Destacan el potencial maicero argentino

En el marco del Congreso Maizar 2015, un grupo de expertos se refirió al techo productivo del cereal pero hablan de que se siembran en suelos que no se cuidan como se debe.

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“Tenemos maíces que son ‘Ferraris’ pero los hacemos correr por rutas llenas de pozos”, ejemplificó Miguel Taboada, del INTA.

“Tenemos maíces que son ‘Ferraris’ pero los hacemos correr por rutas llenas de pozos”, ejemplificó Miguel Taboada, del INTA.

06deJuliode2015a las06:25

En Argentina hemos llegado a un límite de disponibilidad de tierras fértiles para la expansión de la producción. Por lo tanto, el único camino para aumentar el volumen de cosecha es dar un salto en productividad.

Este dilema fue planteado por Miguel Taboada, especialista de INTA, en el congreso de Maizar. Allí se refirió a la necesidad de mantener el estado físico del suelo para incrementar los rendimientos de los cultivos.

Actualmente, los rindes que obtienen los productores en el lote son marcadamente inferiores a los que se podrían alcanzar con la genética disponible. De acuerdo a Taboada, “en maíz hay materiales que tienen un potencial de 200 quintales por hectárea pero en el campo no se logra ese rendimiento ni por asomo” y lo atribuye en gran parte a la calidad de los suelos.

 

“Tenemos maíces que son ‘Ferraris’ pero los hacemos correr por rutas llenas de pozos”, ejemplificó. Y llamó a cuidar el estado físico del suelo, cuyo rol es esencial como proveedor de agua y nutrientesEl monocultivo y el tránsito intenso y pesado sobre suelos pobres en materia orgánica o limosos, dan como resultado tierras deterioradas.

“En años húmedos, hay eventuales compactaciones, encharcamientos y anoxia; mientras que en los que alternan períodos secos y húmedos, las raíces tienen problemas para desarrollarse en sus primeros estadios”, señaló el experto. Si hay menos raíces, está claro, habrá menor absorción de agua y nutrientes para el cultivo. 

Según Taboada, sembrar pasturas con gramíneas, hacer rotación con maíz y sorgo e incluir gramíneas como los cereales de invierno, son buenas alternativas de manejo para favorecer el estado físico de los suelos. “Los sistemas de producción con baja intensificación dan lugar a tipos de estructura laminares y masivas”, explicó.

A su turno, Fernando García, de IPNI, advirtió otra vez que los balances de nutrientes en cultivos extensivos son negativos. “Si bien hay un consumo creciente de fertilizantes, la aplicación es menor a la extracción”, aclaró. Hoy se repone el 50% del nitrógeno y el fósforo, y solo el 40% del azufre.

De acuerdo a García, en ensayos realizados durante catorce años en el sur de Santa Fe, la fertilización balanceada impactó positivamente en la productividad, la rentabilidad y la salud del suelo. “Reponer vale la pena, pero hay que cumplir los cuatro requisitos del manejo responsable de nutrientes: hacerlo con la fuente, dosis, momento y localización correctos”, señaló.

Para eso, se debe hacer un diagnóstico inicial preciso de la fertilidad del suelo. El especialista también llamó a integrar tecnologías de procesos y de insumos para acortar las brechas de rendimiento y cambiar la visión empresaria mirando más el sistema entero que el cultivo.

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