Primer paso hacia un acuerdo de la Unión Europea y el Mercosur

Los bloques intercambiaron ofertas y reactivaron formalmente las negociaciones para un pacto de libre comercio.

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El intercambio de ofertas, ayer, en Bruselas. Foto: LA NACION / Twitter

El intercambio de ofertas, ayer, en Bruselas. Foto: LA NACION / Twitter

12deMayode2016a las08:57

Desde ayer, el soñado acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) dejó de ser una utopía lejana y empezó a convertirse en una realidad cercana ante un dato inequívoco: los representantes económicos de ambos bloques intercambiaron en Bruselas las ofertas de sus respectivos mercados de productos, servicios y compras públicas, lo que habilitará el camino a negociaciones concretas.

"Es un paso necesario para mover la negociación y pasar a analizar con más detalle las ofertas", detalló en lenguaje diplomático pero optimista el comunicado que emitieron anoche ambos bloques comerciales desde Bélgica.

El detalle de las ofertas de productos se mantendrá en secreto por ahora hasta que lo analice cada bloque.

No obstante, el intercambio que se dio ayer significa no sólo el inicio de las negociaciones por un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la UE, sino también la superación de los escollos que hubo desde 2004, cuando se presentó por última vez un intercambio de este tipo y el eventual final de las trabas que en los últimos meses puso Francia y otros 12 países de la UE presionados por sus sectores agrícolas.

La comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, y el ministro de Asuntos Exteriores de Uruguay, Nin Novoa, en calidad de representantes de la UE y el Mercosur, intercambiaron ofertas sobre el acceso a sus respectivos mercados de bienes, servicios y establecimientos, y la contratación pública.

Según lo acordado previamente, este intercambio será superador al de 2004. Es decir que hay un compromiso de cubrir más de un 90% de la lista de productos disponibles para el libre comercio entre ambos bloques, lo que incluye los productos agrícolas tan sensibles para la UE.

La continuidad de las negociaciones se dará a fines de este mes en Uruguay, que hoy tiene la presidencia pro témpore del Mercosur, con el fin de hacer un balance de la negociación y para preparar un calendario de reuniones para el segundo semestre del año.

Es decir que antes de julio, cuando empieza el verano boreal y se paraliza la actividad en Europa, debería surgir una señal inequívoca de avanzar en el acuerdo.

El mejor clima

"Ambas partes asumen plenamente esta negociación, en vista de los importantes beneficios económicos y políticos esperados para un acuerdo global, ambicioso y equilibrado de Asociación UE-Mercosur", finalizó el breve comunicado que se difundió en Bruselas tras el encuentro.

El embajador de la UE en Buenos Aires, Ignacio Salafranca, calificó ante LA NACION al intercambio de ofertas como "un gran paso indispensable para desbloquear las negociaciones, que estaban trabadas desde hace casi 12 años".

Salafranca se mostró entusiasmado por el compromiso que supone "avanzar hacia un acuerdo equilibrado, ambicioso y justo para los dos bloques". Y seguidamente destacó la buena atmósfera con que se dio la reunión de ayer en Bruselas y subrayó que el intercambio fue posible "en gran medida por el impulso que le dio a las negociaciones el nuevo gobierno argentino encabezado por Mauricio Macri".

En rigor, desde que asumió la presidencia, Macri se comprometió a destrabar las negociaciones que Cristina Kirchner y el español Rodríguez Zapatero intentaron vanamente relanzar en 2010.

De esta manera, en el caso de que finalmente se empiece a concretar el acuerdo, Macri podrá quedar como el ártífice de este entendimiento y líder indiscutido en el Mercosur.

Para Europa, el Mercosur representa un mercado de 250 millones de consumidores y el quinto mayor producto bruto en bloque del mundo.

Ayer, fuentes diplomáticas de la Argentina se mostraron optimistas ante este paso hacia un posible entendimiento, aunque aclararon que Francia pidió al Consejo Agrícola de la Unión Europea realizar un estudio de impacto sobre los otros acuerdos comerciales que tienen en vigencia los europeos, lo que podría dilatar los tiempos.

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