Con dos proyectos, avanza la reforma de Ganancias
La oposición, con Massa al frente, convocó a una sesión especial en Diputados; quiere llevar el mínimo no imponible a $ 48.000.
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Massa, ayer, al convocar a sesión especial pasado mañana con apoyo de casi toda la oposición. Foto: LA NACION / PRENSA FR.
Con una acción sorpresiva y con Sergio Massa como articulador, la oposición en pleno redobló ayer la presión para que la Cámara de Diputados trate esta misma semana la reforma del impuesto a las ganancias. El primer efecto de la ofensiva opositora fue la decisión del Gobierno de enviar hoy mismo al Congreso su propio proyecto para modificar el gravamen.
La jugada del massismo, que reunió a casi todos los bloques de la oposición, se materializó en un pedido para que se realice una sesión pasado mañana, a las 11. En esa agenda se incluyó, además, el proyecto de ley de emergencia social, que ingresó ayer formalmente en Diputados, tras ser aprobado el miércoles pasado en el Senado. También comprende un listado amplio de iniciativas sociales de todas las bancadas opositoras.
Con casi 100 proyectos, el pedido de sesión especial es una especie de tratado de unidad de la oposición. Lleva las firmas de Massa, de otros ocho diputados de su interbloque y de los jefes de otras cuatro bancadas: Oscar Romero (Bloque Justicialista), Victoria Donda (Libres del Sur), Alicia Ciciliani (Partido Socialista) y Leonardo Grosso (Peronismo para la Victoria). Si bien no están ni el Frente para la Victoria (FPV) ni la izquierda, en la agenda se incluyeron proyectos de diputados de esos bloques.
El oficialismo tiene, sin embargo, la llave para frenar la ofensiva legislativa.
Cambiemos puede mantener la idea original de debatir el proyecto el 14 de diciembre en Diputados y demorar la aprobación final hasta el año que viene. Como ninguno de los proyectos tiene dictamen, la oposición necesitará de dos tercios para habilitar el tratamiento, una mayoría que no puede reunir, salvo que el oficialismo tenga varias ausencias. Lo que no podrá evitar el oficialismo es una discusión incómoda, en la que deberá pagar costos políticos por detener la marcha de propuestas que apuntan a inyectar recursos en la población.
