo”, sostuvo Orodá. Si bien el gatton panic y el pasto natural se muestran nobles cuando hay lluvias, los tiempos de sequía los hace improductivos. Por eso el manejo de la carga resulta estratégico.

“Llegamos a tener una carga de 0,7 vaca por hectárea. Nos engolosinamos al ver la gran capacidad de producción que tenía el gatton . Llegamos a tener 1.600 madres”, reconoció el cabañero.

Experiencia acumulada

Luego de la experiencia acumulada durante el fuerte período de sequía, la receptividad de los potreros se ha modificado. “Nos hemos puesto como objetivo no pasarnos de 0,33 vaca por hectárea, a pesar de que sobre el pasto”, indicó Orodá.

El asesor técnico del Crea al que pertenece el establecimiento hace un seguimiento exhaustivo de la oferta forrajera, a través de la medición de materia seca en los potreros. Hace dos años se incorporó a la cadena alimenticia el buffel , pero la falta de agua hizo que recién este año comenzaran a aparecer las primeras plantas. A diferencia del gatton , que proporciona más volumen de pasto, el buffel es más rústico para la zona y requiere de menos agua para producir materia seca.

Sólo algunas categorías, y en especial los reproductores que se destinan a la participación en las exposiciones, reciben suplementación dentro de El Porvenir. Megafardos de avena, y de moha (que se traen de otras zona), expeller de soja y maíz, integran esa dieta. Para la incorporación de los últimos kilos, los animales que se destinan a faena también reciben una terminación a corral.

Margen de maniobra

“Si en algún momento nos vuelve a apurar la falta de pasto tenemos previsto darle a alguna categoría un manejo distinto”, adelantó el productor.

Por tratarse de un rodeo de vientres, la apuesta es a que la vaca pueda incorporar la mayor cantidad de reserva corporal durante el verano. “De esta manera, cuando llega el invierno y el gatton diferido no ofrece la misma oferta de materia seca, la vaca puede perder algo de grasa pero mantenerse en buen estado”, razonó Orodá.

El paso siguiente que maneja la cabaña hace un uso más eficiente del pasto. Para eso figura en carpeta achicar las parcelas y hacer un pastoreo más intensivo. El Porvenir cuenta, además con 1.800 hectáreas de monte que no están en producción. “Solicité un permiso en 2008 pero aún no tuve respuesta. Lo que hay en esa superficie es un fachinal improductivo e invasor, donde el estrato herbáceo no existe”, advirtió Orodá.

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