Inundaciones: voces y culpables de un drama complejo

En medio del desastre hídrico y de múltiples voces que buscan responsables de la situación, Carlos Actis Pozzo, socio de la Rural de Villa María y delegado en CARTEZ (CRA), sostiene que las inundaciones son fenómenos multicausales, donde el cambio de uso del suelo “es un factor más, pero no el único”.

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"El exceso sostenido de precipitaciones ha sido fundamental para la manifestación de este fenómeno que tanto perjuicio le causa a nuestro país", sostiene el ingeniero agrónomo.

"El exceso sostenido de precipitaciones ha sido fundamental para la manifestación de este fenómeno que tanto perjuicio le causa a nuestro país", sostiene el ingeniero agrónomo.

20deEnerode2017a las09:27

Escucho por todos los medios a técnicos del INTA que hacen un análisis unicausal de las inundaciones. Me preocupa esa visión que, además de simplista y técnicamente cuestionable, es incompleta. Escucharlos decir que las inundaciones pueden deberse solo al cambio de uso del suelo, me resulta realmente triste. Las inundaciones son fenómenos multicausales, donde el cambio de uso del suelo es un factor más, pero no el único”, comenta Carlos Actis Pozzo, ingeniero agrónomo y productor agropecuario de Oliva, provincia de Córdoba.

Carlos, que además es socio de la Rural de Villa María y delegado en CARTEZ (CRA), le tocó recorrer zonas de desastre de emergencia agropecuaria, en la zona tambera de la cuenca de Villa María, ver de cerca el cierre de muchos tambos y la dramática situación de muchos productores que quedaron fuera del sistema debido a las inundaciones:“Hay comentarios que son ´lavaculpas´, en los cuales un productor dice ´acá faltan obras´ e intentan tapar responsabilidad de un mal manejo de suelo, o se escucha un gobernante que dice “lo que pasa es que hay monocultivo de soja”, un ingeniero agrónomo dice ´los civiles hicieron mal la ruta´, y los civiles dicen ´los agrónomos hicieron mal plan de rotación”´ Hay que tratar siempre de tener la visión holística de la situación porque siempre que se elige una sola causa, en especial en los problemas naturales, intencional o no intencional, está resguardando la responsabilidad de uno de los sectores y eso hay que tratar de evitar”.

El ingeniero explica que el crecimiento de las ciudades sin planificación hídrica, los errores en la construcción de redes viales, la falta de árboles, la falta de obras de infraestructura para retener, aprovechar, demorar y escurrir los excedentes hídricos, y, principalmente las precipitaciones por sobre la media normal durante más de tres años, son todos factores que inciden en esta situación. “Bien podría decir, y con mucho rigor, que las torres gemelas cayeron porque tenían estructura de metal y el calor las hizo colapsar. Lógico, literalmente cierto, pero estoy obviando que para que eso ocurriera, se estrellaron en ellas dos aviones. Lo mismo pasa con los excesos hídricos. El sistema es frágil y hay cosas para cambiar en muchos aspectos, pero el exceso sostenido de precipitaciones ha sido fundamental para la manifestación de este fenómeno que tanto perjuicio le causa a nuestro país”.

La postura del INTA

 El cambio del uso del suelo

Días atrás, se dio a conocer una investigación del INTA Marcos Juárez (Córdoba) que explica que el cambio del uso del suelo es un factor fundamental para explicar por qué las inundaciones son cada vez más continuas y graves. Nicolás Bertram, uno de los investigadores señaló: “No estamos de acuerdo en que los excesos hídricos se deban a la falta de obras ni al exceso de lluvias, sino más bien a cuestiones asociadas al proceso de minería que sufre la agricultura y a la agriculturización de las últimas dos décadas principalmente”. También apuntó a las responsabilidades del poder económico del agronegocios.

Bertram explicó que además de llover más, la tierra también presenta un problema de absorción, en su investigación halló ciclos de mucha lluvia y otros de poca, pero en ambos la tierra se comportaba de un modo similar: cada vez le estaba costando más absorber el agua, por lo tanto llegó a la conclusión de que La Niña o El Niño si bien eran causas desencadenantes del problema hídrico había detrás un problema común: el monocultivo de la soja.

"Es totalmente diferente si vos tenés pasturas, pastizales y montes a que si en toda esa superficie tenés cultivos agrícolas con napas cerca. El ambiente no tiene capacidad buffer para regularlo. Antes tenías un monte que podía infiltrar, absorber, 300 milímetros por hora. Si se saca el actor principal que puede regular eso, se pierde la capacidad buffer. Al sacar el monte, la soja tiene una infiltración, en el mejor de los casos, de 30 milímetros la hora", afirmó Bertram.

Aapresid sale a aclarar

La Siembra Directa ayuda a prevenir las inundaciones

Ante las críticas recibidas respecto a la siembra directa, como otro de los grandes factores que influyeron en las inundaciones, Aapresid compartió una importante información para aclarar la situación y mostrar su postura respecto a los beneficios que otorga este tipo de sistema.

Por un lado, la entidad sostiene que en comparación con suelos en labranzas convencionales, los planteos productivos bajo el Sistema de Siembra Directa, presentan mayor infiltración. Esto significa que en períodos de precipitaciones tienen mayor capacidad de captar el agua de lluvias y almacenarla, para el uso posterior por los cultivos.

Por otro lado, señalaron que ante situaciones de altas precipitaciones, el suelo actúa como un “silo de agua”, el cual, una vez completo (lleno), no tiene posibilidad de infiltrar (absorber) más agua, dado que su sistema poroso se encuentra saturado por el líquido elemento. Frente a períodos de altas precipitaciones, y una vez recargados los perfiles de suelo, todo exceso hídrico indefectiblemente tiene que evacuarse por otras vías, esto es, el escurrimiento superficial (siguiendo un gradiente gravitacional), por evaporación directa a la atmósfera o por percolación a zonas más profundas a las exploradas por los vegetales.

Por último, explicaron que la implementación de un planteo de siembra directa, por sí solo, no garantiza minimizar los procesos de degradación del suelo ni asegura la sustentabilidad del sistema productivo. Los planteos de siembra directa deberían ser acompañados de una adecuado plan de rotaciones de rastrojos y raíces (que generen una mayor estructuración del suelo y un mayor aporte de carbono), de prácticas de fertilización que balanceen la extracción de nutrientes, del uso de cubiertas vegetales y demás prácticas que tiendan a la estabilidad del sistema de producción.

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