Una buena desde el campo: la confianza, base de más trabajo de calidad

Al rescate de una buena noticia, la mayor venta de maquinaria agrícola en Expoagro lleva a pensar en el valor de los incentivos para invertir.

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El clima también se transmite a la hora de hacer negocios, no ya relacionados con fenómenos de la naturaleza, sino en materia de economía y perspectivas.

El clima también se transmite a la hora de hacer negocios, no ya relacionados con fenómenos de la naturaleza, sino en materia de economía y perspectivas.

21deMarzode2016a las08:48

clima forma parte de la conversación cotidiana en el mundo del campo. ¿Va a llover? o ¿cuánto llovió? Igual que hace cientos, miles de años, otear el horizonte, mirar los nubarrones que vienen o que se van, emparenta a los hombres de negocios actuales con los de la antigüedad.

Pero el clima también se transmite a la hora de hacer negocios, no ya relacionados con fenómenos de la naturaleza, sino en materia de economía y perspectivas. Hubo en estos días quizá la primera buena noticia en materia laboral en mucho tiempo, ya que el empleo privado dejó de crecer a partir de 2007 y fue el empleo público, con 1.400.000 puestos de trabajo nuevos desde 2003, el remedio para que no subiera el índice de desempleo.

Se vio esta buena perspectiva en la última Expoagro, donde hubo operaciones por $ 8000 millones en maquinaria agrícola, unas cinco veces más que en 2015 en un sector que emplea alrededor de 80.000 personas.

Unas pocas medidas como la baja de las retenciones y el retiro de las trabas para exportar, sumada a la mejora en el tipo de cambio, llevaron a la gente de campo a cambiar positivamente su humor, y a mostrar que cuando las condiciones son favorables, o por lo menos no se ponen palos en la rueda, los productores están determinados a poner sus ahorros sobre la mesa para invertir en un negocio que está lejos de ser seguro. Un fuerte granizo basta, por ejemplo, para fulminar toda la campaña del año.

Si hay ganancia, como esperan quienes invierten, suele derramarse en los pueblitos rurales diseminados por todo el interior. Esto lleva a mejorar los alambrados, las aguadas, los galpones y las casas. La bonanza no es para unos pocos, como muchas veces se dijo, sino para las comunidades que ven una mejora en su calidad de vida al tener más trabajo genuino en la venta de bienes y en los servicios que se ofrecen.

Para Ernesto Ambrosetti, economista en jefe de la Sociedad Rural Argentina (SRA), las medidas que reactivan la economía del campo consolidan empleos actuales, sujetos a despidos y suspensiones, y generan nuevos puestos de trabajo.

Según estimaciones de La Rural en base a un informe de la consultora Ieral, sobre un total de 1,3 millones de puestos de trabajo en algunas de las cadenas agroindustriales, en los próximos cuatro años habría un crecimiento de 700.000 puestos de trabajo relacionados con el campo, más 400.000 empleos indirectos en la medida que se pudieran concretar las inversiones que cada cadena productiva necesita para crecer.

Una noticia positiva es que crece la venta de maquinaria de alta complejidad, aquella en la que se utiliza más tecnología. "Fue este tipo de máquinas las que más sufrieron el retroceso en las ventas en los últimos diez años", dice Ambrosetti.

La investigación, tan importante a nivel mundial a la hora de llevar tecnología argentina al mundo, tuvo un freno a causa de las malas condiciones financieras que vivió este sector de la economía. "El año que viene veremos el crecimiento de maquinaria con tecnología y monitoreo satelital, aunque todo depende también de la evolución de los precios relativos", agrega.

Pero cuidado. La altísima presión impositiva, por su parte, no puede aumentar, según el especialista, ya que junto a la inflación retrasaría el proceso de reactivación.

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