La vuelta a clases en la escuela rural: un dilema que trasciende las aulas

Una ONG trabajó dos meses en la elaboración de un documento que contempla las complejidades del retorno a clases en los medios rurales, como los internados y huertas.

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El aprendizaje práctico, una de las complejidades.

El aprendizaje práctico, una de las complejidades.

14deJuliode2020a las13:27

FEDIAP es una asociación civil sin fines de lucro que vincula a escuelas, bachilleres e institutos agrotécnicos, Centros de Formación Rural, Escuelas de la Familia Agrícola (EFA´s) e institutos superiores con el objetivo de trabajar en mejorar la educación rural agropecuaria.

“No existe otra red a nivel país con una territorialidad como la nuestra. Tenemos unas 160 escuelas en las 19 provincias que están vinculadas con la organización y además hay otras 400 escuelas que pueden acceder a distintas acciones que hacemos”, comenzó diciendo el Lic. Juan Carlos Bregy, director ejecutivo de FEDIAP, en entrevista con Agrofy News.

“Trabajamos una especificidad que en Argentina no tiene mucha visibilidad que es la educación rural y agropecuaria. Es paradójico porque nuestro país depende mucho de la producción agroindustrial pero es muy difícil encontrar políticas de Estado activas referidas a esto”, agregó.

A fines de abril, se centraron en evaluar las complejidades que debía enfrentar la educación en el medio rural en el contexto de pandemia. Es así que generaron cuatro equipos de trabajo interdisciplinario, con integrantes de distintas provincias, que durante dos meses trabajaron analizando escenarios futuros ante una posible vuelta a clases.

“Comenzamos haciendo un peinado del territorio, con encuestas y encuentros informales. Lo que nos interesaba saber era cuáles eran las principales preocupaciones de los docentes y familias”, explicó Bregy.

A partir de la investigación observaron que había cuatro aspectos o factores que sobresalían: 

  • Cómo evaluar y validar los aprendizajes prácticos en todo este tiempo. 
  • Cómo hacer un equilibrio entre la gran heterogeneidad que hay respecto a la conectividad rural y los recursos tecnológicos. 
  • Cómo sería el retorno a los internados y cómo debería de organizarse el trabajo en los entornos productivos.
  • Cómo sostener el vínculo con los alumnos y las familias. 

Conocimiento práctico: talleres y huertas

La realidad de las escuelas agrotécnica es que el aprendizaje de los alumnos tiene un alto contenido práctico. Si bien todo este tiempo trabajaron con material audiovisual, la complejidad para evaluar es mayor que en otros ámbitos. 

“En estos meses los chicos estuvieron haciendo una práctica de la “no práctica”. Hay algunos que están en el campo y tienen los elementos para hacerlo y otros no, entonces se complica aún más. Pensar en una vuelta a clases con 20 alumnos intentando practicar con maquinaria agrícola, ¿cómo hacés con el manubrio de un tractor? “, explicó el director.

“En nuestras escuelas agrarias trabajamos con seres vivos, con las plantas y los animales que dependen de nosotros para completar su ciclo de vida.  Allí están los internados silenciosos, el tambo sin que los chicos vengan a ayudar en el ordeñe, por ahí anda la huerta impaciente porque sus frutos no llegan a los jóvenes que convierten una simple semilla en un alimento maravilloso y las aulas vacías”, continúa diciendo el documento.

Conectividad rural: un dilema de equidad

“Más allá de las plataformas digitales, de los cuadernillos de los Ministerios, más allá del Zoom, del Meet, del WhatsApp o del casi olvidado e-mail, todos debemos coincidir que por más esfuerzos que estemos haciendo no estamos llegando a todos y hay veces, que lo que llega es muy básico”, dice al inicio del documento.

La conectividad plena y la señal telefónica clara en pleno 2020 es algo utópico para muchas de nuestras zonas rurales y además, algo prohibitivo, por sus costos, para un importante número de familias que nos confían sus hijos para que podamos formarlos, enseñarles, educarles y dentro de esas pocas certezas, una de ellas es que no estamos conformes, que no nos sentimos cómodos, que creemos que podríamos dar más,  pero nos falta no solo el cómo sino también, el qué”, continúa diciendo.

“Algunos pueden llegar a entrar a aulas virtuales sin problemas, otros apenas tienen algo de señal para recibir tarea por Whatsapp, esa desigualdad en el acceso a la educación es dificil de abordar”, expresó Juan Carlos.

Internados y huertas

Otro aspecto importante que deben afrontar las escuelas de medios rurales es la distancia. Muchos alumnos que viven a más de 400 km de distancia y deben permanecer durante el año en internados para poder formarse. Lo mismo sucede con los entornos productivos que suponen mucho trabajo colectivo. 

“¿De qué manera aquellas escuelas con Internado podrán cumplir las normas sanitarias que son tan necesarias en una pandemia que llegó pero nadie sabe cuando se irá o como hará el Instructor para que un grupo de alumnos/as respeten la distancia social y puedan meter sus manos en la tierra, subirse a un tractor para ir de una sección a otra, caminar juntos?”, plantea el documento.

El rol de las familias

Por último, otro aspecto que preocupa a las escuelas agropecuarias es cómo mantener y potenciar el vínculo con las familias de los alumnos, cómo contenerlos y ayudarlos en la distancia. “Muchos han planteado que no saben si los hijos van a volver a la escuela por diferentes causas, económicas, de distancia o simplemente porque temen que se contagien”, explicó Bregy.

“Las familias son sostenes importantes e insustituibles de nuestras escuelas. ¿Quiénes o cuántos podrán afrontar el pago por más mínimo que sea a la Escuela cuando no viene cobrando desde hace meses o cuando debe comenzar a achicar costos por la inflación, por la baja del sueldo o porque su condición socio-económica se deterioró de una manera tan significativa que el enviar a sus hijos a la Escuela no está entre sus prioridades?”, plantea el documento.

La posible vuelta, ¿una utopía?

Hace unos días Nación definió un posible protocolo para la vuelta a clases que contempla recomendaciones básicas que deberán cumplir las jurisdicciones para la reapertura de los establecimientos. Sin embargo, en el medio rural, pensar en un regreso a las aulas en agosto parece más complicado. 

“La educación agraria no termina en las aulas, son los internados, comedores, talleres, las huertas. Es un camino mucho más largo que un Protocolo y una Resolución del Consejo Federal de Educación. Está bien que haya un protocolo, una guía y una fecha posible pero la realidad de las comunidades rurales hay mucha preocupación”, explicó el director de la ONG.

En Santa Fe, hace unos días la ministra Cantero declaró que están evaluando una posible vuelta tomando el modelo de alternancia de las escuelas rurales. Al respecto, Juan Carlos expresó: “La palabra alternancia se ha puesto muy de moda en tiempos de no presencialidad, lo de alternar la escuela y la casa. Nosotros estamos pidiendo que se utilice la palabra “bimodalidad” porque la alternancia es un poco más compleja, requiere de otra preparación”. 

“Se escucha decir ´vamos a comenzar primero en escuelas rurales porque son las más liberadas´ pero la realidad es que no tienen barrera sanitaria y al contrario estamos bastantes más expuestos que algunas ciudades. Permanentemente entran camiones que vienen de Brasil o zonas de riesgo. El medio rural tiene la distancia pero tiene otras problemáticas”, agregó. 

A modo de conclusión, el director expresó que “más allá de los esfuerzos que estamos haciendo, tenemos claro que nunca una pantalla va a reemplazar a un docente. La educación ha evolucionado un montón y yo creo que va a cambiar, pero el rol del formador es insustituible. La virtualidad va a llegar pero el cara a cara es necesario”. 

“Otro punto es que la escuela no va a poder asegurarle jamás a la familia la imposibilidad de contagio. Solo puede asegurar el cumplimiento del protocolo sanitario, que varía según la infraestructura. Por eso muchos padres están evaluando que vuelvan directamente el año que viene”, finalizó. 

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