Desarrollan una cobertura natural para las frutas que extiende hasta un 40 % su vida útil

Una startup chilena desarrolló un producto orgánico que reemplaza la cera sintética que da brillo a la fruta con el mismo fin de retrasar su descomposición. En diciembre cerraron una Ronda Seed por 800 mil dólares y apuntan a una serie A.

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Shel-Life es una solución disruptiva, simple y natural que extiende la vida de la fruta y mantiene todas sus características naturales, sabor, apariencia y frescor.

Shel-Life es una solución disruptiva, simple y natural que extiende la vida de la fruta y mantiene todas sus características naturales, sabor, apariencia y frescor.

28deFebrerode2020a las11:05

“No todo lo que brilla es oro”, dice el famoso refrán, y en el caso de la fruta se podría decir que no todo lo que brilla es necesariamente bueno. Así lo entendió un grupo de emprendedores chilenos que se embarcó en la cruzada de desarrollar un producto que reemplace la cera sintética que se le aplica a la fruta para darle brillo, hacerla más atractiva para el mercado, a la vez que retrasa su descomposición.

En 2016 desde PolyNatural, la empresa desarrolladora, lanzaron Shel-Life, una solución natural, orgánica, a base de extractos naturales y polímeros vegetales, que extiende hasta en 40 % la vida útil de siete frutas, eliminando la necesidad de utilizar productos químicos y que se aplica sin necesidad de modificar la línea de poscosecha.

“El producto se aplica en la línea de post cosecha en las empresas exportadoras y viene de cierta forma a sustuir un producto que se utiliza cotidianamente que es una cera vegetal emulsionada con derivados del petróleo. Nosotros estamos comiendo una supuesta fruta fresca pero envueltas en plástico de bolsas de supermercado”, así comenzó explicando Francisco Palma, CTO y fundador de PolyNatural.

Aprovechando "la inteligencia de la naturaleza", tal como ellos describen, desarrollaron la solución inspirados en las múltiples propiedades que presentan ciertas plantaciones andinas que han sido usadas durante siglos. A partir de ellas crearon una segunda piel natural para aumentar la vida de la fruta y, de ese modo, reducir la pérdida alimentaria, a la vez que mantiene todas sus características naturales, sabor, apariencia y frescor.

En diciembre, PolyNatural cerró una ronda de inversión de US$800.000, liderada por ChileGlobal Ventures, el área de capital de riesgo de Fundación Chile; junto al Fondo de Inversión Alerce y The Yield Lab, hub de innovación argentino especializado en la industria agroalimentaria. “De acá a un año y medio esperamos poder abrir una serie A”, adelantó Palma.

Shel Life Vs. Ceras convencionales

Comparando con las ceras sintéticas que se utilizan en el mercado, Palma explicó que si bien ambas extienden la vida útil de la fruta mediante el control de la deshidratación, Shel Life también tiene un efecto en el control del crecimiento de microorganismos, principalmente hongos. 

“Las ceras no lo hacen. Estas solo controlan deshidratación y hacen brillar la fruta. Nosotros estamos en contra del brillo. Nosotros no aportamos el brillo de la cera dado que la fruta naturalmente no es brillante. Se le hace brillar por una condición estética, que es igual a mejor calidad, pero en verdad brillo es igual a mayor concentración de polietileno de alto peso molecular que son los derivados del petróleo”, detalló Palma, quien es doctor en Ingeniería Química.

“Desarrollos como nuestros productos permiten que se converse más sobre temáticas que habitualmente no se hablan, como el uso de derivado de petróleo en fruta fresca. Es casi una cruzada de idiosincracia que estamos llevando a cabo. Está muy arraigado el brillo en la fruta y eso lo paga mejor el consumidor. Es algo que hay que cambiar y productos como el nuestro están en esa línea”, declaró.

Palma explicó que en países como Alemania e Inglaterra restringen el acceso a fruta recubierta con cera sintética. “Por lo tanto los exportadores, en particular de Chile, están enviando fruta sin ningún producto que les permita conservar o mantener una cualidad más fresca o extender la vida útil de sus frutas”. 

Productos para cada fruta

Después de mucho tiempo de desarrollo, se dieron cuenta que era necesario un producto particular para cada grupo de fruta. “Lanzamos cuatro productos que nos permiten cubrir por un lado las pomáceas, que son manzanas y peras, otros que son los nectarines, por un lado y por otro las ciruelas, también tenemos productos para cítricos, que son tres: limones, naranjas y mandarinas. Estamos en desarrollo de tres productos que tienen un gran potencial para palta, arándanos y cerezas”, detalló el bioquímico.

“No aplicamos inteligencia artificial, sino natural. Es volver a nuestras raíces, comprender cómo están conformadas las cáscaras de cada fruta y replicarlas en un producto. Es nuestro principal modus operandi para el desarrollo de cada producto. Nuestro software es la cabeza”, expresó Palma. 

Misma tecnología, misma rentabilidad 

El fundador de Shel Life resaltó que la particularidad del producto es que podemos aplicarlo con la misma tecnología que se aplican las ceras convencionales pero siendo 100 % orgánicos. Además, “es un producto que comercialmente es rentable, tanto para el que lo usa como para nosotros, por lo tanto no hay excusas para no usarlo. Para nosotros decir que tenemos un producto listo para la venta es que nuestro producto es igual o mejor que las ceras que se venden en el mercado”. 

Luego de tres años de desarrollo, la empresa comenzó su campaña para captar clientes, que son las exportadoras de fruta fresca. “Nuestra estrategia comercial está enfocada primero en meter la mayor cantidad de litros de Shel Life en el mercado, recubriendo la mayor cantidad de frutas. Esto lo podemos llevar a cabo mediante dos estrategias: una de push que es la que ejecutamos con los clientes directos, que son los exportadores de fruta. Por otro lado, está la estrategia de pull que queremos ejecutar y que tiene que ver con mostrar los beneficios a supermercados donde ya están muy conscientes de, por un lado, el food reviews y por otro lado, por el uso de sintéticos en la comida”, explicó Palma. 

“Los pasos a seguir son consolidar el mercado nacional, del uso que exportadoras de gran renombre y tamaño puedan utilizar nuestro producto de forma continua. Hacer internacionalización, de la mano de empresas exportadoras de frutas en Argentina, también estamos pensando movernos a Perú. Cerrar un acuerdo con algún retailer de Europa”, concluyó.

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