Retorna el “superdólar”, junto con las bajas en los commodities

Janet Yellen, dijo que habrá suba de tasas en 2015. 15 de 17 gobernadores y presidentes de distrito habían expresado su voluntad de izar las tasas cortas antes que culmine el año.

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Yellen tiene entre ceja y ceja el propósito de agilizar el trámite.

Yellen tiene entre ceja y ceja el propósito de agilizar el trámite.

25deMayode2015a las09:05

La titular de la Fed, Janet Yellen, dijo que habrá suba de tasas en 2015. Confirmó así la hoja de ruta de la entidad, más allá de los atrasos por la debilidad "temporaria" de la economía de los EE.UU. En la reunión de marzo, 15 de 17 gobernadores y presidentes de distrito habían expresado su voluntad de izar las tasas cortas antes que culmine el año. Y Yellen recordó que la intención se preserva intacta. Que Charles Evans -de la Fed de Chicago- crea que sería más conveniente esperar a 2016 es apenas una preferencia personal (sin otro apoyo que el de Narayana Kocherlakota, de la Fed de Minneapolis). Yellen tiene entre ceja y ceja el propósito de agilizar el trámite y quebrar el tabú de las tasas cero con un primer disparo rápido en cuanto la economía dé un paso al frente.

Del otro lado del Atlántico, Benoit Couerè, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, ventiló la decisión de anticipar a mayo y junio las compras de deuda del verano (boreal). El Banco Central Europeo -comprometido a la adquisición de 60 mil millones de euros por mes en obligaciones privadas y soberanas- incrementará el nivel de su intervención para compensar el patrón estacional que se deriva del "tradicional período de vacaciones que se extiende de mitad de julio hasta agosto caracterizado por una liquidez del mercado (de renta fija) notablemente menor". ¿Dudas sobre la voluntad del BCE de perseverar con la expansión cuantitativa ahora que la economía de la eurozona levantó cabeza? Con la noticia de la "carga frontal" deberían enterrarse ya de manera definitiva (aunque a Berlín le guste fogonearlas). Un ajuste "estacional", un procedimiento meramente técnico que se revertirá en septiembre, se supone que no requiere anuncios, ¿o sí? La respuesta eufórica de los mercados de bonos traduce, en lectura entre líneas, otro mensaje. Después de un vendaval de tres semanas en los instrumentos soberanos de la mejor calidad, el BCE dice presente. Recuerda que el QE sigue su camino, y que puede ser flexible si hace falta, y vaya que hace falta cuando los bunds y Grecia -el bien y el mal, siendo maniqueos- flamean al viento.

Desde antes de empezar se rotuló a 2015 como el año de la divergencia. Y así será. No hay que dejarse confundir por las vicisitudes. La economía real y los mercados financieros están salpicados por avatares inciertos. Poco importan, no justifican desvíos. Así, la Fed y el BCE, ambos esta semana, ratificaron sus respectivas agendas. Puede haber retrasos, pero no se modifican los itinerarios de viaje. Y son senderos de política que se bifurcan.

El mercado de cambios -que fue donde se originó el torbellino de abril y mayo- tomó veloz nota de las confirmaciones. El dólar trepó el 3% en la semana y volvió a ponerse el sayo de divisa fuerte. Desde los tiempos de Lehman que no avanzaba con tal latigazo. Pero más que la suba del índice dólar, obró la fuerte caída del euro, que -vis a vis la moneda de EE.UU.- perdió más del 4%. Aquí también talló la influencia de las palabras de Coueré. El BCE -ex profeso o no- le cortó las alas al euro apenas amagó con desplegarlas de nuevo. Y el francés sugirió incluso que las tasas negativas del BCE podrían reducirse aún más. La tasa a la cual los bancos se prestan dinero entre sí (eonia) cayó al -0,15% y "eso incluye la expectativa de que el tipo de la facilidad de depósito puede ser recortado". Los empeños cruzados de la Fed y el BCE -y las lecturas de la inflación "núcleo" recientes en EE.UU.- son material propicio para sostener el "superdólar" como telón de fondo. Los muertos vivos que resucitaron en mayo no lo ignoran. De ahí que una larga lista de commodities volviese a replegar sus precios, incluyendo sorpresas como el oro o el cobre. La excepción notable fue el petróleo, que vive su propia guerra de guerrillas entre especialistas. Para Wall Street, por último, nada cambió. No hay muchos negocios -el viernes fue la rueda más pobre de 2015- ni volatilidad. Se preserva el tránsito lateral -regado en la semana con un par de récords- que manda desde noviembre. Todos desconfían. Si no se bajan es porque no se perdonarían quedarse afuera si el mercado bull ensaya su enésima embestida.

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