Todo sobre los contratistas de viñas y frutales

En la actividad agraria el trabajador se desempeña frecuentemente alejado de la vigilancia directa del principal.

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Contratistas de viñas y frutales.

Contratistas de viñas y frutales.

26deMayode2017a las15:42

La necesidad de una regulación especial del trabajo agrario ha estado presente en nuestro país desde sus orígenes, determinando que primitivamente fueran las provincias quienes dictaran sus propias normas. Esas regulaciones provinciales se caracterizaron por atender a la solución de algunos problemas apremiantes de la vida rural y sobre todo lograr el orden en la campaña mediante la inclusión de disposiciones de contenido puramente administrativo y policíaco.

La actividad rural posee características propias que la identifican y modalizan haciendo inaplicables las disposiciones laborales diseñadas para el ámbito del trabajo prestado en el área industrial, comercial o de servicios.

En la actividad agraria, el trabajador se desempeña frecuentemente alejado de la vigilancia directa del principal, para lo cual necesita un alto grado de iniciativa; contribuyendo a ello la circunstancia de que sus tareas son variadas y difícilmente idénticas. Asimismo, esta actividad se caracteriza por su discontinuidad como consecuencia de la inexorabilidad de los ciclos agrícolas, existiendo períodos de gran actividad y otros donde la misma es escasa o nula.

Explica Marina Simondegui, especialista laboral de Arizmendi que todas estas diferencias llevan a la necesidad de una regulación específica y diferenciada.

El estatuto especial brinda un marco normativo que da una respuesta adecuada a las características propias de la actividad donde la ley general no aparece como adecuada o equitativa.

En este contexto conceptual, se inserta el estatuto especial del contratista de viñas y frutales regulado por la ley 23154 (BO 01/11/1984).

La ley 23154 define el contrato de viñas y frutales como un contrato atípico o de naturaleza especial generando un estatuto absolutamente autónomo y excluyente de cualquier otra disposición legal. Esta situación permitió caracterizar este régimen particular diferenciándolo del contrato de trabajo regido por la LCT y del contrato agrario hasta el dictado de la ley 26727 por la que se produce la aplicación, en el caso de los trabajadores agrarios, del régimen general de la ley de contrato de trabajo.

Este estatuto regula el contrato concertado entre el contratista con el dueño del fundo donde se cultivan viñas, intercalados con frutales y/u olivos, dando lugar a un contrato de trabajo atípico con características especiales que justifican su regulación independiente.

Las características especiales del régimen establecido por la ley 23154 responde a distintos motivos:

  • El reducido ámbito personal al que se aplica, dado que solo se regula el contrato de trabajo que tiene por objeto exclusivamente el cultivo de viñas o de viñas y frutales y/u olivos intercalados
  • El reducido ámbito territorial objeto de regulación, dado que la zona específica donde se concreta este tipo de cultivo tiene lugar en provincias vitivinícolas como Mendoza, San Juan y La Rioja; y
  • Las características propias de la actividad donde se observa una mixtura que reúne, por un lado, un contrato de trabajo subordinado en el que el contratista cumple con los extremos propios de esa dependencia (prestación de servicios en forma subordinada por cuenta ajena y mediante el pago de una retribución), y por otro lado, juega el rol de socio, actuando en forma autónoma que implica su participación en los resultados de la explotación, mediante el pago de un porcentaje con la consiguiente asunción de los riesgos económicos que implica.

Las principales características del estatuto del contratista de viñas y frutales son las siguientes:

  • Es un sistema autónomo y autosuficiente

La ley 23154 establece que el régimen regulado rige las condiciones de trabajo del contratista de viñas y frutales y que sus disposiciones se aplican con exclusión total de cualquier otro.

Se trata de un régimen “cerrado” porque agota en sus normas el tratamiento y la solución de las situaciones que suscitan sus especiales características.

Como salvedad el artículo 12 determina taxativamente los casos en que el contratista de viñas y frutales goza de los beneficios de las leyes laborales, sociales y previsionales. Esos casos quedan limitados al régimen de accidentes de trabajo, los beneficios previsionales para los trabajadores dependientes, la cobertura de las contingencias de salud mediante una obra social obligatoria, el reconocimiento de las asignaciones familiares y el régimen de despido, pero con un sistema de indemnización y de causales específicas.

  • Es un régimen de orden público

La ley otorga a sus disposiciones el carácter de normas de orden público (artículo 40), lo que permite acotar el ámbito de disponibilidad de las partes admitiendo que solo puedan acordarse condiciones más beneficiosas a favor del contratista pero no disminuirlas.

Es decir, el estatuto fija las bases fundamentales de la contratación, que son los mínimos inderogables que no deben ser dejados de lado. Por encima de ese piso, para el caso de lagunas legales se opta por dar un amplio margen operativo a la Comisión Paritaria como fuente normativa.

  • Es un contrato personal sin llegar a ser personalísimo

El artículo 1 de la ley define al contratista de viñas y frutales como la persona que, en forma individual o en su núcleo familiar, trabaja personalmente en el cuidado y cultivo de dichas especies, percibiendo como contraprestación la retribución que se determina.

El carácter personal del contrato de trabajo resulta de la prohibición de transferir total o parcialmente el contrato por parte del contratista sin consentimiento por escrito del empleador, sin perjuicio de lo cual el contratista  puede hacerse ayudar por su núcleo familiar e incluso contratar obreros a su cargo que colaboren en el cultivo y cuidado del predio, debiendo en dicho caso comunicarlo por escrito al empleador y exhibir a este mensualmente los comprobantes que acrediten el cumplimiento de las leyes laborales y previsionales vigentes. En este caso, se establece la responsabilidad solidaria del contratista y del empleador en todo lo vinculado con la legislación laboral y previsional.

  • Es un contrato formal

El mismo debe celebrarse por escrito e inscribirse en la repartición pública que corresponda.

Los contratos de viñas y frutales deben inscribirse, y además se debe entregar al contratista un inventario de las herramientas, animales y elementos que resulten necesarios para efectuar los cultivos, certificado por la autoridad de aplicación. Y también un plano aprobado del inmueble con indicación de la ubicación y superficie. 

  • Es un contrato limitado en el tiempo, pero con vocación de permanencia

En cuanto a la duración del contrato, la ley establece un plazo mínimo de un año agrícola, siendo la Comisión Paritaria la encargada de determinar las fechas de iniciación y finalización que corresponda conforme se trate de viñedos, frutales u olivos y según las distintas zonas ecológicas en las que estén ubicados los cultivos. 

A dichos fines se debe tomar como año agrícola el correspondiente al cultivo principal.

Se establece una vocación de permanencia por cuanto si bien se establece la limitación temporal del contrato, el régimen determina la tácita reconducción del contrato por un nuevo año agrícola si al concluir el anterior no se lo hubiere denunciado. Esta situación se puede mantener en el tiempo salvo que cualquiera de las partes antes del 31 de marzo de cada año, notifique en forma fehaciente a la otra su voluntad de rescindirlo.

  • Es una regulación de carácter eminentemente transaccional

Este carácter surge de la regulación pormenorizada de los derechos y obligaciones de las partes establecidos por la ley.

En efecto, la ley establece la cantidad mínima de veces que deben realizarse determinadas labores consideradas esenciales. También la ley establece minuciosamente los deberes de conducta y contractuales del trabajador en ciertas situaciones particulares. 

La subordinación jurídica, técnica y económica que caracteriza el contrato de trabajo en este caso se encuentra diluida

Respecto del establecimiento de los derechos de las partes, que son la consecuencia lógica del carácter asociativo parcial del contrato, la ley establece las pautas transaccionales que permiten la armónica convivencia de los derechos y obligaciones de ambos contratantes.

  • Posee un sistema de negociación colectiva y autocomposición de conflictos diferenciados del establecido por la ley 14250

El artículo 36 de la ley 23154 establece que cada provincia vitivinícola integrará una Comisión Paritaria con los alcances previstos en la ley 14250 en el ámbito local. Esa Comisión Paritaria tendrá el cometido de dictar los aspectos reglamentarios, fijar la remuneración por hectárea y por año y las demás cuestiones que deban resolverse o que se susciten entre las partes del contrato.

Concluye la Dra. Marina Simondegui, se observa que no obstante la complejidad y especialidad de la figura del contratista de viñas y frutales resulta claro que conserva la mayor parte de los rasgos propios del trabajador dependiente.

Pero el carácter autónomo y excluyente del estatuto respecto de los institutos regulados por la LCT termina conformando una regulación “in peius” del trabajador, violentando el principio protectorio establecido en el artículo 14 bis de la CN.

Por su parte, la participación en la producción no suple esta desventaja y no lo convierte en empresario para justificar la exclusión de los beneficios otorgados por la LCT, dado que esa participación tiene carácter eventual porque está sujeta a las inclemencias del tiempo y a los valores del mercado. 

Todo ello, unido al escaso ámbito geográfico de aplicación que en el tiempo se ha ido reduciendo determina que el mismo sea objeto de revisión con miras a su aplicación práctica actual y futura.

A los fines de garantizar la subsistencia del régimen, será conveniente admitir la incorporación de instituciones protectorias del trabajador reguladas en la LCT, adaptándolas a las características del contrato y flexibilizando así su aplicación. De lo contrario, la conversión al régimen general del contrato de trabajo regulado en ese cuerpo legal terminará imponiéndose como aconteció con el llamado “Estatuto de Servicio Doméstico” que ha dado lugar a la ley 26844 -Ley de empleados de casas particulares- y en el trabajo agrario regulado por la ley 26727.

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