En Fray Luis Beltrán, fueron del mostrador a los corrales

La familia Tomasello empezó vendiendo carne en y ahora tiene su feedlot con capacidad para 10.000 cabezas y tecnología de punta.

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Néstor Tomasello, propietario del feedlot La Muñeca, junto a un lote de terneros en adaptación.

Néstor Tomasello, propietario del feedlot La Muñeca, junto a un lote de terneros en adaptación.

19deSeptiembrede2016a las08:28

En 1963, Nito Tomasello fundó una carnicería en un local alquilado de la localidad de Fray Luis Beltrán, al norte de Rosario. Cincuenta y tres años después, la carnicería es un punto de referencia para los mostradores de toda la zona, y la familia Tomasello se animó a crecer corriente arriba para engordar ellos mismos a los animales de consumo.

El principio de la transformación fue en 1998, con la compra del primer campo en la localidad de Ricardone para hacer recría y terminar animales en algunos comederos. Para ese entonces Néstor Tomasello, hijo de Nito, ya había tomado las riendas de la empresa con la firme decisión de pasar de comerciantes a productores.

Pero fue recién en 2006 cuando decidieron dar el paso decisivo hacia el feedlot. Armaron corrales con capacidad para engordar 2.500 cabezas, y en 2009 fundaron otro feedlot en la localidad de Aldao con capacidad para 3.000 cabezas. Finalmente, en 2013 compraron las 104 hectáreas en la localidad de Los Molinos, sur de Santa Fe, sobre las que construyeron el feedlot La Muñeca, donde hace pocos días se realizó una jornada de capacitación del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (Ipcva). Allí unificaron toda su actividad de engorde con una capacidad para 10.000 animales y una clara apuesta por las tecnologías de gestión.

“Entendimos que si íbamos a armar un feedlot nuevo tenía que ser todo con tecnología nueva para tratar de que el animal sufra el menor estrés posible. La idea es que el animal esté en un hotel cinco estrellas”, dice Tomasello mientras le muestra a Clarín Rural la manga curva diseñada por la norteamericana Temple Grandin en la que se realizan todas las tareas de control de los animales.

Desde el comienzo, el establecimiento fue diseñado para favorecer la practicidad y precisión en el manejo. Por ejemplo, hay dos mangas enfrentadas con todos los mandos hidráulicos para el confort de los operarios, y cada manga cuenta con cinco corrales de aparte. Además hay siete corrales para la recepción de los animales y otros siete para el egreso. Mientras tanto, la zona de engorde consta actualmente de 44 corrales de 50 metros por 70, con capacidad para 180 animales cada uno.

La Muñeca maneja sistemas de gestión con control individual y sistemas de alarma, con caravana de lectura electrónica que se unifican y generan información completa sobre la evolución productiva individual y grupal de los animales.

“El objetivo siempre es mejorar la eficiencia de conversión, y a eso ayudan los sistemas de gestión. Lo ideal del negocio es que las tres variables estén con buenos valores: el precio de los terneros, el precio del maíz y el precio del novillo pesado”, dice Oscar Ferrero, el ingeniero que asesora a Tomasello y que diseñó el funcionamiento del sistema. Y agrega: “No hay ningun feedlot igual al otro. Es ideal que los sistemas de gestión sirvan para analizar el negocio con datos propios. El simulador de negocios permite hacer lo más eficiente el negocio, nos dice cuánto podemos pagar por cada ternero”.

Respecto de la formulación y el control de las dietas, Ferrero explica que La Muñeca tiene dos tipos de alimentación: para adaptación y para terminación. “La dieta de terminación tiene cero fibra efectiva y mucha participación de burlanda húmeda, mucho grano partido de maíz”. Y Tomasello agrega: “Acá la adaptación es más larga que lo habitual, 15 a 20 días más una semana de transición. Hacemos además doble lectura de comedero, y en el verano incluso hacemos triple lectura de comedero porque tenemos los corrales iluminados a la noche”.

Los veterinarios de La Muñeca realizan dos recorridas sanitarias diarias, pero por si acaso el sistema les avisa por mail si hay alguna irregularidad, como cuando un animal está ganando menos de un kilo por día. El sistema también avisa si hay un animal que está en los corrales hace más de 120 días, o si alguno ya está siguiendo más de dos tratamientos sanitarios.

El feedlot de Tomasello manda a faena (en frigoríficos de terceros) entre 1.700 y 2.000 animales por mes e intenta trabajar en función del abastecimiento de su propia carnicería, que consume el 77 por ciento de la producción. “El resto lo trabajamos diversificando y pensando en la exportación -dice Tomasello-. Para la carnicería propia matamos un novillito de 350-380 kilos, que es lo que más nos gusta y lo que sale mejor, pero en el feedlot trabajamos todos los kilajes. La empresa tiene hacienda liviana, mediana y pesada, se compra de todo y se vende de todo, lo que el cliente quiere”.

Ahora, a La Muñeca ya se incorporó la tercera generación de carniceros Tomasello con el joven Renzo, hijo de Néstor, y para estar a la altura de las circunstancias y ampliar el horizonte, la firma tiene como objetivo inmediato sumar 24 corrales más para llegar a las 15.000 cabezas en engorde.

“Ya tenemos la hacienda pero aun no tenemos los corrales terminados para poder traerlos. Pero es una hacienda de recría, no es que queremos vender más cantidad de gordos sino que queremos hacer en el feedlot otro negocio que va a ser la recría. Es para tener una reserva de hacienda con una comida más liviana, para que en el momento que lo necesitemos le podamos dar la comida necesaria y terminarla”, explica el empresario.

Luego concluye: “El feedlot está en una época de franca expansión y hay que tratar de profesionalizarse lo más que podamos”.

De esta manera, en plena zona núcleo agrícola, una familia de carniceros sacó pecho y logró darle mayor estabilidad a su negocio. Y ahora se anima a ir por más.

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