Ganaderos familiares de Rocha muestran el camino de la cría

Con manejos diferenciales, sin usar tecnologías de altos costos, preservando el campo y apuntando a mejorar la condición corporal del ganado, siete pequeños productores de las sierras de Rocha lograron superar las limitantes prediales y mostrar que se puede producir a lo grande.

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Entre los principales cometidos estaba el mejorar los niveles de producción sin deteriorar los recursos naturales.

Entre los principales cometidos estaba el mejorar los niveles de producción sin deteriorar los recursos naturales.

30deNoviembrede2015a las17:15

Impulsado por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), con una fuerte articulación inter-institucional, el proyecto “Hacia una ganadería familiar sustentable”, mostró un promisorio camino para la cría luego de tres años de investigaciones y de un trabajo espalda con espalda entre productores y técnicos.

Entre los principales cometidos estaba el mejorar los niveles de producción sin deteriorar los recursos naturales y sin poner capital de afuera del predio; trabajar con los propios recursos del productor y rediseñar el sistema.

El ingeniero agrónomo Santiago Scarlatto, técnico de campo que asesoró y trabajó con los siete productores recordó que está probado que los sistemas pastoriles en determinadas condiciones y mejorando el manejo, pueden producir más conservando los recursos naturales. Pero lo que no había era “información a nivel de un sistema real con una familia conduciéndolo. No había información integrada de qué pasa a nivel productivo-económico, pero además a nivel de los recursos naturales y la biodiversidad, midiendo el componente social, tanto sea el aprendizaje como en la propia calidad de vida”, expresó.

En estos tres años de trabajo se aplicó conocimiento y se revieron los predios hacia adentro para mejorar los ingresos del ganadero aumentando la producción, sin la aplicación de tecnologías de alto costo.

Impacto

Más allá de los tres años de investigación, Scarlatto explicó a El País que también se lograron reconstruir hacia atrás los tres años previos, buscando tener una línea de base. “Había predios que tenían, en promedio 76% de porcentaje de preñez y a partir del proyecto, con las medidas tomadas -son una batería de acciones de bajo costo para la cría- se logró elevar el porcentaje de preñez a un promedio de 91%”, indicó.

Otro indicador significativo son los avances en la producción de carne equivalente por hectárea -carne bovina, ovina y lana-, porque eran sistemas productivos que en los últimos tres años manejaban 99 kilos de carne equivalente por hectárea.

Tras el proyecto, “el promedio de los últimos tres ejercicios productivos llegó a 121 kilos de carne por hectárea, hubo un aumento de 23% en la productividad por hectárea”, destacó Scarlatto.

El aumento de la producción se trasladó al ingreso neto (la ganancia luego de pagar todos los costos). “Previo al proyecto, los predios andaban con un ingreso neto de US$ 30 por hectárea y luego de cerrado el proyecto hablamos de US$ 60 por hectárea”, señaló.

Pero, también hubo un impacto sobre el recurso productivo y ese es uno de los mayores logros. “Uno de los lemas era aumentar los niveles trabajando con pasto, había que medir volumen de pasto para que los campos pudieran producir. Desde el punto de vista animal, es más beneficioso manejar la pastura con mayor altura, optimizando la producción con el efecto además de que en los períodos secos, un sistema que trabaja con mayor cantidad de pasto y con animales en mejor estado, es mucho más plástico y se ve mucho menos afectado por una seca”, dijo el técnico a El País.

Otras metas

Más allá de lo productivo, la idea era hacer una serie de mediciones en el área social y ambiental. “Con los cambios en la medida de manejo y con sistemas que biológicamente funcionan mejor, los productores en promedio, están trabajando 25% menos tiempo”, destacó Scarlatto.

Las mediciones abarcaron desde el suelo y la erosión, calidad de agua, especies de campo nativo hasta llegar a altura del forraje, monte nativo y fauna autóctona.

Experiencia

Para el productor Otto Riera, uno de los siete emprendedores familiares que participaron en la iniciativa, “los resultados son muy buenos”. Riera, que produce en la zona de Garzón, recordó que “se apuntó a mejorar lo que ya estaba bien, la idea era no tocar más áreas de campo, preservar la pastura natural y que lo que se tenía de mejoramiento se buscó que producir más y eso se logró”.

La producción de terneros es la base para un establecimiento dedicado a la cría. “Mejoramos mucho los índices de preñez y los productivos. Había muchos productores que estábamos pasados de carga”, admitió el productor de Rocha. “En mi caso no se tocó mucho la carga, pero había otros productores que estaban bastante pasados de carga y lograron mejorar el campo natural, que estaba muy degradado. Tres años parece mucho, pero en lo productivo, a nivel de un predio, recién ahora nos estamos dando cuenta del progreso que tuvo la pastura y los animales”, concluyó.

 

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