Flexibles al cambio: de la producción de granos a vender pollos y balanceado

Seis agricultores entrerrianos se asociaron con un proveedor de insumos y un corredor de cereales para ingresar al negocio avícola y del alimento balanceado.

Con la última tecnología: los galpones se construyeron gracias a los créditos blandos otorgados para impulsar la avicultura. Foto: Marcelo Manera

Con la última tecnología: los galpones se construyeron gracias a los créditos blandos otorgados para impulsar la avicultura. Foto: Marcelo Manera

08deOctubrede2016a las12:04

En 2007, a Martín Scliar y a otros productores entrerrianos les iba bien desarrollando planteos agrícolas en campos propios y de terceros. Sin embargo, en ese momento, avizoraron que el negocio iba madurando y que podría resquebrajarse si seguían entrando jugadores al mercado de alquileres. Por esa razón, pensaron en diversificar actividades y en agregar otro negocio al agrícola. Inicialmente se orientaron hacia la avicultura, en la que transitaron varias etapas, hasta llegar a ocho galpones de crianza en la actualidad. Más tarde montaron una planta de preparación de alimento balanceado para atender sus propias necesidades y para vender producto a terceros. De acuerdo al contexto económico que les tocó enfrentar, en algunos momentos recibieron satisfacciones y en otros desventuras, que fueron enfrentando con oportunos cambios de timón en la orientación del emprendimiento.

La primera ola

Avegrand SA se formó en 2007 con seis productores agrícolas, un proveedor de insumos y un corredor de cereales. La inversión inicial de cada uno de los ocho socios fue el equivalente a la siembra de 150 hectáreas agrícolas en campo alquilado. Con ese capital inicial ingresaron a la avicultura, una actividad integrada, en la que grandes industrias entregan los pollitos BB, el alimento y los productos veterinarios a los propietarios de los galpones, que desarrollan la crianza hasta llegar a los tres kilos por pollo. Una vez listos para la faena, las industrias comercializan la producción. En el camino, pagan un servicio de "hotelería" al propietario de galpón, que aporta la mano de obra, la energía y las instalaciones.

Con el capital inicial reunido, la sociedad instaló cinco galpones con moderna tecnología operativa en Urdinarrain, en el departamento de Gualeguaychú, en el sur entrerriano, para brindar el servicio de "hotelería". Luego construyó tres más, apalancada con créditos blandos que se otorgaban, en esos años, para impulsar la avicultura.

Por la independencia

Una vez consolidada la fase de productores integrados con una industria aviar, los socios quisieron subir un escalón y transformarse en industriales. "Buscamos seguir dando el servicio de hotelería, pero también comprar nosotros los pollitos BB y transformar granos en pollos, apoyados con una planta de alimento balanceado", rememora Scliar, administrador y socio del emprendimiento.

Nuevamente, con créditos de fomento para la actividad avícola a tasas negativa, instalaron una fábrica de alimentos balanceados. También buscaron crecer horizontalmente y entregaron pollitos BB a galpones de terceros para su crianza, con el fin de abastecer a frigoríficos o supermercados.

En esta etapa comenzaron las desventuras. "Vender granos es más fácil: hay una pizarra, mercados a término, venta en cualquier momento del año; la soja o el maíz son productos no perecederos y fáciles de almacenar", afirma Scliar.