Claves y secretos de la fertilización en el trigo

Federico Dublan, especialista de Amauta, hace un pormenorizado análisis de cara a la campaña fina que se avecina

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Claves y secretos de la fertilización en el trigo
08deAbrilde2021a las07:50

De acuerdo a los mapas de suelo presentados en el Simposio de Fertilidad 2019, los parámetros como la materia orgánica (MO%) del suelo en la zona de la región pampeana vienen cayendo entre un 30 y 40%, cuando lo comparamos con una condición de suelos prístinos. Esta caída no es gratis, sino que viene asociada a varios problemas, entre los cuales podemos mencionar el menor aporte de nitrógeno y azufre por parte de los suelos, ya que más del 90% de estos está en la MO. 

En estos mapas también podemos ver un comportamiento idéntico para los niveles de fósforo, que pasaron de niveles superiores a las 25ppm, a una actualidad que ronda los 10ppm o menores. Estos valores son limitantes para la mayoría de los cultivos.

Esta situación de los suelos hace que Federico Dublan, especialista en fertilización de Amauta, nos aclare el panorama de cara a la campaña fina que se avecina: “Una de las causas que puede explicar esta tendencia es el cómo y cuánto se muestrean los suelos cultivados en la Argentina. Según el relevamiento de tecnología agrícola aplicada que realiza la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, para el cultivo de cebada se muestrean menos del 40% de los lotes. Siendo más alarmante aun el dato para el cultivo de trigo, en el cual se analizan menos del 25% de los lotes”. 

Esto significa que en la gran mayoría de los lotes destinados a la siembra de trigo y cebada se desconoce la oferta nutricional del ambiente.

Federico Dublan, especialista de Amauta, hace un pormenorizado análisis de cara a la campaña fina que se avecina

Seguir la receta

Dublan intenta profundizar el anclaje con la problemática que trae seguir viejas recetas: “El grueso de las decisiones que se están tomando para definir las estrategias nutricionales se rigen generalmente por una receta que se repite año a año, y no por una recomendación producto de la interacción entre las necesidades del cultivo y la oferta ambiental definida por un correcto análisis de suelo”.  

Entre los pormenores de esta declaración, el especialista afirma que se puede simplificar a la producción de cereales desde la nutrición, como una interacción entre oferta y demanda. Esto es: “Una demanda relacionada a la cantidad de cada uno de los nutrientes que requiere el cultivo para producir una tonelada de grano, y una oferta compuesta por el aporte del ambiente más el complemento del paquete nutricional que aplica el productor. Si se integra esto con el bajo nivel de análisis de suelo, queda en evidencia que la oferta muy probablemente no sea adecuada para los niveles de demanda, comprometiendo muy probablemente el rendimiento de los cultivos”.

Trigo: manejo de la fertilización

Fósforo

Según Dublan, “cuando hablamos de fertilización y dosificación con fósforo, podemos mencionar una fertilización de suficiencia, en la cual se busca la mayor rentabilidad posible dentro del cultivo, colocando la dosis de fósforo que el cultivo debería utilizar, y una fertilización de reposición, en la cual se busca aportar lo que el cultivo extraería y un plus destinado a aumentar los niveles de fosforo en el suelo. Para el cultivo de trigo y cebada, los umbrales críticos de fosforo rondan los 15ppm en el suelo.

¿Qué significa que sean umbrales críticos? El analista explica: “En general, la respuesta a fósforo no está asociada al rendimiento potencial del cultivo, sino que la respuesta está asociada al nivel del mismo en el suelo. Es decir que, cuando hacemos análisis de suelo y encontramos niveles de fosforo inferiores a 15ppm, existe una alta probabilidad de respuesta al agregado de P en el sistema. En cambio, cuando partimos de niveles mayores, la probabilidad de respuesta cae”.

Nitrógeno

Es un nutriente de altamente dinámico en los sistemas, y debemos tratar de aplicar la dosis justa para maximizar productividad, porque a medida que aumentamos las dosis crecen los niveles de pérdida por lavada de nitratos, generando un impacto económico y ambiental. 

Azufre 

Uno de los mayores impactos que se ve cuando éste se corrige, es una mejora en el uso del nitrógeno por parte del trigo y la cebada. Cuando se fertiliza un cultivo solo con N, generalmente se logra ver un aumento en el rendimiento en toneladas de granos. Cuando además de agregar N, se corrige S, la eficiencia con la que se usa ese nitrógeno es mayor, es decir que tenemos más kg. de grano por unidad de N aplicada. 

Fertilización: momento de aplicación

El especialista de Amauta brinda un certero detalle de las labores a tener en cuenta antes de empezar la campaña: “Los momentos de aplicación de fertilizante son muy variables según las zonas y están relacionados a la posibilidad de tener el agua necesaria para que se incorporen y, a su vez, el cultivo pueda utilizarlos. Así en regiones como el sudeste bonaerense la ventana es amplia, porque en general no es frecuente que existan deficiencias hídricas que dificulten la aplicación de fertilizantes nitrogenados, y en contra posición en la zona oeste de la pampa los fertilizantes nitrogenados tienden a ponerse tempranamente (hasta antes de la siembra) ya que la disponibilidad hídrica es menor, y la incorporación suele verse más comprometida. Si se fertilizara en macollaje, por ejemplo, existe una alta probabilidad de que el fertilizante no llegue a incorporarse para estar disponible en tiempo y forma para el cultivo.”  

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