A Canadá, volando alto

Con un envío aéreo de cortes enfriados de alta calidad, la Argentina regresó al Nafta. El interés del cliente, una cadena de restaurantes, muestra que el reconocimiento a nuestras carnes sigue intacto.

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Finalmente, el primer embarque consistió en 300 kg de lomos y bifes, entre otros cortes de alto precio.

Finalmente, el primer embarque consistió en 300 kg de lomos y bifes, entre otros cortes de alto precio.

03deEnerode2017a las08:31

En los primeros días de octubre se concretó el primer envío de carne argentina a Canadá tras dieciséis años de ausencia, a raíz de la crisis de la aftosa de 2000/01. Lo saliente, es que lejos de exportarse commodities como son las carnes congeladas para industria, el debut se hizo con cortes enfriados de alta calidad en una operación directa con una cadena de restaurantes locales, capturando así todo el valor del mercado.

“Siempre buscamos hacer nuevos negocios en nichos de alto precio, por eso para nuestra compañía es un gran logro haber sido primeros en Canadá, sobre todo siendo un mercado donde hay tanta competencia”, dijo a Valor Carne, Patricio Phelan, Gerente de Comercio Exterior de Marfrig Argentina, firma que cuenta con una planta operativa en Villa Mercedes, San Luis, con capacidad para faenar 1.000 cabezas diarias.

Una muestra de esta estrategia son los envíos por vía aérea de cortes kosher enfriados a Israel, que el frigorífico realiza desde hace tres meses, una novedad ya que tradicionalmente se mandaban congelados, por barco. “Sólo un par de firmas locales estamos en este nicho, en cantidad, con envíos regulares y frecuentes, un desafío para una fábrica que está a 700 km de Buenos Aires”, subrayó.

En el caso de Canadá, fue el propio cliente quien los contactó una vez que el mercado estuvo operativo. “Es una cadena que tiene varias parrillas con productos sudamericanos y atiende a la comunidad latina de alto poder adquisitivo, que es grande, igual que en los Estados Unidos. Son mayormente argentinos, uruguayos, chilenos y brasileños, gente que conoce la calidad de nuestros productos. Los restaurantes tienen vino argentino pero la carne era de otros países; por eso, querían completar el combo”, contó.

Un reto, tanto para el vendedor como para el comprador, fue cumplir con la documentación necesaria para concretar el negocio en un destino donde no había experiencias recientes.  Así las cosas, empezaron a conversar a principios de julio y el primer envío se hizo tres meses después.

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