Carne: 140 empresas de la nutrición animal rechazan por completo el cierre de exportaciones

Se genera una gran preocupación el impacto que este tipo de medidas tienen para toda la cadena agroindustrial

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Carne: 140 empresas de la nutrición animal rechazan por completo el cierre de exportaciones
18deMayode2021a las14:40

El Gobierno anunció un cierre por 30 días de la exportación de carne y despertó un fuerte rechazo de varios sectores vinculados al campo. De hecho, la Mesa de Enlace lanzó un cese de comercialización de una semana a partir del jueves.

Bajo este marco, la Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal (CAENA) manifestó un "rechazo categórico a dicha medida que sin duda perjudica a toda la industria de forma directa e indirecta, desincentivando las inversiones y generando un efecto negativo a corto, mediano y largo plazo".

Carne: divisas, empleo y arraigo

Juan Pablo Ravazzano, presidente de CAENA, destaca que la exportación de carne vacuna no genera inflación: "Por el contrario, es una actividad que genera divisas para el país, puestos de trabajo y mayor producción".

"Exportar es la solución y no el problema", remarca Ravazzano, titular de un eslabón fundamental en la producción de carne y proteína animal que representa a 140 empresas del sector.

El tema central es que el cierre de exportaciones no solamente va a afectar al negocio de carne vacuna sino también al resto de las carnes. Por eso se genera una gran preocupación el impacto que este tipo de medidas tienen para toda la cadena agroindustrial.

Para graficar el impacto que genera la medida en todo el agro, se suma el rechazo de los profesionales del sector ligados a la ganadería, nucleados en la Federación Argentina de la Ingeniería Agronómica (FADIA), la Federación Veterinaria Argentina (FEVA) y la Federación de Colegios y Consejos de Veterinarios de la República Argentina (FECOVET).

Los profesionales destacan en primer lugar que la ganadería se desarrolla a lo largo y ancho de Argentina: "La actividad genera alimentos, divisas y arraigo de la familia rural en el territorio. Además, se carateriza por dar sustentabilidad al sistema productivo". Inmediatamente agregan:  "Esta medida afecta a profesionales de las ciencias agrarias y veterinarias, productores, transportistas, semilleros de forrajeras, contratistas rurales, fábricas de alimentos balanceados y trabajadores de la industria frigorífica, entre otros".

"El consumidor debe saber que el sector ganadero no es formador de precios y que medidas como estas, aunque sean transitorias, desalientas las inversiones y el trabajo", concluyen.

La Mesa de Enlace cita que las estadísticas demuestran que entre 2006 y 2015, cuando estuvieron vigentes los llamados Registros de Operaciones de Exportación (ROE) -que fueron en rigor de verdad Permisos, cuotas y no solo un mero registro- el objetivo buscado fue bajar los precios internos de la carne. Pero ello, no ocurrió: entre enero de 2006 y  diciembre de 2011 el precio de la carne subió 300%, mientras que la inflación del país en el mismo periodo (según INDEC e Inflación Verdadera), fue del  200%".

A causa de estas restricciones se perdieron 10 millones de cabeza de ganado, con una caída de la producción del 18%: "Se cerraron en esos años más de 100 plantas frigoríficas y se perdieron miles de empleos. Y más aún, no solo no se cumplió el objetivo de precio, sino que tampoco se logró mantener el consumo, que cayó un 10%"

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