Entre Ríos: detectan presencia de "mancha de hollín" en sorgo y brindan pautas de manejo

Por primera vez, se detectó en el Laboratorio de Patología Vegetal del INTA Paraná –Entre Ríos– la mancha de hollín en sorgo granífero que se suma a la presencia del hongo de ergot.

08deEnerode2021a las08:31

En la Argentina, el sorgo (Sorghum bicolor) se cultiva principalmente con fines de producción de grano y forraje para alimentación animal. En Entre Ríos, la superficie sembrada durante el actual ciclo agrícola fue de 67.600 hectáreas. Del total implantado, el 34 % se destinó a consumo animal directo, incluyendo sorgos forrajeros y de doble propósito, además de lo cosechado como grano húmedo.

Durante enero, en el Laboratorio de Patología Vegetal de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Paraná, se recibieron muestras de hojas de sorgo granífero provenientes del noroeste de Entre Ríos.

A partir de análisis de rutina se reconoció, por primera vez en la provincia, la presencia de “mancha de hollín” (también conocido como “hollín”, “mancha sucia” o “mancha por Ramulispora”) causada por el hongo Ramulispora sorghi. “Recibimos unas hojas que presentaban manchas similares a las ocasionadas por el tizón foliar (Exserohilum turcicum) pero rodeadas de un marcado halo amarillo brillante”, explicó Pablo Velazquez –integrante del Departamento de Producción del INTA Paraná–.

La enfermedad está presente en las principales regiones productoras de sorgo del mundo, siendo muy común en África y Asia. En la Argentina, se mencionó en Tucumán y, en los últimos años, adquirió importancia en el Litoral, ya que se desarrolla en regiones donde las elevadas temperaturas y alta humedad relativa prevalecen durante el ciclo del cultivo.

El hongo se disemina por viento y lluvia, “sobrevive bajo la forma de esporodoquios y/o microesclerocios en el suelo, rastrojo, semilla, plantas voluntarias o guachas y malezas, entre ellas el sorgo de Alepo”, agregó Velazquez. Ambas estructuras pueden mantenerse viables por 2 años y, en las condiciones adecuadas produce abundantes conidios (inóculo primario) que darán origen a la enfermedad en el cultivo.

Los síntomas pueden aparecer desde el estado de plántula hasta la madurez y, además de las hojas, manifestarse en las vainas foliares. A simple vista, las hojas presentan lesiones alargadas, fusiformes o elípticas, de tamaño variable entre 1 y 5 centímetros por 0,3 y 1 centímetro de ancho, paralelas a las nervaduras, pero sin respetar las mismas en su desarrollo, con centro grisáceo y delimitadas por un borde castaño oscuro a rojizo, rodeadas de un marcado halo amarillo brillante, y que pueden confluir para dar lugar a importantes áreas necróticas o muertas.

“La enfermedad recibe comúnmente el nombre de “hollín” debido a la apariencia negruzca que toman las manchas una vez que se desarrollan los microesclerocios del hongo”, detalló el especialista.