El INTA trabaja en la mejora genética de semillas forrajeras para que se adapten a todos los ambientes del país

El objetivo de los trabajos de investigación y desarrollo es desarrollar forrajeras que se adapten a todos los suelos y climas del país, para garantizar la nutrición animal

Por
El INTA trabaja en la mejora genética de semillas forrajeras para que se adapten a todos los ambientes del país
18deAgostode2022a las10:00

Desde hace más de 70 años investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) trabajan en el desarrollo de especies forrajeras que se adapten a los diferentes suelos de Argentina. Estos avances se tornaron sumamente necesarios en un país en donde los campos con mejores características productivas son utilizados para la agricultura, debiendo la ganadería conformarse con terrenos de menor calidad. 

Al respecto, la coordinadora interina del proyecto Mejoramiento Genético de Especies Forrajeras del INTA, Mariela Acuña, consideró: “Para contar con una buena oferta forrajera es necesario tener una semilla de calidad. Muchas veces se ve a la producción de semillas como una actividad secundaria, cuando es un aspecto muy importante a tener en cuenta. Al igual que la calidad genética de la semilla, que impacta significativamente en la adaptación de la especie forrajera”.

Y agregó: “Debido a la diversidad de ambientes y sistemas de producción, las funciones que cumplen las especies forrajeras van desde aumentar la receptividad de los sistemas ganaderos extra-pampeanos, hasta permitir un manejo sustentable de los recursos naturales”. En este sentido, se observa que las gramíneas y leguminosas, tanto perennes como anuales, conforman recursos forrajeros valiosos porque son los que aportan forraje de calidad y en cantidad, además de complementar la vegetación natural. 

En las siete décadas de trabajo dedicado al mejoramiento genético de especies forrajeras, se obtuvieron y registraron más de 100 cultivares que permitieron la proyección de la ganadería hacia ambientes restrictivos y aportaron germoplasma para restaurar ambientes degradados. En la actualidad, el proyecto de mejoramiento genético de leguminosas y gramíneas forrajeras se enfoca en 28 especies: 21 poáceas –de las cuales 7 son nativas–, 1 Maplighiaceae nativa y 8 leguminosas. 

Uso de semillas según la zona del país

El uso o destino de las forrajeras es diverso y varía según cada región. En el Noreste Argentino (NEA) se usan cultivares forrajeros adaptados, como es el caso de algunos de crecimiento estival que demostraron ser los que mejor se adaptan y producen en una amplia gama de ambientes. Las especies que se trabajan en esta región son Acroceras macrum, Setaria sphacelata, Leucaena leucocephala y Panicum spp.

El Noroeste Argentino (NOA) hay menor potencial productivo, debido a los ambientes restrictivos y a la profundización de los fenómenos extremos del cambio climático. Asimismo, la insuficiente cantidad de recursos forrajeros disponibles dificulta la intensificación de los sistemas ganaderos de cría y recría. Esta problemática genera la necesidad de nuevo germoplasma con mayor tolerancia a estreses abióticos y mayor producción de forraje y semillas. En esta región se trabaja con Cenchrus ciliaris, Megathyrsus maximus, Trichloris crinita, Pappophorum philippiamun, Cordobia argentea, Galactia texana.

En la región semiárida hay limitantes en la disponibilidad de forraje aprovechable por el ganado, debido a la baja calidad proteica de las gramíneas y las escasas opciones de leguminosas. En este punto, el mejoramiento se realizó con el fin de incrementar la calidad forrajera de gramíneas adaptadas y la oferta de leguminosas productivas para su uso en consociaciones. Las especies abordadas fueron Eragrostis curvula, Piptochaetium napostaense y Vicia spp.

La región pampeana presenta más de 19 millones de hectáreas con suelos afectados por sales y sodio, sumado a la frecuencia de eventos extremos del cambio climático. Esto hace necesaria la generación de cultivares forrajeros de mayor potencial de crecimiento y productividad, persistencia y resistencia/tolerancia combinada a estreses bióticos y abióticos. En esta región se abordaron las siguientes especies Lotus tenuis, Festuca arundinacea, Melilotus albus, Medicago sativa, Lolium spp., Thinopyrum ponticum, Bromus catharticus, Bromus auleticus, Dactylis glomerata, Trifolium repens y Setaria itálica y Chloris gayana.

En la Patagonia, la base nutricional proviene fundamentalmente de los pastizales naturales de estepas graminosas y mallines, que brindan servicios ambientales importantes y contribuyen al arraigo de los pobladores locales. Las especies recomendadas son Festuca pallescens, Bromus setifolius y Poa ligularis.

El INTA y la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires realizarán la Jornada de Mejoramiento Genético en Especies Forrajeros. El evento –que se realizará bajo el lema “Innovar para ambientes y mercados desafiantes”– se llevará adelante entre el 23 y el 25 de agosto en el campus de la Universidad y en el campo de la Estación Experimental Agropecuaria Pergamino. La Jornada está destinada a investigadores, profesionales de criaderos y semilleros, empresas proveedoras de servicios técnicos y equipamiento científico, entidades profesionales, empresas de la industria agroalimentaria y productores de avanzada, nacionales y extranjeros.

Temas en esta nota

Cargando...