El Gobierno de Grecia prepara su salida si triunfa el “Sí”

El ministro griego de Finanzas, Yanis Varufakis, declaró ayer que el Gobierno de izquierda liderado por Syriza podría dimitir.

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Para Atenas, el objetivo del referendo es que el pueblo rechace las "duras" condiciones exigidas por los acreedores.

Para Atenas, el objetivo del referendo es que el pueblo rechace las "duras" condiciones exigidas por los acreedores.

03deJuliode2015a las08:56

El ministro griego de Finanzas, Yanis Varufakis, declaró ayer que el Gobierno de izquierda liderado por Syriza podría dimitir si gana el "Sí a las propuestas de los acreedores internacionales del pasado fin de semana. "Podríamos dimitir, pero lo haremos con un espíritu de cooperación con los que tomarán el relevo", dijo Varufakis, añadiendo que, personalmente, "dejará de ser" ministro si el "Sí se impone. 

La campaña por el referendo causó además ayer una primera fisura en la coalición de Gobierno entre Syriza y la derecha soberanista Griegos Independientes (ANEL). Un diputado de este último, Constantinos Damavolitis, fue excluido de su grupo parlamentario por pronunciarse en favor del "Sí. "Estamos en guerra y no tendremos indulgencia. Quienes no soporten la guerra, que se vayan", dijo sin rodeos el líder de ANEL y ministro de Defensa, Panos Kammenos, para justificar la decisión. 

Los mercados internacionales y los acreedores del país (FMI, BCE y Comisión Europea) esperan ansiosos el resultado del referendo. El país pasó el cuarto día de control de capitales, con los bancos cerrados (excepto para los jubilados que no tienen tarjeta de crédito) y un tope de retiro en efectivo en los cajeros automáticos de 60 euros por día y por persona. El martes y el miércoles, el país vivió un auténtico psicodrama, pendiente de un improbable acuerdo de última hora con los acreedores. Finalmente, los ministros de Finanzas de la eurozona dejaron claro que esperarán al resultado del referendo, cuya campaña exprés arrancó de lleno ayer.

En la televisión se sucedían los espacios dedicados al "Sí (con el testimonio del ex primer ministro Costas Caramanlis, entre otros) y al "No". En las calles de Atenas podía verse también un virulento cartel con la fotografía del ministro alemán de Finanzas, Wolfgang SchTMuble, bajo el lema: "Desde hace 5 años te está chupando la sangre. Ahora dile NO".

En un país muy polarizado, el Consejo de Estado, la más alta jurisdicción administrativa del país, examinará hoy la legalidad del referendo del domingo, tras un recurso presentado el miércoles por dos particulares. El martes, Grecia entró en default con el FMI al no poder hacer frente a un vencimiento de unos 1.500 millones de euros con esta institución. El mismo día expiró el plan europeo de asistencia financiera al país, ya que a falta de acuerdo, sus socios decidieron no prolongarlo. Las próximas semanas se anuncian complicadas para la tesorería del Estado griego, que debe abonar unos 3.500 millones de euros el lunes 20, de los cuales 2.100 millones al BCE y 1.400 millones a los bancos centrales de la eurozona.

Para Atenas, el objetivo del referendo es que el pueblo rechace las "duras" condiciones exigidas por los acreedores, "un paso decisivo hacia un acuerdo mejor", según dijo Tsipras el miércoles en un discurso a la nación. En cambio, para muchos líderes de la UE, el sentido de la consulta es claro: se trata de saber si Grecia quiere o no permanecer en el euro. "En caso de 'No', la situación será muy difícil para Grecia, los problemas económicos serán más importantes y un [nuevo] programa de ayuda mucho más difícil de implementar", advirtió Jeroen Dijsselbloem, presidente del eurogrupo.

Según una encuesta publicada el miércoles por la prensa griega, la relación entre el "No" y el "Sí ha pasado del 57%-30% al 46%-30%, con numerosos indecisos. Alexis Tsipras exhortó ayer a los griegos "a la unidad nacional" para "superar la dificultad temporal" que atraviesa el país y prometió que después del referendo el país seguirá "unido".

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