Descubren una bacteria que ayudará a conocer las comunidades que viven en el suelo

Especialistas del INTA identificaron una cepa que se encuentra en bosques nativos. Esta bacteria permitirá degradar la biomasa.

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28deFebrerode2020a las12:16

El suelo está integrado por un gran número de hongos, algas, virus, protozoarios y actinomicetos, que conforman a las comunidades que viven debajo de la tierra. Conocer cada uno de ellos es un gran desafío ya que son de difícil acceso y solo se conoce el 1% de los de los microorganismos que habitan en el suelo. 

Por este motivo, la nueva especie de bacteria descubierta, identificada como Paenibacillus xylanivorans, ayudará a conocer las comunidades que viven en el suelo. Desde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria detallaron que esta especie  tiene la capacidad para descomponer xilano y celulosa.

Estos dos componentes  de la pared celular vegetal podrían usarse en la producción de bioetanol. En este sentido, Eleonora Campos bióloga y trabaja en el Instituto de Biotecnología del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias (CNIA) del INTA, señaló: “Nos dedicamos a estudiar las bases moleculares de los mecanismos que han desarrollado las bacterias del suelo para degradar las estructuras que poseen las plantas y utilizar los azúcares contenidos en las mismas”.

“Al estudiar su genoma y las características bioquímicas, vimos que era parecida a otras, pero tenía particularidades que la distinguían del resto, tanto en la pared celular como en algunas de las proteínas que secretaba”, explicó Campos.

Desde el INTA señalaron que la cepa A59T es una bacteria Gram positiva, anaeróbica facultativa, formadora de endosporas y tiene forma de bastón. “Sus condiciones de crecimiento óptimas son 30 °C con un rango de 28 a 37 °C, un pH 7 con un rango de 5 a 10 y tolera hasta el 7 % de NaCl (cloruro de sodio)”, destacaron desde el instituto.

Esta especie se localizó a partir de una muestra de suelo en un bosque nativo de la Patagonia. En este sentido, Campos señaló que se puso el foco  en lo que ocurre en el manto que cubre la superficie, en donde hay hojas o troncos en estado de descomposición en donde hay hojas o troncos en estado de descomposición. “Allí están actuando los microorganismos, que descomponen los polisacáridos en elementos más pequeños –azúcares– y los utilizan como fuente de carbono”, ilustró.

Desde el INTA señalaron que el xilano es un polisacárido estructural de la biomasa, es decir, es uno de los componentes de la pared celular vegetal. Además, comentaron que es el segundo polisacárido más abundante, después de la celulosa, y, también, se degrada más rápido. 

“Estas características nos impulsan a profundizar los estudios para aprovecharlo en distintas aplicaciones biotecnológicas”, manifestó Campos y ejemplificó: “Estas bacterias, entre otros usos, permiten generar polisacáridos cortos, xilooligosacáridos, que pueden tener una función prebiótica y utilizarse en suplementos dietarios para mejorar la digestibilidad de los alimentos para humanos y animales”.

En foco

Según los datos aportados por el INTA, la bacteria Paenibacillus xylanivorans es un bacilo, tiene forma de bastón. Esta bacteria crece en distintas fuentes de carbono, pero especialmente en xilano y en residuos de biomasa lignocelulósica, como la paja de trigo y la paja de caña de azúcar.

Un misterioso universo

En un gramo de suelo existen más de 10.000 millones de microorganismos. Allí, es tal la diversidad que existe que se pueden encontrar organismos descomponedores, fijadores, promotores, secuestradores, mineralizadores y hasta recicladores.

En ese marco, las bacterias y los hongos transforman y descomponen los productos químicos. Con el avance de la biología molecular y la incorporación de nuevas herramientas, como la metagenómica, los científicos pueden entender un poco más sobre las comunidades que viven en el suelo.

Ariel Amadio, especialista del INTA Rafaela, Santa Fe,, explicó que se trata del estudio de las secuencias del genoma de los diferentes microorganismos que componen una comunidad, extrayendo y analizando su ADN de forma global. “Es la herramienta que nos permite analizar comunidades enteras de microorganismos sin la necesidad de aislados, como ocurría tradicionalmente”, indicó.

Al conocer el ADN, es posible identificar cuáles son los microorganismos que están presentes en el suelo y, gracias a sus genes, se puede saber qué funciones cumplen. El próximo paso es entender cómo reaccionan frente a las diversas actividades agropecuarias, destacaron desde el INTA.

 “No es difícil imaginar que las prácticas agrícolas son determinantes de la estructura de las comunidades microbianas del suelo”, expresó Amadio quien puso el foco sobre el manejo agrícola adecuado para conservar la diversidad de microorganismos que existe.

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