Científicos trabajan en la reutilización de los desechos de la producción del vino
Un grupo de investigadores del Conicet estudian volver a utilizar el orujo de uva. Se trata de un desecho a partir del cual se puede producir enzimas de alto valor agregado y puede servir de materia prima para obtener una gran concentración de antioxidantes.
|Argentina es el octavo país productor de vino a nivel mundial.
Desde los inicios de la vida en comunidad, el vino ha sido protagonista de grandes banquetes, poseedor de un dios, Dioniso para los griegos y Baco para los romanos, y portador de conocidos beneficios para la salud de las personas, como por ejemplo su poder antioxidante, por supuesto, siempre que se tome en su justa medida. En nuestros días, esta bebida sigue acompañando a la vida cotidiana de las personas, y se han estudiado diversos aspectos de su composición y elaboración, sin embargo, aún la ciencia tiene mucho para decir del vino.
Un grupo de investigación del Instituto de Procesos Biotecnológicos y Químicos (IPROBYQ, CONICET-UNR), dirigido por los investigadores independientes del CONICET Diana Romanini y Carlos Boschetti, trabaja en la reutilización de los desechos que origina la industria vitivinícola, en particular el orujo de uva. “La idea es, siempre para nuestro grupo, recuperar moléculas de algún desecho, que tenga un valor, y diseñar métodos de extracción” señala Romanini.
“El orujo de uva es un desecho a partir del cual se puede producir enzimas de alto valor agregado y puede servir de materia prima para obtener una gran concentración de antioxidantes” explica la investigadora y destaca que este proyecto tiene además una parte ecológica: reutilizar el orujo y así evitar que se acumule y contamine el medio ambiente. Para llevar a cabo este estudio, recientemente el trabajo fue seleccionado para recibir financiamiento a partir de la obtención de un Proyecto de Investigación Científica y Tecnológica (PICT) que otorga la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.