Exportación de carne: 2014 no logró despegar del piso

Además de que las ventas externas se mantuvieron en la mitad del promedio histórico, aumentó la concentración de los destinos.

Por |
Mientras los seis primeros mercados pasaron a representar el 95% del total embarcado, los restantes bajaron sus compras el 40%.

Mientras los seis primeros mercados pasaron a representar el 95% del total embarcado, los restantes bajaron sus compras el 40%.

31deEnerode2015a las08:00

En diciembre, la Argentina exportó casi 16.800 toneladas de carne equivalente carcasa (tec), 24% más que en igual mes de un año atrás, diferencia que permitió que 2014 terminara con 204 mil tec, mil más que 2013.

En la comparación entre este último año y el anterior se puede destacar que las exportaciones de cuota Hilton sólo alcanzaron a 20 mil tons peso embarque, con una diferencia muy sustancial sobre las 30 mil que la Argentina tiene habilitadas y 10% menos que en 2013.

Los embarques de cortes enfriados no Hilton y congelados sumaron 113 mil toneladas peso embarque, 7 mil más que en el período previo. Sumando todo el renglón de carnes refrigeradas (Hilton, enfriadas no Hilton y congeladas), la UE logró mantenerse, por un pelo, como el principal destino en volumen con Chile y Rusia como sus escoltas, los tres con 28 mil ton y fracción. China+Hong Kong aparece atrás con 21.300 ton y le sigue Israel con 14.600 ton. Mucho más atrás, el sexto, Brasil, con poco más de 5.000 ton. El destino que más creció en el año fue China+Hong Kong con 8 mil ton (65%), seguido por Rusia con 7 mil ton (36%).

Pérdida de mercados

Otra característica de 2014 fue la pérdida de mercados. Excluyendo a los ya mencionados, las compras de todos los demás bajaron en conjunto el 40%,por lo que los seis primeros pasaron de captar el 92% del total, en 2013, al 95%, en 2014. Es decir, hubo una concentración poco conveniente de las ventas.

De las más de 4.000 ton que bajaron las otras plazas, 3.800 estuvieron explicadas por Marruecos, que desapareció de entre los clientes en 2014; 900 ton por Kazajstán, que perdió dos tercios; y 600 ton por Venezuela, 50% menos que en 2013. Otros casos menores fueron Egipto y Lituania que abandonaron, o casi, la importación de carnes argentinas.

En perspectiva

Más allá de que las exportaciones de 2014 fueron un 1% mayores a las de 2013, ello resulta simplemente anecdótico. Viendo una película más larga, se aprecia que el trienio 2012-2014 fue el más bajo de la historia argentina. Con la excepción de 2001, cuando casi todos los mercados se cerraron por la reaparición de la aftosa, no hay ningún registro de exportaciones tan bajas y, mucho menos, con desempeño tan duradero. Ni guerras mundiales ni acontecimientos dramáticos en el exterior o en el país mostraron resultados tan magros en materia de ventas externas de carne.

En el gráfico de abajo se pueden apreciar los totales anuales de los últimos 40 años, que confirman estas apreciaciones.

El promedio de los últimos tres años marca 200 mil tec, la mitad del promedio histórico y poco más de la cuarta parte de los años más destacados (1979 y 2005).

Volver a crecer

Claramente, los instrumentos que han trabado las exportaciones argentinas y que les han impedido seguir el ritmo creciente del mercado mundial son: un tipo de cambio retrasado con respecto a los precios internos (peso artificialmente alto), derechos de exportación injustificables de 15% y todas las trabas burocráticas que pesan sobre el comercio exterior de carnes (ROE rojo).

Sin embargo, la remoción de los mismos no podrá generar una catarata inmediata de exportaciones: claro que aumentarían pero no en la medida de las posibilidades.

Un obstáculo que habrá que sortear es la caída notable en el número de novillos, principal materia prima de las exportaciones. En 2014 había 40% menos novillos en la Argentina que en 2008. Si bien no se disponen de datos de novillos pesados, entendemos que la retracción fue mucho más aguda. Las señales recibidas por los productores durante todos estos años indicaban la conveniencia (o el menor perjuicio) de producir animales livianos, con menores tiempo de producción y riesgos de cambios en las reglas de juego.

Sólo una mudanza drástica en la política ganadera y la confiabilidad de su mantenimiento podrán revertir esta situación, aspirando a volver a ocupar mejores lugares en el ranking de exportadores mundiales luego de algunos años y de la siempre lenta recuperación de la categoría.

En este escenario, habrá que esperar a 2016 para ver si estos cambios se concretan. Claro que siempre habrá empresarios que empezarán a tomar sus decisiones con anticipación, o que ya lo han hecho, con el atractivo de llevarse una parte mayor del beneficio.

Temas en esta nota