Rosario: con qué sueña la mujer que presidirá la Rural local por primera vez en 126 años

Soledad Aramendi nació y se crió en Villa Cañás, Santa Fe, y se hizo cargo del campo familiar a los 20 años; "Necesitamos salir tranqueras afueras, defender el sector en el mejor sentido", considera

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Rosario: con qué sueña la mujer que presidirá la Rural local por primera vez en 126 años
02deDiciembrede2021a las09:05

Soledad Aramendi (43) es productora agropecuaria, arquitecta de profesión y esta semana se convirtió en la primera mujer en presidir la Sociedad Rural de Rosario (SRR) en los 126 años de historia que tiene la institución. Desde su lugar, dice, piensa trabajar para mejorar la comunicación del campo con la sociedad a partir de una participación activa con el sector agropecuario. Además de sus tareas en el día a día del campo, representa a Carsfe en el Ente Administrador Puerto Rosario (Enapro) y sueña con un proyecto de ganadería. 

Quién es Soledad Aramendi

“Soy hija única. Elegí la actividad por una cuestión familiar cuando me hice cargo del campo, pero también por el sector y la gente; quería seguir en el ámbito. Me gusta”, sostiene la productora cuya familia es de origen vasco y se dedicó toda la vida a la actividad agropecuaria. Por eso, y pese a tener una carrera distinta a la agricultura, todo le sale de manera “natural”. “Durante la crisis del 2000 me encargué del campo, cuando las inundaciones llegaron a la zona de la provincia de Santa Fe. Había problemas y cuando se trata de lo que te da de comer, a lo mejor, pensás que podes llegar a perderlo. Entonces me dediqué a salvarlo”, afirma. Hoy, después de 20 años de haber encauzado el legado familiar, la producción se convirtió en su estilo de vida y se involucró de lleno en el sector, a tal punto de ser hoy la máxima autoridad de la Rural local.

La productora nació y se crió en Villa Cañás, en el partido de General López, de Santa Fe. En esa zona produce maíz, trigo y soja y quiere destinar parte de los campos a su gran “pasión”: la ganadería, pese a los altibajos económicos del país y la situación hídrica que afecta cada tanto a la zona núcleo. Entre decenas de sueños y proyectos que tiene por delante, rescata su deseo por explotar la ganadería en el campo familiar con agua natural, que lo convierte en el motivo para apostar a esta actividad. “No lo hice porque se me cayó el alambrado en una época en la que hubo problemas económicos, pero veré cómo hacer el negocio”, añade. La otra opción es ofrecer el campo como hotelería para que otros productores pongan hacienda en la propiedad.

Soledad también es arquitecta de profesión y encuentra en el campo una relación cercana con la carrera que abrazó allá por 2008 cuando trabajó en el proyecto de urbanización mientras terminaba de cursar. “Trabajé en constructoras vinculadas con la proyección de barrios de Tierra de Sueños, en las afueras de la ciudad, que tienen un sistema constructivo en seco. Pero hubo cuestiones de la vida, personales, que tuve que priorizar. Terminé eligiendo el campo”, explica y agrega que la arquitectura “es una hermosa carrera” que la ha ayudado en la planificación y a ver los problemas de la región desde una manera macro.

El rol de la mujer en sectores clave

En sus años de experiencia en el rubro ha sido testigo de que cada vez son más las mujeres que se postulan a puestos clave en lugares que históricamente fueron ocupados por varones, también cree que estar en “tal y cual lugar” es una cuestión de “idoneidad” de trabajo. En el último tiempo, el campo ha dado lugar a la igualdad de género y las mujeres se ven más activas en roles estratégicos para el sector. “Cada vez hay más mujeres en todos los ámbitos y son visibles sus decisiones. Están más visibles en los campos universitarios y todo lo demás. Es una cuestión de adaptarse a los tiempos y realidades. Vivimos en una sociedad que ha sido machista y las mujeres que se incorporan a estamentos de estudios son cada vez más”, sostiene. 

El número de mujeres que trabajan en el “idealismo” ocupando espacios de decisión en sintonía con la realidad se va ampliando. “Antes a lo mejor no había tantas mujeres, pero también pasa por el interés personal de trabajar la realidad”, agrega y señala que ahora se ven las cosas distintas porque hay más mujeres en lugares estratégicos de poder o mando. 

El sector agropecuario le abrió nuevas oportunidades, como “estar vinculada con sus pares”, lo que hizo que surgiera la necesidad de acercarse a la Rural de Rosario. Ahora, desde su nuevo lugar en la institución busca generar mayor empatía entre el sector y la sociedad. “Lo ideal sería encontrar un punto de inflexión para poder generar las variables necesarias para salir de una vez por todas de esta situación en el campo. Tratar de lograr las políticas públicas necesarias. Sabemos que al campo le falta comunicación, ahora hay políticas ideológicas que tergiversan la verdad y hoy es necesario mostrar la verdad y no tergiversar la realidad de lo que se hace”, expresa.

Para Soledad, es necesario mostrar que “hay un pueblo trabajador”, que la gente del campo es la que se encarga de producir los alimentos que se consumen en nuestro país, y que esta gente también tiene la capacidad de abastecer a muchos países del mundo que necesitan alimento y que se puede lograr “siendo inteligentes y produciendo”. Para llegar a este punto, reconoce, es necesario generar una política de comunicación. “Tenemos que generar reuniones informativas de todo tipo, motivar e incentivar a los socios, a que muchos productores tengan colaboración activa y positiva para que entiendan que tienen que tener participación comunal en el país”, manifiesta.

El campo permanentemente es “atacado” desde el Gobierno con medidas restrictivas que impactan de lleno, pero también desde una parte de la sociedad existe una mirada muy crítica sobre el modelo productivo. En ese sentido, afirma que estos ataques son producto de la falta de una defensa firme por parte de los productores y un modelo de comunicación. “El campo no sale a defenderse y tampoco pueden defenderte desde otro sector. Lo haremos hasta que nos demos cuenta que todo empieza por ese lado. Tenemos un ejemplo cercano que es Brasil: tienen representantes del sector agropecuario en el parlamento. Son activos y participativos. Pasa por ahí. Nosotros necesitamos lograr representantes legislativos, que el productor tenga certeza, necesitamos salir tranqueras afueras, defender el sector en el mejor sentido, desde lo local, el ámbito que nos manejamos, hasta los estamentos mayores”, explica. 

Aportes

"La participación tiene que ser activa, real y que se comprometa con las causas del sector agropecuario", dice. Desde su lugar, asegura, intentará aportar un granito de arena a mejorar esta situación. “En la Rural de Rosario generamos capacitaciones todo el año, hace años que fomentamos la producción ganadera. En el Ateneo tenemos actividades todo el tiempo y la comisión directiva tiene cargos importantes dentro del gremialismo local. Tienen capacidad para tratar los temas. No siempre se tocan porque se choca con las políticas de turno, pero siempre insistimos en que hay que persistir y buscar”, puntualiza.

Hoy, el sector agropecuario necesita políticas públicas distintas para menguar el impacto que generan las altas retenciones que afectan a los pequeños y medianos productores. “Las retenciones son malas para los productores. En los países del mundo se subsidia al sector y acá se le imponen retenciones. No se aplican. De hecho, el tipo de cambio retiene más que las mismas retenciones y eso te quita la capacidad de inversión, de generar más trabajo. El productor lo que gana lo invierte en su propio campo y eso hace que la producción se achique y con el cierre a las exportaciones se disminuye el ingreso de divisas”, sintetiza.

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