Cayeron las exportaciones, sobran pollos y baja el precio

En el primer cuatrimestre de este año los embarques se desplomaron 26% en volumen y 41% en valor respecto de igual lapso del año pasado.

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El problema cambiario es uno de los causas de esta crisis.

El problema cambiario es uno de los causas de esta crisis.

09deJuliode2015a las09:18

En el 2014 el consumo interno de pollos llegó a niveles récord de 43 kilos anuales per cápita. Lo que parece una buena noticia, sin embargo, no lo es tanto. Y es que el sector avícola está logrando colocar tanta mercadería en el mercado doméstico a costa de vender el producto a precios de ruina, que amenazan la supervivencia de varias empresas e incrementan las chances de despidos.

Datos del Ministerio de Agricultura muestran que el kilo de pollo a nivel mayorista (en cajones de 20 kilos) valía 12,30 pesos en el primer cuatrimestre de 2014 y que en igual lapso de este año cotizó un 4% por abajo, promediando 11,87 pesos. La situación parece de otro país y no de la Argentina, donde la inflación anual se acerca a 30% y los acuerdos salariales no bajan de 27%. Pero esta carne se abarata en el mercado local como síntoma de una severa crisis de sobreoferta. Los precios del pollo están por el piso. Es eso lo que permite tan alto consumo.

El sector avícola creció mucho durante toda la década kirchnerista hasta lograr una producción de más de 1,9 millones de toneladas en 2014, cada vez más cerca de las 2,6 millones anuales de carne bovina disponibles en el país. Semejante recorrido convirtió a la avicultura en una de las actividades mimadas de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Pero ahora el sector padece como cualquier otro los cimbronazos del modelo económico, una combinación letal entre inflación y retraso cambiario que atenta fundamentalmente contra la competitividad exportadora.

En el caso avícola, todo iba viento en popa hasta 2011, cuando se batieron récords de exportación con 500 mil toneladas. Pero luego las ventas al extranjero comenzaron a ceder y cerraron el 2014 en 323 mil toneladas (sumando carne y subproductos). En el primer cuatrimestre de este año la debacle se aceleró, pues los embarques se desplomaron 26% en volumen y 41% en valor respecto de igual lapso del año pasado.

Además del problema cambiario colaboró a esta crisis el hecho de que Venezuela -que se había convertido en un gran cliente para los pollos argentinos-, prácticamente desapareció del mercado y dejó un tendal de deudas entre las empresas que le exportaban.

Este contexto obliga a los productores -en general son empresas integradas- a volcar una mayor parte de su producción al mercado interno, a precios tan competitivos que actúan también como freno a una posible suba de los precios internos de la carne vacuna y la porcina. Así, si hace un tiempo el porcentaje de la exportación que se enviaba al extranjero era del 20%, ahora apenas llega a un 13%. Y descendiendo.

En este escenario de sobreoferta y precios deprimidos, no todas las avícolas logran hacer pie. Hace un año la segunda mayor avícola del país, Rasic, productora de los pollos “Cresta Roja”, ingresó en convocatoria de acreedores y envió telegramas de despido a 370 personas. En el norte de Santa Fe cerró otro frigorífico, Pividori, y quedaron sin empleo 170 trabajadores.

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