Un 36% más de girasol

Proyectan que la siembra de girasol crecerá un 36% esta campaña. Lo estima un informe de Asagir, la entidad que reúne a la cadena del cultivo. Se implantarían unas 450.000 hectáreas más que el ciclo anterior.

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Girasol argentino vuelve a tener buenas perspectivas.

Girasol argentino vuelve a tener buenas perspectivas.

16deJuniode2016a las08:31

Después de varias campañas para el olvido, al girasol argentino vuelve a tener buenas perspectivas, ya que a la eliminación de las retenciones hay que sumar las muy buenas oportunidades que hay en el mercado externo, donde la demanda se fortalece.

Es una muy buena noticia para un cultivo rústico, que se banca mejor la falta de agua y que suele ser la opción agronómica más confiable en ambientes difíciles, como el norte santafesino, los lotes chaqueños y el oeste bonaerense, entre otras regiones.

"La quita de las retenciones, que eran del 32% para el grano y del 30% para el aceite, le ha sacado una mochila muy pesada a la producción de girasol”, destacó Luis Arias, presidente de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), la cadena que reúne al cultivo.

El nuevo escenario comercial le cambió el horizonte al girasol. El año pasado, cuando se comenzó a sembrar la tonelada de girasol cotizaba en 180 dólares y ahora vale 300 dólares. Por eso, los técnicos de Asagir estiman que el área sembrada crecerá un 36% y pasará de 1.250.000 hectáreas en 2015 a 1.700.000 hectáreas en la nueva campaña.

"Esto se debe a que, con el nuevo esquema económico, en muchas zonas se ha repotenciado el cultivo. Hoy tenemos un girasol disponible de más de 300 dólares al que, además, se le debe agregar una bonificación por contenido de aceite que en el promedio del país alcanza el 11%; es decir, otros 33 dólares por tonelada que se suman al precio del girasol", explicó Arias.

Si la proyecciones de siembra se cumplen, el cultivo recuperaría el área que ocupó hace cuatro años (cuando se implantaban unas 1,7 millones de hectáreas) y tiene margen para seguir creciendo: hace 9 años, por ejemplo, se sembraron 2,6 millones de hectáreas y se produjeron 4,6 millones de toneladas (ciclo 2007/2008), un 45% más que en la última campaña, cuando se trillaron 2,5 millones de toneladas.

Las perspectivas de una primavera bajo la influencia del fenómeno de “La Niña” potencian aún más el interés por el cultivo. Es que estas proyecciones climáticas implican que podría llover menos que lo normal e incluso hay riesgo de sequías en algunas zonas de la región central del país y en el Litoral. El girasol, que tiene una menor demanda hídrica durante su ciclo, es un cultivo ideal para bajar el riesgo frente a estas perspectivas.

La evolución del mercado internacional también juega a favor de los productores girasoleros argentinos. En el corto y mediano plazo se estima que la demanda mundial de aceite de girasol seguirá creciendo por encima de la producción de grano (4,5% versus 3,7% en los últimos diez años).

“La brecha se cubre con una impactante suba de las importaciones, de 8,3% anual, todo un record entre las commodities. Por ese motivo, se vienen reduciendo los stocks mundiales”, explican desde Asagir.

En ese marco, cualquier problema económico o productivo en alguno de los principales países productores (Ucrania, Rusia, Unión Europea y Argentina) desencadenaría una suba considerable de las cotizaciones del aceite de girasol a nivel internacional.

La ventaja que tiene la Argentina es que es el único gran productor que puede aumentar su oferta. "Ucrania está complicada económicamente, devaluando su moneda –explica Arias-, y con un retroceso tecnológico importante debido a que muchos productores están dejando de utilizar semillas híbricas, en buena parte importadas, y eso puede implicar una caída en los rendimientos del 20%”.

Otro factor que frena las posibilidades de crecimiento del área girasolera en Ucrania es el aumento de la superficie destinada a soja en ese país, que en los últimos 10 años pasó de casi cero a 2,15 millones de hectáreas.

En la Argentina, durante la última campaña el rendimiento promedio fue de 2.13 toneladas por hectárea. Los rindes más altos se lograron en el sudeste de Buenos Aires, con 2,3 toneladas por hectáreas. En el norte de La Pampa y el oeste de Buenos Aires, los productores alcanzaron una media de 2,25 toneladas por hectárea y en el NEA y el norte de Santa Fe de 1,95 toneladas por hectárea.

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