Educación y conectividad: cuando romantizar historias es ocultar la realidad

Cada vez son más los relatos que se viralizan de alumnos y maestros que se la rebuscan para no quedar afuera del sistema educativo, en medio de una pandemia que expone cada vez más la brecha digital existente.

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22deMayode2020a las16:31

“Un elefante se balanceaba, sobre la tela de una araña, como veía que resistía…”, se escucha cantar en un video a Jeremías González Ordienco, un niño de 7 años que vive en la zona de Santa Isabel, La Pampa. Balancearse sobre una tela de araña y resistir. Así se vive la educación hoy en día en lugares donde aún, en 2020, no llega la conectividad.

El caso de Jeremías es otro de los tantos que se escuchan hace tiempo en los medios y resuenan primero como “historias emotivas”, donde se ve por un lado, el gran esfuerzo de un niño por no quedar fuera del sistema educativo por no contar con los recursos básicos para hacerlo, y por otro, la vocación de docentes que se la rebuscan con estrategias para no excluir a ningún alumno de su derecho de infancia.

Sin embargo, no contar con un camino en buen estado para llegar a la escuela o no tener siquiera señal en el celular para comunicarse, no son aspectos que deben romantizarse al contar estas historias, sino todo lo contrario, deben ser evidencia de una situación social gravísima que con la pandemia, se expuso aún más.

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Tarea desde la loma

“Hola, seño. Estoy acá en el campo”, continúa diciendo en el video Jeremías, subido a su caballo “Peludo”, con el que recorre grandes distancias para encontrar señal y mandar la tarea a su maestra Sonia Díaz, de la Escuela Hogar 99.

Hacía dos semanas que Sonia conocía a los chicos cuando empezó la cuarentena y desde Victorica, el pueblo donde vive (a 150km de ahí), día a día va buscando diferentes estrategias para enseñar a los 17 chicos y no dejar a ninguno en el camino.

“La mayoría son chicos de campo. Si bien algunos viven en el pueblo, ahí tampoco hay buena conectividad”, comentó Sonia en una entrevista televisiva con TN. Jeremías vive con sus padres en un puesto ubicado a 30 kilómetros al norte de Santa Isabel, cerca del límite con Mendoza. Su papá trabaja en dos campos, es por eso que todos los días coordinan un horario con la maestra, se sube a la loma para captar señal y habla con ella desde ahí. 

Una de las tareas en las que vienen trabajando es reforzar la lectura: “Teníamos un grave problema con eso. Entonces como fui docente de música durante muchos años, les di canciones que los papás conozcan y puedan acompañar a los hijos: escribimos, cantamos y leemos”, continuó diciendo Sonia.

Hacer escuela a través de la radio

Otro caso que se viene viralizando hace tiempo en redes sociales es el de Mariana Segurado, una docente de la escuela primaria bilingüe Nº 1.344 "Taigoye", que funciona en el barrio Toba de la ciudad de Rosario, que se le ocurrió comenzar a transmitir por radio los contenidos escolares para que los chicos no pierdan los días de clases.

En varias entrevistas con distintos medios contó que cuando inició el aislamiento, al ver que no iban a poder ir a la escuela y tampoco había lugares abiertos para sacar fotocopias, empezaron a trabajar por WhatsApp, pero enseguida se dieron cuenta de que iba a ser imposible conectarse con ellos a través de internet, porque no acceden a wifi ni tampoco tienen teléfonos con datos móviles.

Así fue que se le ocurrió que la mejor forma para enseñar era utilizar la radio comunitaria 94.5 FM, porque está muy cerca de los dos asentamientos donde viven la mayoría de los alumnos.

 

Mariana sale al aire de lunes a viernes, de 11 a 12, y dicta las materias que corresponden a todos los alumnos. Previamente, cada maestro prepara el material que ella transmite. Se aborda una determinada temática sobre la que intervienen los docentes y los van adaptando para cada uno de los cursos de esta escuela primaria.

“Era complicado porque había que pensar en un programa de radio para chicos de primero a séptimo grado. Tuvimos que reorganizar la cuestión de la enseñanza y el aprendizaje”, contó, pero su esfuerzo y el de todos los docentes y alumnos que hace dos meses que aprenden así, es otro de los ejemplos de cómo se puede ganar la batalla ante la falta de recursos. 

Se habla de una "nueva normalidad" post pandemia, quizás sea momento que en esa nueva realidad no haya más ni lomas ni radios, ni hazañas, sino igualdad en el acceso a los derechos. 

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