El INTA sumó cuatro laboratorios para el análisis de suelos y agua

Fueron inaugurados en Mendoza, Chaco, Chubut y La Pampa. Se suman a los 30, distribuidos en todo el país, que nuclea la Red de Laboratorios de Suelos, Agua y Vegetales (Rilsav) del INTA.

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Ostinelli: “La incorporación de estos laboratorios amplía la capacidad del INTA para dar respuesta a la demanda originada por proyectos de investigación y productores de las distintas regiones del país”.

Ostinelli: “La incorporación de estos laboratorios amplía la capacidad del INTA para dar respuesta a la demanda originada por proyectos de investigación y productores de las distintas regiones del país”.

16deEnerode2015a las16:35

Con el objetivo de funcionar como un único laboratorio institucional y garantizar la calidad de la información obtenida la Red de Laboratorios de Suelos, Agua y Vegetales (Rilsav) anunció la incorporación de cuatro nuevos laboratorios ubicados en Junín –Mendoza–, Las Breñas –Chaco–, Esquel –Chubut– y Colonia 25 de Mayo –La Pampa–. Estos se suman a los 30 que funcionan en todo el país.

Daniel Carreira, coordinador de la Rilsav, señaló que esta incorporación busca “complementar la oferta analítica de la red” e hizo referencia al significado del trabajo por “la integración y coordinación de capacidades y funcionalidades, a través de la participación en actividades comunes”. Para Miriam Ostinelli, profesional del Instituto de Suelos del INTA Castelar, la incorporación de estos nuevos laboratorios a la red “amplía la capacidad del INTA para dar respuesta a la demanda, tanto interna como externa, originada por proyectos de investigación y productores de las distintas regiones del país, además de beneficiar la interacción con otras instituciones y organizaciones del sector público y privado”.

Con el objetivo de ayudar a los pequeños productores y con una inversión aproximada de 1,5 millones de pesos, el laboratorio de Junín –Mendoza– fue creado por el municipio. El INTA suma capacidades en recursos humanos, metodología y control de equipos. Allí, los cuatro profesionales que trabajan en el laboratorio se enfocan en el análisis de suelos, agua y material vegetal.

“El 93% de la superficie de Junín está cultivada por pequeños productores y había una clara necesidad de asistirlos de alguna forma”, dijo Rubén Mallea, uno de los profesionales del laboratorio, quien además explicó que “antes enviaban las muestras a Luján, a Mendoza o a laboratorios privados de la zona, lo que les resultaba más caro”.

Su equipamiento está conformado por un espectrofotómetro de absorción atómica, espectrofotómetro de absorción molecular con potencialidad para leer en el rango de luz ultravioleta y visible, digestor, batería de destilación, agitadores, determinador de humedad, balanzas, centrífuga, lupa y microscopio, estufas. “Es lo básico, pero completo”, resaltó el especialista, quien aseguró que “estar en la Red nos va a ayudar muchísimo para homogeneizar procesos, trabajar bajo norma y mantener bajo control nuestros resultados”. 

Ejemplos de articulación

En el caso de los laboratorios de Las Breñas y Esquel se suman recursos de otras instituciones y de empresas privadas. “Los incluimos en la RILSAV porque estos laboratorios cubrirán la demanda analítica en sus respectivos territorios y buscamos garantizar la emisión de resultados equivalentes y de calidad, además de aportar para lograr la capacitación continua de sus recursos humanos”, expresó Ostinelli.

Creado mediante la articulación entre el INTA Las Breñas y el Instituto de Educación Superior Miguel Neme, “este laboratorio es uno de los que cuenta con el equipamiento más completo”, indicó Ostinelli, quien detalló: Cuentan con espectrofotómetro de absorción molecular con potencialidad para leer en el rango de luz ultravioleta y visible, fotómetro de llama, cámara de flujo laminar, centrífugas, balanzas (analítica y de precisión), microdispensador, refractómetros, baños termostatizados, agitadores magnéticos, equipo buth y cámara de crecimiento, entre otros. “Esto permite ampliar el espectro analítico y abordar ensayos para caracterizar otras matrices, como alimentos”, señaló.

Mariana Sauer, especialista del laboratorio, señaló que el origen de las inversiones en equipamiento proviene de proyectos del Instituto Nacional de Educación Técnica (INET). “Hasta el momento ganamos cuatro proyectos, que durante los tres primeros años son permiten hacer una inversión de $100.000 por año y $190.000 en el último”, destacó. Por su parte, Alejandra Andreo, técnica del laboratorio de Las Breñas, expresó que “además de los recursos humanos, el INTA suma inversión en los reactivos que permiten la operatividad del laboratorio, metodología y la asistencia técnica en el funcionamiento y control de equipos”.

Por otro lado, el Laboratorio de Estudios Ambientales Integrados (LEAI) de Esquel se creó gracias a la articulación del INTA con la Sede Esquel de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), con dependencia en la Facultad de Ingeniería. Su equipamiento incluye estufa, mufla, balanza analítica, peachímetro  digital, conductímetro digital, destilador de agua, equipo para determinación de constantes hídricas, equipo para determinación de Nitrógeno Kjeldahl, agitador de vaivén, espectrofotómetro y determinación de textura por densimetría.

Actualmente, su personal está compuesto por tres profesionales y cuatro pasantes, quienes enfocan su actividad básicamente en análisis de suelo y agua, pero, planifican incorporar ensayos en otras matrices en respuesta a su demanda. Carlos Buduba, director del nuevo laboratorio de Esquel, explicó que “aún falta adquirir algunos equipos para lo cual se cuenta con aportes de la Unidad para el Cambio Rural, del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca y de proyectos de equipamiento e investigación de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica del MinCyT”. Y agregó que “en estos proyectos, de índole interdisciplinaria e interinstitucional, participan investigadores del LEAI en colaboración con investigadores de otras facultades de la UNPSJB y del Centro Nacional Patagónico (CENPAT), dependiente del CONICET”.

Por su parte, la instalación del laboratorio ubicado en Colonia 25 de Mayo –La Pampa– fue financiado por el Ente Provincial del Río Colorado (EPRC) con el objetivo de cubrir la demanda analítica básica en agua y suelo.

Micaela Pérez, una de las investigadoras del INTA Colonia 25 de Mayo, destacó la importancia que tendrá este laboratorio para los productores de la zona debido a que “antes las muestras se enviaban al laboratorio de Anguil, a 400 kilómetros de distancia”.

El anuncio sobre la incorporación de nuevos laboratorios a la red se realizó durante la 8° Reunión Anual Plenaria de la RILSAV.

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