Brasil: un ingrediente más a la crisis de la industria láctea

Brasil es un destino para los exportadores. Pero la caída de los precios internacionales desalienta las ventas al exterior.

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Puerta 12. A la industria no le cierran los números para exportar, y los excedentes deprimen los precios para el productor (José Gabriel Hernández/Archivo)

Puerta 12. A la industria no le cierran los números para exportar, y los excedentes deprimen los precios para el productor (José Gabriel Hernández/Archivo)

10deAgostode2015a las08:30

El sector (exportador) está a la espera de señales distintas a lo que ocurre desde hace ocho años para poder explotar su potencial”, asegura Marcelo Olmedo, presidente de Cacec. En realidad, los exportadores anhelan un cambio de políticas que, además de un ajuste en el tipo de cambio, reduzca la inflación, los impuestos a la producción y exportación y las trabas burocráticas.

Industria láctea: crece la preocupación

Mientras tanto, otra industria en donde crece la preocupación es la cadena láctea. La caída de los precios internacionales desalienta la exportación incluso a Brasil, un mercado importante para leche en polvo, queso, requesón y suero.

En este contexto, la producción se vuelca al mercado interno; el exceso de oferta impide trasladar los mayores costos a los precios, los balances de las industrias suman pérdidas y crecen las protestas entre los productores por los bajos precios que reciben.

“Lo de Brasil es un ingrediente más a nuestra crisis. El precio internacional de la leche en polvo ahora está en 1.500 dólares la tonelada y no encuentra un piso. Hacer una tonelada de leche en polvo requiere de 8.300 litros y con estos precios no se llega a cubrir el 70 por ciento del costo de la materia prima; el 30 por ciento restante es quebranto, sin contar los gastos operativos, transporte y otros más”, explica Ércole Felippa, presidente de Manfrey.

El empresario, también vicepresidente de la Unión Industrial de Córdoba (UIC), menciona que Argentina produce entre 11.500 y 12 mil millones de litros. Tradicionalmente, el 75 por ciento de la producción se destinaba al mercado interno y 25 por ciento restante al exterior.

“Si esta exportación se hiciera de manera ordenada, sería más fácil manejar el diferencial de precios entre el mercado interno y el mercado exportador. Cuando le leche en polvo valía 4.800 dólares la tonelada, a la industria no le dejaron exportar para impedir que subiese el precio en el mercado interno”, resalta.

Para el empresario, esto distorsionó el mercado, respecto de lo cual explicó: “En situaciones como estas, donde todas las industrias tienen saldos de producción exportables, todos queremos salir por la misma puerta al mismo tiempo y nos chocamos; entonces, se vuelca todo al mercado interno, que termina inundado en volumen y ni siquiera se beneficia el consumidor, porque el precio en góndola no baja. Lamentablemente, el sector está en situación muy compleja; en mis más de 20 años en la actividad, nunca vi una situación semejante”.

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