"Todo tiene que ver con el agro": qué oportunidades ve la joven argentina que produce indumentaria con tela de cannabis

Creó un emprendimiento con cáñamo industrial y ahora espera proveerse de la totalidad de la materia prima en el país

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"Todo tiene que ver con el agro": qué oportunidades ve la joven argentina que produce indumentaria con tela de cannabis
24deMayode2022a las10:24

Anastasia Orloff es socióloga, tiene 31 años y en medio de su nueva faceta como madre decidió poner en marcha “Volga”, un emprendimiento relacionado con mochilas y carteras hechas con fibra de tela de cáñamo (subespecie del cannabis sativa) y cuero vegetal curtido.

Cannabis medicinal y cáñamo industrial

Después de la aprobación de la ley que regulará el cannabis medicinal y el cáñamo industrial a principios de mayo de este año, la emprendedora espera proveerse de la totalidad de la materia prima en la Argentina, que hasta ahora estaba siendo importada. Sus productos son de edición limitada, ya que tienen un proceso de elaboración artesanal con materiales orgánicos. 

“Unos amigos estaban averiguando para plantar cannabis medicinal en Uruguay, y yo, al mismo tiempo, estaba viendo de lanzar un emprendimiento de cuero, pero estaba cerrada a la parte de la sustentabilidad. Estaba viendo la manera de hacerlo, porque creo que uno tiene que tener en cuenta el medio ambiente. A partir de conversaciones con amigos me di cuenta de que existía la tela de cáñamo”, relata Anastasia en conversación con Agrofy News sobre el origen del emprendimiento, y explica que su intención es que la gente sepa sobre los usos que tiene el cáñamo, que en su caso utiliza para armar a mano sus productos.

Desde la década del 40 hasta la última dictadura cívico militar, la Argentina producía y procesaba el cáñamo industrial, pero con la llegada de los militares se la asoció con la marihuana y quedó prohibida en el país. Según los expertos, esta planta, que es una subespecie del cannabis sativa, “no está relacionada con el cannabis medicinal o la marihuana”, ya que no tiene sustancias psicoactivas. Por el momento, la tela de cáñamo que se comercializa en el territorio nacional viene del exterior: es importada de países como China, Estados Unidos, Francia y Canadá. Con el surgimiento de la nueva ley que se aprobó en la Cámara de Diputados este mes se prevé un despliegue en la industria nacional, pero para que eso suceda primero tiene que potenciarse. 

La idea de Anastasia es aprovechar este momento en el que el cannabis industrial podrá desarrollarse y generar su propia materia prima dentro del país. El cuero vacuno, por ejemplo, se lo provee de una curtiembre de Wilde, donde también tiene su taller. La emprendedora intenta a través de la iniciativa hacer la producción de los bolsos, riñoneras y carteras lo más transparente posible por las múltiples iniciativas que surgen a partir de los nuevos fenómenos sociales como el cuidado por el trabajo justo de la gente del fairtrade, una forma alternativa de comercio promovida por varias ONG, surgida para que el consumidor tenga conciencia de lo que compra, pero a su vez que esta sea parte del hoy llamado slow fashion, o la moda sostenible. 

Uso de la fibra de cáñamo 

“La tela de cáñamo la traigo de China, es importada. Me puse a averiguar y fue un camino largo despertarse a las 3 o 4 am para hablar con la gente de China y darle en la tecla sobre el tipo de tela que iba a usar. En paralelo hablaba con la gente del taller por el grosor para que no se desgarrara”, explica. La tela que usa para hacer sus productos es 55% de fibra de cáñamo y el otro 45% algodón orgánico. El otro palo en la rueda que vio la emprendedora fue el tema de la importación, ya que poder ingresar cosas a la Argentina es bastante complejo y costoso. “Yo me traje varios metros de tela para ver si iba o no a través de currier, porque es toda una apuesta e inversión grande”, resalta. 

Anastasia explica que si bien sabía que se estaba gestando una ley en el recinto, “no sabía que se iba a aprobar ahora”. Resulta que el pasado 5 de mayo el proyecto se convirtió en ley luego de recibir 155 votos a favor, 56 en contra y 19 abstenciones en la Cámara de Diputados, ya que tenía media sanción en Senadores. La emprendedora sostiene que su intención a partir de la nueva ley es cerrar un círculo de producción dentro del país. “Yo creo que hay una industria que se tiene que desarrollar. Habrá que ver cómo se reglamenta esta ley. Creo que desde mi punto de vista tiene que ir separado lo que es el cáñamo medicinal, del cáñamo industrial. La reglamentación tiene que ser clara y no tan burocrática. Esto tiene que generar mucho trabajo, porque vivimos en un país donde todo tiene que ver con el agro. Somos un país que vive del campo, y va a haber mucha gente que lo va a consumir”, indica.

Entre los argumentos para la aprobación de la ley estaba el uso que tiene el cáñamo, que por sus fibras impermeables del tallo puede ser utilizado para la ropa, velas de barcos o papel. “Esto tiene muchos usos, se puede usar toda la planta, pero se tiene que desarrollar. La ley es un puntapié inicial, y creo que la Argentina tiene todos los elementos para hacerlo”, indica. En su caso, la emprendedora lo utiliza para la fabricación de los productos que comercializa a través de las plataformas online y redes sociales. “Estaría bueno plantarnos nosotros también y producir la tela, pero para eso hay todo un desarrollo grande que se tiene que hacer en el medio. La idea es que una vez que se desarrolle acá toda la cadena productiva, que va a pasar bastante tiempo, es conseguir la tela y comprarla acá. Pero habrá que ver cómo lograr la misma tela y calidad que tenemos ahora”, resalta. 

Producción artesanal y controlada

Una de las cualidades de Volga es que “no elaboran” en grandes cantidades, sino de forma controlada. “Nosotros no producimos en masa porque queremos darle transparencia a la cantidad del producto que vamos desarrollando”, explica y expresa que eligieron el cáñamo después de informarse que tiene múltiples beneficios para el medioambiente. “No se usan herbicidas ni pesticidas, [las plantas] crecen rápidamente. Es muy buena para la rotación de cultivos porque regenera la tierra”, dice.

Las carteras, riñoneras y mochilas las tiñen en Rosario con tintes naturales como parte de la iniciativa eco-friendly. Además, el proyecto apunta a hacer productos “únicos y duraderos” para evitar la producción a gran escala y disminuir el impacto ambiental. “Siempre hacemos hincapié en la durabilidad, por eso decidimos hacer un producto premium para que a la gente le dure por años”, subraya.

La tela la tiñen con tintes naturales de yerba mate reutilizada, piel de cebolla, hojas de eucalipto y la resina de quebracho colorado, que son amigables con el medio ambiente. Además, de que estos productos utilizan muchísima menos agua que puede ser devuelta a la tierra. “Esto es un proceso muy largo y lleva muchos meses, porque hay que crear el tinte y después está el tema del secado. La tela son paños muy pesados que llevan un montón de meses. Tardamos siete meses en teñir 200 metros de tela. ¡Es mucho tiempo!”, indica. La tela, al ser teñida a mano, generalmente sale con cierto veteado, explica, aunque esto se convirtió en una de las distinciones de Volga, ya que ningún producto es exactamente igual a otro. 

Los bolsos también llevan una parte de cuero de plena flor vegetal que es 100% argentino, aunque su elección todavía es una pregunta que se plantea seguido, ya que las nuevas generaciones apuntan al veganismo y a la utilización de materiales orgánicos. “Acá hay una industria de la carne muy desarrollada. Sabemos que va a seguir habiendo curtidores y nosotros decidimos utilizar cuero de curtido vegetal por la durabilidad. El cuero está y en las curtiembres vegetales no se usan químicos, el teñido es con taninos vegetales. Lleva semanas, es decir, los procesos son muy largos y también se trata de tener el menor impacto en el medio ambiente. Por otra parte, hay que conseguir materiales nobles”, sintetiza.

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