Reorganización societaria: una alternativa en tiempos de baja rentabilidad

Se trata de una de las tantas herramientas de planificación fiscal existentes que deben ser conocidas por todo empresario del sector agropecuario de nuestro país.

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Una alternativa en tiempos de baja rentabilidad. Foto: Gabriela Giorgio

Una alternativa en tiempos de baja rentabilidad. Foto: Gabriela Giorgio

16deMarzode2017a las10:25

La reorganización entre empresas es una de las tantas herramientas de planificación fiscal existentes que deben ser conocidas por todo empresario del sector agropecuario de nuestro país. 

La gran importancia a priori, es que las transferencias de activos y pasivos entre las empresas que se reorganizan no se encuentran alcanzadas por impuestos. A modo de ejemplo: cuando transfieren de una a otra los stocks ganaderos, no se generará nacimiento del hecho imponible en el Impuesto a las Ganancias, Impuesto al Valor Agregado, Ingresos Brutos o sellos.

Pero esta no es la finalidad principal de una reorganización. La verdadera finalidad por la cual dos o más empresas deciden reorganizarse, es la continuidad de la explotación para lograr, por ejemplo: 

  • Incrementar resultados
  • Reducir costos
  • Ganar mercado

Es decir, que las empresas con iguales o distintos socios, pueden aunar esfuerzos y lograr crecimiento. De no realizarse esta unión por medio de la herramienta de reorganización impositiva, se tratará de una simple venta de una a otra, con el consiguiente pago en los tributos respectivos.

Por lo tanto, podemos decir que podría lograrse un crecimiento por separación (escisión) o un crecimiento por unión (fusión).

Una escisión implica que una o más sociedades se dividen para formar nuevas sociedades. Ejemplo de ello podría ser una sociedad cuya actividad es la agrícola ganadera y por motivos diferentes, los socios deciden escindirla en una sociedad agrícola y en otra sociedad ganadera.

En el caso de la fusión, dos o más empresas se integran en una de ellas o en una tercera sociedad.

Por supuesto, deben cumplirse todos los requisitos que enumera la Ley para que la reorganización tenga éxito. De no cumplirse, la misma quedará sin efecto.

El tema fundamental es que de no ser aprobada por el fisco por falta de cumplimiento de alguno de ellos, la situación no se retrotrae al momento de la reorganización sino que se tratará el traspaso que efectúe una sociedad a otra de sus bienes como venta, con las consecuencias lógicas del pago de los impuestos respectivos más sus intereses.

Conclusión

Esta herramienta de planificación fiscal debe ser considerada, sobre todo en épocas de bajas rentabilidades, donde el esfuerzo conjunto de dos o más empresas pueden lograr un crecimiento para ambas.

* Socio Director de Impuestos de Barrero & Larroudé

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