Los Beatles de la miel

Una cooperativa bonaerense trabaja junto a los productores para mejorar la competitividad del sector. Desarrollaron un acaricida orgánico para combatir la varroasis, un sistema de recambio de reinas, mapearon la diversidad de la miel y ahora sueñan con producir vinos y cervezas de la mano de influencers gastronómicos.

Por |
Los Beatles de la miel
14deDiciembrede2020a las17:04

La Cooperativa Apícola Pampero es una entidad de productores con asiento en Bahía Blanca y que, por la gran diversidad de sus desarrollos, pueden ser considerados los “Beatles de la miel”. Quizás sea porque organiza y acompaña a 180 productores, con más de 100.000 colmenas en sus diferentes líneas de acción: investigación, experimentación adaptativa, gestión, capacitación de técnicos y capacitación de productores. O también porque la articulación de proyectos con intervención del INTA, universidades, municipios, instituciones y, de la mano de productores que participan de manera directa, la cooperativa logró grandes avances e innovaciones para impulsar la producción apícola que se comercializan en todo el país, Uruguay y Chile y que esperan exportar a más de 40 países y al mercado europeo.

Agrofy News conversó con Elián Tourn, ingeniero agrónomo y presidente de la Cooperativa Apícola Pampero, quien se confiesa apicultor desde los 11 años: "Los que nos dedicamos a esto somos muy optimistas y de mirar al largo plazo. El apicultor en general es medio fanático” aseguró.

Un plan integral a largo plazo

¿Cómo es el trabajo en cooperativa en el sector apícola?

El trabajo arrancó en 1995 porque en un principio había pocos grupos de productores apicultores. A partir del 2010 lo que veíamos, siendo promotores asesores del programa “Cambio Rural” del INTA, era que además entre los apicultores de la región no se conocían, ni siquiera de la misma localidad a pesar de que eran muy pequeñas. Lo que hicimos fue comenzar a reunirlos y trabajamos técnica y socialmente. El abordaje social es lo más complejo, lo técnico es más directo. El objetivo era que se conozcan, que compartan información y que trabajen de manera conjunta sin ánimos de competencia.

Comenzamos a hacer jornadas dentro de los grupos, muchos ensayos a campo y desarrollos con ellos. Lo que logramos es que los productores se apropien de la cooperativa y de la organización, tanto de los logros como de los resultados. Recordemos que este es un sector que venía muy deprimido y con pocos logros conjuntos, por ejemplo en los incendios cuando se prendía fuego un monte lograr que se ayuden entre sí, para sacar las colmenas y colaborar en eso fue resultado de este trabajo.

Así es como hoy llegamos a trabajar con 180 productores que reúnen 100 mil colmenas en total, según la temporada. Es una zona muy fuerte por su productividad y escala, representa cerca del 5% de la producción nacional por eso era importante consolidar esta dinámica de trabajo.

¿Cómo ha sido el trabajo en tiempos de pandemia?

La pandemia agilizó mucho, trabajamos todo el año a través de reuniones virtuales. Somos la organización de productores del sector más grande del país, hace 5 o 6 años que funcionamos de manera autofinanciada. Ganamos en la frecuencia de reuniones y la institución se fortaleció porque se hicieron muchas actividades. 

Con la pandemia las provincias quedaron cerradas y se pudo gestionar con las autoridades los protocolos necesarios para poder seguir funcionando. En nuestra región, en general, las colmenas se trasladan desde el sudoeste de la provincia de Buenos Aires hasta Río Negro, y de ahí al monte de La Pampa.

Todo esto fue fruto de una gimnasia de trabajo conjunto. Creo que la confianza es el capital logrado socialmente todos estos años y eso es muy importante para nosotros.

Ver también: Productor apícola perdió medio millón de pesos por las demoras en los controles interprovinciales en San Luis

¿Cómo llega la cooperativa a tener el primer laboratorio apícola veterinario del país?

Surge de un trabajo de diagnóstico que realizamos de las problemáticas a nivel regional entre los productores. La principal es la varroasis y es una enfermedad de tratamiento obligatorio porque si no se trata, se corre el riesgo en pocos meses de perder la colmena. Para tratarla existen medicamentos pero todos son de origen sintético lo cual, en el caso de la apicultura es mucho más sensible porque nosotros trabajamos con un insecto. Al agregar un insecticida o acaricida la ventana de aplicación es más chiquita y las pocas drogas que existen siempre un efecto causan en la abeja. 

El problema con la varroasis es que es una enfermedad que a los 8 o 10 años de usarse la misma droga genera resistencia. En el relevamiento detectamos que a nivel nacional, de los 3 principios activos uno ya tenía resistencia y en el segundo estaba apareciendo resistencia entonces nos dimos cuenta que en poco tiempo no íbamos a tener ninguna herramienta eficaz para tratar esta enfermedad.

Empezamos en marzo del 2010, le metimos mucho trabajo a los productores y junto a las universidades en un año logramos tener la fórmula con muy buena eficacia y encima más barata. Lo que buscamos fue desarrollar un tratamiento orgánico pero que sirva a escala comercial.

Una vez que tuvimos el desarrollo, el producto comenzó a generar interés entre los grandes jugadores y en ese momento no éramos cooperativa, por eso decidimos armarla. Principalmente, porque lo que pasa en la apicultura era que el producto le iba a llegar muy tarde a los productores y seguramente de manera muy onerosa. Lo que queríamos era que sea una organización sustentable, por eso la línea de investigación es muy fuerte entre nosotros.

Comenzamos a armar maquinaria, patentamiento, habilitaciones y para febrero de 2016 se logró tener la fórmula habilitada pero no teníamos laboratorio propio. Arrancamos a producir en un laboratorio alquilado, íbamos por turnos y en un momento comenzó a ser insuficiente porque en menos de 6 meses teníamos un producto líder en el mercado.

Firmamos contratos de exportación con Uruguay y Chile y en 2018 se compró el terreno en la localidad de Coronel Rosales, para pensar en el lugar propio. A los 15 días se inició la obra que llevó 2 años. Lo hicimos bajo normativas europeas y hoy contamos con una infraestructura de 1200 m2.

¿Como funciona Aluen Cap?

Es un producto que fundamentalmente no contamina la miel, no genera resistencia y es altamente eficaz. No afecta a la abeja ni al apicultor porque está compuesto por una molécula presente en todos los seres vivos. El principio activo que trabajamos es en base al ácido oxálico, lo que hicimos fue estabilizar esa molécula. 

Su presentación es muy práctica para el uso, no hacen falta tantos viajes a campo, viene en tiras de celulosa y se aplica de la misma forma que un producto de síntesis, además de que es muy económico.

Aparte, uno de los grandes logros que hemos tenido fue que a nivel precio era muy competitivo frente a otros tratamientos alternativos sintéticos y aún así, desde su lanzamiento hemos logrado bajar a la mitad el costo del tratamiento de la enfermedad. Creo que esa es una de las razones por las cuales más del 80% del mercado apícola nacional hoy utiliza Aluen Cap, hasta el empaque es biodegradable y natural.

 

¿Cuáles son los próximos desafíos?

A nivel nacional, el desafío es terminar de habilitar el laboratorio para poder exportar Aluen Cap a más de 40 países en el mundo que exigen determinadas buenas prácticas para ingresar en el mercado.

La varroa dejó de ser un problema pero a la par, la Cooperativa trabajó en otros desarrollos como alimentos balanceados para abejas o Cocco cap, que es una mejora en la técnica de recambio de reinas. Se utilizaba una técnica de más de 200 años descubierta por un inglés, entonces un día un productor nos presentó una idea, hicimos un video casero y se hizo viral. La técnica es más simple y eficaz, como una jaulita de plástico. Nos llamó una empresa para firmar un contrato y darnos las regalías para fabricarlo. Hicimos el contrato, la matriz y ya lo estamos exportando. Es una tecnología que a nivel mundial no está. 

Y otros de los desafíos es desarrollar desde el apicultor hacia el consumidor, trabajar con la miel y otros productos de la colmena y mejorar la comercialización para que sea más rentable. Por ejemplo, comenzamos a clasificar o tipificar las mieles según su origen botánico y geográfico porque no es lo mismo una miel de monte que una de pradera. Con esto, además de darle mayor valor agregado buscamos profesionalizar al consumidor, que adquiera mayor paladar, mayor gusto.

Hicimos un convenio con la Universidad del Sur para que nos ayuden y comenzamos en el 2016 a comercializar las mieles de nuestros socios, fraccionadas, no a granel, mieles con colmenas que no se exponían a ningún producto de síntesis.

Dentro de nuestra región tenemos mieles de pradera seca, es una miel muy clarita y suavecita que es muy apreciada en el exterior; al norte tenemos las mieles de praderas húmedas cuyo origen es la alfalfa, por ejemplo, y otras especies presentes en esa región. La miel de monte nativo, mieles del oeste que son más oscuras, en definitiva son mieles que no se calientan ni se maltratan. Las comercializamos a través de distintos supermercados e incorporamos las redes e influencers que nos ayudan a posicionar estos productos. Nuestro objetivo es la exportación y que la miel deje de ser un commodity para que pase a ser un producto especializado. 

Otro proyecto es comenzar a desarrollar cerveza y vinos con miel para lo cual ya tenemos las fórmulas y gran parte de la línea de producción, pero como todo este camino recorrido sabemos que los productos hay que empezar a pensarlos para ver los desarrollos en 5 o 6 años. Lleva años de trabajo.

 

Las líneas de investigación de la CAP se realizan en vinculación con el Laboratorio de Estudios Apícolas de la Universidad Nacional del Sur (LabEA) aportando muestras para la caracterización de mieles de la región, generando y probando nuevas formulaciones proteicas, realizando estudios sobre floración, calidad de pólenes y propóleos, y aportando en la investigación sobre enfermedades apícolas.

Para ello, la CAP posee un plan integral a largo plazo que propone la autosustentabilidad de la apicultura a través de la cooperativización de los actores involucrados en la apicultura regional. 

Temas en esta nota

Seguí leyendo