Voracidad asiática: ¿Hasta cuándo puede durar la demanda china de soja?

"China está llevando sus compras a un nuevo nivel", destaca un informe del IERAL. Los niveles actuales de importación del gigante asiático equivalen a casi 2 cosechas argentinas completas.

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Voracidad asiática: ¿Hasta cuándo puede durar la demanda china de soja?
25deSeptiembrede2020a las16:21

El último informe de coyuntura del IERAL de la Fundación Mediterranea destaca que los exportadores líderes (Brasil, Estados Unidos y Argentina) están actualmente vendiendo soja a un precio que se ubica un 25% (en promedio) por encima de los valores de abril/mayo y casi un 10% de los de agosto.

En el mercado del maíz, gran competidor por la tierra con la oleaginosa, se verifica algo parecido, los precios actuales están 16% por encima de los de abril / mayo y también +10% respecto de los de agosto.

"Todo indicaría que esta escalada en los precios responde más a presión de demanda que a restricción de oferta y que se genera básicamente por una aceleración de las importaciones chinas en los últimos meses (sin desconocer que hay otros países del sudeste asiático, más chicos, que también están empujando)", comenta Juan Manuel Garzón, autor del informe.

En el caso de la soja, las importaciones del gigante promediaron 10,3 millones de toneladas mes en el trimestre junio-agosto, un flujo que es record histórico (y que anualizado asusta, lleva las compras a 123,6 millones de toneladas, 2,3 cosechas argentinas).

"El gran interrogante es la persistencia de esta voracidad del gigante (y por ende del nuevo nivel de precios). Desde otra perspectiva, la duda reside en los factores que están por detrás de la aceleración de las compras: cuánto de anticipación y/o acumulación de reservas y cuánto de expansión esperada en el consumo interno", agrega Garzón, economista del IERAl.

Para Argentina este rally en los valores internacionales es claramente una buena noticia, que implica, de mantenerse, más ingresos y divisas para el sector agropecuario y el país.

¿Qué dice el informe del IERAL?

La oferta de granos de Estados Unidos para el ciclo 2020/2021, aquella que volcará al mercado recién hacia fines de año y comienzos del 2021, no parece estar muy en riesgo y por ende no debería ser el factor que explique o gatille la importante suba de precios de las últimas semanas; más aún todo indicaría que la escalada de los valores tiene mucho más que ver con cuestiones de demanda que de oferta. China está llevando sus compras a un nuevo nivel.

En los últimos tres meses (junio-agosto) sus importaciones promedian 10,3 millones de toneladas, un flujo record histórico para un trimestre. Para tener una perspectiva más amplia, estos flujos mensuales, de ser anualizados, implican compras cercanas a 123 millones de toneladas año, 25 millones de toneladas arriba de las compras totales previstas por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, sus siglas en inglés) para este ciclo comercial 2019/2020 (98 millones) y 24 millones de toneladas arriba de las previstas para el ciclo 2020/2021 (99 millones).

Si China explica la aceleración del precio de la soja, la pregunta que sigue es por qué, en un año casi recesivo, ha llevado sus compras a un nuevo nivel. O, desde otra perspectiva, el interrogante principal es cuánto de la aceleración de las compras puede tener que ver con un fenómeno de anticipación, precautorio, o de acumulación de reservas hasta un nuevo nivel deseado y cuánto con la necesidad de abastecer una demanda de consumo interno que se encuentra mucho más firme y que está nuevamente en expansión luego del golpe sufrido por las distintas pandemias (COVID, Fiebre Porcina Africana).

A la luz de las estadísticas históricas, parecería que las compras buscan recuperar una tendencia de crecimiento que habían mostrado en años anteriores, en tiempos previos al amesetamiento observado en segundo semestre 2018 y primer semestre 2019, pero como ya se mencionase, los motivos de un nuevo cambio de tendencia no lucen claros, considerando que la economía china también ha sido golpeada por Covid-19, su crecimiento este año será sin dudas el más bajo de los últimos 40 años y la piara porcina, un destino importante de mucha proteína vegetal, ha sido y sigue muy reducida luego del impacto de la Fiebre Porcina Africana.

 

La gran duda entonces es, como ya se mencionase, si estas excepcionalmente elevadas compras de mediados de año son un ciclo alcista de naturaleza efímera, impulsado por el deseo de llevar a un nuevo nivel los stocks de reserva y/o de adelantar compras (cambiar la estacionalidad), en anticipo o resguardo frente a futuros problemas de abastecimiento (logísticos, comerciales), y por tanto un ciclo que tenderá a diluirse en próximos meses, o sí, por el contrario, responden a una expectativa de un crecimiento importante de los niveles de consumo de proteínas vegetales del gigante en próximos meses y en el año 2021; en última instancia, cuánto hay de un factor y cuánto del otro, cómo es este mix.

Si se toma como referencia las proyecciones de USDA para el ciclo 2020/2021, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos se estaría inclinando por un poco y un poco de cada uno de los dos factores antes mencionados.

Por un lado, en materia de consumo interno, USDA está previendo que China termine el ciclo actual (2019/2020) con 108 millones de toneladas y el próximo con 116 millones de toneladas, lo que implica un crecimiento del orden del 7,6%, es decir, se espera una importante expansión.

Por el otro lado, USDA prevé que las existencias finales queden al cierre de este ciclo en un nivel equivalente a 3 meses de consumo interno, una cifra record histórica, y que, si bien bajen un poco en el ciclo próximo, sigan en niveles relativamente altos (2,8 meses).

Presión sobre los productores líderes

Más allá de hasta donde lleguen las compras chinas en el próximo ciclo comercial, si superan o no por caso los 100 millones de toneladas (bastante probable), lo que sí está claro en la mirada larga, es que el gigante viene metiendo mucha presión sobre los productores líderes y reduciendo los márgenes para que éstos fallen cosechas.

Para tener perspectiva, los niveles actuales de importación que tiene China equivalen a casi 2 cosechas argentinas completas, cuando hace 15 años alcanzaba con destinar sólo el 70% de la cosecha local. Si la comparación es con Brasil, las compras del gigante equivalen hoy al 78% de su cosecha versus el 48% hace 15 años y si se compara con Estados al 88% vs 33%.

El gigante viene imponiendo un ritmo brutal a la producción de los países líderes y sólo Brasil ha mostrado condiciones para seguir este paso; de hecho quizás sea el único que tenga posibilidades de seguir acompañando la expansión del mercado chino, considerando que a los otros dos productores relevantes del mercado, Argentina y Estados Unidos, les está costando mucho, por distintas circunstancias, incrementar de manera sostenida la producción de la oleaginosa (en el caso local más por restricciones que impone la política económica, vía altas cargas tributarias e inestabilidad macroeconómica, que por limitantes naturales o de tipo competitivas inherentes al propio sector agropecuario).

Impacto en Argentina

En términos relativos, el remanente de 24 millones equivale al 49% del volumen de la campaña (49 millones de toneladas) y acá sí, a diferencia de la estadística anterior, se observa que se trata del porcentaje más alto de la serie, a partir del cual podría argumentarse que la comercialización de esta campaña está siendo ya más lenta que en otros años.

"El cambio de patrón probablemente tenga que ver con las restricciones de acceso al mercado cambiario, que iniciaron justamente hacia fines del 2011 y que, si bien luego fueron levantadas por algunos años (2016 y 2017), volvieron nuevamente en 2018 y se encuentran hoy más intensas que nunca".

Como puede deducirse, la suba de precios internacionales ha revalorizado la soja no comercializada del ciclo actual y también la que proviene de producciones anteriores y se encuentra formando parte de las existencias o reservas.

Considerando una suba de US$ 45 dólares / ton en últimos 50/60 días (precios FOB) y partiendo de existencias del orden de 29 millones de toneladas a fines de julio (sólo contabilizando la producción no vendida del ciclo 2019/2020), el activo se ha revalorizado en US$ 1.300 millones en este período.

Por otra parte, a los precios FOB de los últimos días (US$ ∼420 / ton), el remanente de soja no comercializada del ciclo 2019/2020 estimado para fines de setiembre (24 millones), tendría un valor de mercado de US$ 10.080 millones. 

 

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