Holdouts: esperan más alzas en bonos ante inminente acuerdo

Los bonos no sólo mantienen sino que aceleran su tendencia alcista al compás de las novedades que llegan desde Nueva York.

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Ante la expectativa de un arreglo con los holdouts tocaron los máximos de los últimos años y en muchos casos los valores históricos más elevados.

Ante la expectativa de un arreglo con los holdouts tocaron los máximos de los últimos años y en muchos casos los valores históricos más elevados.

22deFebrerode2016a las08:40

Los bonos no sólo mantienen sino que aceleran su tendencia alcista al compás de las novedades que llegan desde Nueva York. Ante la expectativa de un arreglo con los holdouts tocaron los máximos de los últimos años y en muchos casos los valores históricos más elevados. Todo esto sucedió aún antes de que se conociera la última decisión del juez Thomas Griesa (el viernes luego del cierre del mercado) que abrió la ventana para que la Argentina pueda volver a pagar la deuda en default si antes cumple con una serie de requisitos.

Por eso la expectativa estará puesta en la apertura de hoy y el impacto que podría generar esa decisión sobre los precios de los títulos. Todo indica que tendrían un nuevo impulso alcista ante las últimas novedades. Pero, al mismo tiempo, los principales analistas y bancos de inversión estiman que será difícil que los precios sigan en alza, ya que la distancia con los bonos de otros países de la región se achicó significativamente. En otras palabras, los precios de los bonos ya tendrían prácticamente descontado un arreglo con los fondos buitre.

Uno de los títulos que mejor refleja la mejora que han tenido los títulos en los últimos meses es el Bonar 2020, emitido con legislación local. Este papel finalizó el viernes a u$s 106,5, con un rendimiento del 7,10% anual en dólares. Axel Kicillof colocó este título en octubre, inmediatamente después del pago del Boden 2015. Pero en aquel momento se emitió a un precio de u$s 95,20 y un rendimiento del 9% anual. En apenas tres meses subió un 12% (un ritmo elevadísimo para un título tan corto) y se achicó dos puntos la tasa para el inversor.

Tanto el Bonar 2020 como otros títulos de corto o mediano plazo emitidos por la Argentina ya cotizan por encima de la par, es decir, valen más de u$s 100 de valor nominal, por lo que el rendimiento que obtiene el inversor se ubica por debajo de lo que paga anualmente el cupón. Se trata de un fenómeno nuevo para la curva de títulos argentinos, o al menos algo que no sucedía prácticamente desde 2006, hace diez años. El mismo recorrido se observa en el Bonar 24, el título favorito de los inversores por su plazo y liquidez. Ya se ubica en u$s 108 y rinde un 7,5% anual.

La caída del riesgo-país refleja cómo ha mejorado la percepción de los inversores en relación con la Argentina. Fueron beneficiados particularmente los títulos emitidos con legislación neoyorkina, que habían sido los más castigados en la previa y luego del default técnico que los bonos argentinos arrastran desde julio de 2014. Sólo en febrero el riesgo de la deuda argentino cayó un 8% para ubicarse en la zona de 460 puntos básicos. Esto significa que los títulos argentinos ya rinden por debajo de los brasileños, que se ubican en 525 puntos básicos.

La mejora continua de los bonos se sustenta en dos aspectos relevantes para los grandes inversores extranjeros. Si la Argentina consigue salir del default técnico, automáticamente volvería a tener un lugar en el índice EMBI que elabora el JP Morgan. Esa participación obligaría a incorporar títulos locales a los portafolios que replican el comportamiento de deuda emergente, por lo que la demanda crecería significativamente. Al mismo tiempo, un acuerdo elevaría la nota de la deuda argentina desde SD (default selectivo) a niveles cercanos a "B". La tasa actual de los títulos ya descuenta este movimiento.

Sin embargo, estas mejoras estarían un poco más acotadas por el deterioro que ha sufrido en los últimos meses la deuda latinoamericana. Concretamente, en los últimos días hubo además novedades negativas para algunos bonos de la región:

En el caso de Brasil, la calificadora S&P redujo por segunda vez en seis meses la nota de la deuda brasileña, que hasta el año pasado se encontraba en la categoría de "investment grade". Ahora quedó en el nivel BB (dos escalones por debajo) y para colmo con perspectiva negativa.

Colombia, uno de los mercados preferidos por los inversores, también tuvo malas noticias. S&P no le bajó la nota, pero sí redujo la perspectiva de la misma de "estable" a "negativa", lo cual también impactó en el precio de los títulos. El riesgo colombiano roza ahora los 400 puntos, no muy lejos del nivel que tienen los títulos argentinos.

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